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El Síndrome de Down no le impidió alcanzar su sueño de estudiar una carrera. FOTO: Javier Corbalán
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El Síndrome de Down no le impidió alcanzar su sueño de estudiar una carrera

Eva Godoy tiene síndrome de Down, y se ha convertido en la primera estudiante universitaria con esta condición. Pero conseguirlo, no fue facil. Aquí su historia.

Por: Bonita Haro

El Síndrome de Down no le impidió alcanzar su sueño de estudiar una carrera. FOTO: JAVIER CORBALÁN

El Síndrome de Down no le impidió alcanzar su sueño de estudiar una carrera. FOTO: JAVIER CORBALÁN

La admiración tan grande que siente por su madre, fue lo que la movió a luchar contra viento y marea para estudiar una carrera universitaria. El camino no fue fácil, pues tuvo que pelear fuerte contra la discriminación y los estigmas de la sociedad, pero salió triunfante, pues el Síndrome de Down no le impidió alcanzar su sueño de estudiar una carrera.

El Síndrome de Down no le impidió alcanzar su sueño de estudiar una carrera. FOTO: Javier Corbalán

Eva Godoy, una chica como cualquiera, sólo que con Síndrome de Down, logró ingresar a estudiar la carrera de Ingeniería en Recursos Naturales y Medio Ambiente, a pesar de las trabas ajenas a ella que se le pusieron en el camino.

“En la escuela siempre me sentí cómoda y segura, pero en la facultad me trataron difrerente solo por tener un intelecto más específico y especial”, acusó la joven de 20 años de edad.

Eva terminó la secundaria, y desde entonces ya sabía lo que quería hacer con su vida. Ella no pensaba en abandonar sus sueños de convertirse en ingeniera, la primera ingeniera con síndrome de Down, pues había un motivo muy grande que la empujaba a cumplir sus sueños.

"Yo quería ser como mi mamá, la admiro mucho". Así fue que, tal como su madre, se decidió por empezar a cursar ingeniería en la Universidad Nacional de Salta.

El Síndrome de Down no le impidió alcanzar su sueño de estudiar una carrera. FOTO: Javier Corbalán

Sus padres, aunque la apoyaron en todo lo que pudieron, reconocen que el ingreso de su hija a la universidad fue un shock para los docentes, pues cuando Eva Godoy escribió en su formulario de instripción que tenía Síndrome de Down y que necesitaba una acompañante pedagógica, entre otras adaptaciones en las formas de enseñanza y evaluación, que permitieran a Eva estudiar.

Sin embargo, la mayor parte de la planta docente se negó a estas adecuaciones, y las autoridades no ejercieron ningún tipo de presión al respecto, “lo dejaban en manos de cada uno”-

Pretextos iban y venían, siempre desestimando las capacidades de Eva.

“Son las personas las que ejercen el acto discriminatorio de forma activa, porque no hacer algo por otro, también es discriminación”, señaló Juan Godoy, padre de Eva.

Así, el calvario de la joven duro casi dos años, en donde todos se pasaban “la bolita”, y nadie daba respuestas ni soluciones, como esperando que Eva se hartara, y desistiera. Hasta que Adriana y Juan, sus padres decidieron recurrir al Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo Inadi, que les propuso una mediación con la facultad y la universidad.

“Creo que para los profesores puede ser difícil enfrentar una situación distinta, pero poniendo un poco de esfuerzo se puede resolver y lograr la inclusión de una persona", sostiene Álvaro Ulloa, delegado del Inadi en Salta.

La universidad confesó que la denuncia los tomó por sorpresa, pero declararon no estar al tanto de estas situaciones discriminatorias, por lo que accedieron a la petición de Eva Godoy y sus padres.

"Este ha sido un hecho histórico porque nos colocó frente a la importancia de conocer en profundidad la ley y de repensar todas nuestras prácticas para brindar una educación inclusiva", reconoció el secretario general de la universidad, Rubén Correa.

Y así fue como Eva logró cumplir su ilusión de estudiar una carrera profesional, aunque solo cursa una materia, pues le falta hacer exámenes en otras asignaturas.

El Síndrome de Down no le impidió alcanzar su sueño de estudiar una carrera. FOTO: Javier Corbalán

Algunos de los cambios que la joven con Síndrome de Down logró, son que la universidad incluyera un nuevo protocolo donde se adecúan los planes de estudio y programas de las materias, así como los métodos de enseñanza y evaluación. Por su parte, la universidad se comprometió a brindar cursos de capacitacón y formación de los docentes y personal administrativo.

Asimismo, le contrataron una acompañante pedagógica, tal y como ella solicitó.

El caso de Eva es un ejemplo para el sistema educativo de todo el mundo, con el que, se espera, se tome conciencia del grave problema de discriminación que sufren las personas con Síndrome de Down, como Eva, y en general, cualquier discapacidad, y se tomen cartas en el asunto.

"Esto es un cambio de paradigma y un proceso, y por eso apelamos siempre al dialogo como la manera de abordar las dificultades", destaca Juan.

Hoy la joven está en su segundo año de carrera y es ayudante de cátedra de su materia preferida, Zoología.

"Yo creo que apelaron a que ella no puede; a que se iba a cansar; a que iba a tener una dificultad tan grande que no iba a poder hacerlo, pero ella les demostró que se equivocaban", concluye Juan.

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