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Mujer pierde la vida por beber batidos para lucir cinturita después del parto 
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Mujer pierde la vida por beber batidos para lucir cinturita después del parto 

A veces el deseo por lucir una figura perfecta es suficiente para acabar con nuestra vida. Los excesos ponen en riesgo la vida y todas estamos expuestas. 

Por: Karen Villaseñor

Mujer pierde la vida por beber batidos para lucir cinturita después del parto (Foto Unsplash)

Mujer pierde la vida por beber batidos para lucir cinturita después del parto  | Foto Unsplash

La historia de Meegan Hefford, una joven de apenas 25 años de edad, dejó asombrado al mundo. Sobre todo, a la comunidad femenina. La mujer pierde la vida por beber batidos para lucir cinturita después del parto. Lo que comenzó como algo ¨sano¨, se convirtió en una tragedia dolorosa para todos sus seres queridos. 

Nadie se percató de que Meegan Hefford, estaba viviendo un terrible trastorno, conocido como el ciclo de la urea, es decir, cuando consumes un exceso de proteínas y tanto amoníaco en la sangre, es cavar tu propia tumba. Fue la madre, Michelle, quien recibió la peor de las llamadas, cuando iba a casa de su hija. 

 

Los paramédicos le dijeron que su hija había sufrido muerte cerebral. Su madre está destrozada pero quiere que la historia de su hija haga eco, que ayude a más mujeres que están pasando por algo similar a dejar esa obsesión por lucir extremadamente perfectas y delgadas. 

La madre explica que ella solo admiraba a su hija, sus ganas por lucir sana y un cuerpo tonificado, aún después de ser madre. Las pláticas de su hija eran fitness, el gimnasio, la dieta, el cuerpo, pero nunca imaginó que su obsesión la llevaría al extremo. Para la madre, era una hija con pasión. 

Fue a los 18 años cuando Meegan quedó embarazada y aunque al principio su madre se sintió decepcionada, luego se enamoró de la idea de ser abuela. Cuando Meegan se convirtió en mamá se volvió adicta al fitness, todos lo veían como una forma de darse amor propio...qué equivocados estaban. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

When your girl gets a sneaky little photo of your back while training arms ��

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La familia se acostumbró a regalarle ropa deportiva y todos aplaudían lo guerrera que lucía al levantar pesas. Para ella era la vida perfecta. Sin embargo, las cosas cambiaron cuando nació su segundo hijo. La depresión posparto se convirtió en un calvario. Los médicos le dieron medicamento pero las cosas empeoraron, pues hizo que aumentara de peso y eso la puso aún más depresiva. 

Así que, no dudo en volver al gimnasio. Las noches de entrenamiento se volvieron una ley en casa y pronto recuperó su peso.  Su madre y algunas veces se encargaban de los niños para que pudiera entrenar. Por ningún motivo faltaba, por lo menos dos horas diarias de ejercicio. 

Ya era parte del mundo fitness, pero su ambición la llevó a querer entrar a las competencias de fisiculturismo. Las dietas restringidas: carne, claras de huevo, verduras al vapor y, por supuesto, su batido de proteínas no podía faltar. Los trofeos de las competencias adornaban su habitación. No obstante, un día su madre notó que sus manos se ponían temblorosas después de beber el batido. Le comentó su preocupación pero la joven hizo caso omiso.

 

Empezó a sentirse tan cansada, que por primera vez no fue al gimnasio al día siguiente. La madre decidió cuidar a los nietos para que Meegan se tomara un tiempo, sin imaginar que aquel día se convertiría en el peor de su vida. El paramédico la llamó y dijo: 

"Su hija se ha derrumbado y la encontraron inconsciente".

Cuando la madre llegó al hospital, la situación empeoró aún más: 

'Meegan tiene actividad cerebral limitada. Me temo que hay muy pocas posibilidades de que se recupere.

Al cabo de un día se declaró de forma oficial que Meegan tenía muerte cerebral. Pero, ¿qué fue lo que pasó? Nadie se dio cuenta que tenía el ciclo de la urea, exceso de amoníaco en la sangre por la cantidad tan alta de proteínas. De esta forma el amoníaco llegó a su cerebro.  

Los médicos explicaron que las dietas rigurosas y tantos batidos de proteínas cavaron su tumba de forma paulatina. 

 

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