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Lo esperó en la banca donde él prometió volver; se reencontraron 40 años después
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Lo esperó en la banca donde él prometió volver; se reencontraron 40 años después

Silva y Kike fueron novios durante su adolescencia, él le rompió el corazón y ella escapó de su pueblo natal decidida a olvidarlo pero no lo logró. Cuatro décadas después se reencontraron.

Por: Marisela Salazar

Lo esperó en la banca donde él prometió volver; se reencontraron 40 años después(Especial: Twitter)

Lo esperó en la banca donde él prometió volver; se reencontraron 40 años después | Especial: Twitter

La historia de amor de Silva y Kike es extraordinaria. Fueron novios durante su adolescencia, él le rompió el corazón y ella escapó de su pueblo natal decidida a olvidarlo pero no lo logró. Cuatro décadas después se reencontraron y tuvieron un final feliz.

Silvia y Kike vivían en Aristóbulo del Valle, provincia de Misiones, Argentina, y fueron novios cuando ella tenía 14 años y él 19. Ella estaba enamorada y su corazón latía con fuerza cuando él la tomaba de la mano durante sus paseos bajo el cielo estrellado. 

"Recuerdo los domingos en la iglesia con él a mi lado, le pedía a Dios que Kike siempre estuviera conmigo", rememora Silvia.

Silvia pensaba que su noviazgo iba viento en popa, pero un día imborrable para su memoria, Kike la dejó sin darle ninguna explicación. Y con el corazón roto, ella sufrió al verlo tomado de la mano de otras mujeres hasta que su agonía se volvió insoportable.

"Mis tíos me llevaron a vivir con ellos a la ciudad de Leandro N. Alem para que me pudiera olvidar de él".

Pasaron dos años y Silvia no dejaba de pensar ni un solo día en Kike anhelando volverlo a ver. Su esperanza de un reencuentro se desvanecía, pero inesperadamente él apareció en su nueva residencia: descubrió dónde vivía y decidió buscarla.

Hablaron durante horas sentados en una banca de la plaza. Él le confesó las calumnias que le habían dicho sobre ella y lo motivaron a dejarla. Le pidió perdón y prometió volver a buscarla el próximo domingo y hablar con sus padres para casarse con ella. 

Desde ese reencuentro, Silvia lo esperó todos los domingos en aquella banca de la plaza, pero Kike nunca volvió. Una vecina que viajaba periódicamente al pueblo le dijo que él se había fracturado una pierna en el aserradero, entonces pensó que esa era la razón de su demora.

"Esperé que pasaran los ocho meses, pero tampoco vino. Mamá me dijo que dejara de esperar, que no le fuese fiel, que él no volvería. Igual lo seguí esperando".

El tiempo transcurrió y Silvia seguía esperándolo cada domingo en la banca donde le hizo la promesa. Hasta que en un día gris para su memoria, su vecina le dio una noticia devastadora: Kike se había casado. Y le pidió a Dios que lo bendijera y le permitiera tener una vida muy feliz.

"Conservé nuestra única fotografía juntos como un tesoro, la miraba siempre, la pegué en mi álbum familiar, recordaba mucho nuestro noviazgo. En el silencio de la noche y en los amaneceres, lo recordaba, lo amaba, lo esperaba, lo imaginaba. Fantaseaba mucho con la idea de encontrarme con él".

Los años pasaron y Silvia se casó con un buen hombre y tuvieron tres hijos. Fue honesta con su esposo desde antes de concretar la boda y le dijo que Kike formaba parte de su historia. Pero a pesar de conservarlo en su corazón, jamás volvió a preguntar por él.

"Si me vuelvo a encontrar con Kike no sé qué va a pasar. Solo le pedía a Dios que lo cuidara y que fuera feliz".

La contingencia sanitaria sacudió las emociones de Silvia, tanto, que una mañana se halló pidiéndole al cielo no morir sin ver a Kike tan solo una vez más. Y al mismo tiempo, matrimonio se derrumbó y decidió separarse.

"Entonces, una amiga me regaló un duende nórdico y me dijo: Dice la leyenda que tienes que ponerle un nombre y hablar con él, si no te extravía las cosas. Lo llamé Kike y desde entonces cada día hablé con él".

En 2021 viajó al pueblo de su infancia al cumpleaños de su amigo Román, en ese reencuentro estaba Kike y lo reconoció enseguida. Sus emociones reprimidas durante cuarenta años afloraron y su corazón comenzó a latir aceleradamente.

"Agradecí a Dios porque me daba mucho más de lo que le había pedido. Ya podía morir tranquila, ya lo había visto, él estaba bien, sin pareja y era feliz, según me dijo. Ya no le pedí más nada a Dios. Sentí que ya mi vida estaba completa".

Mantuvieron contacto telefónico y lloraron sin consuelo por el tiempo perdido y por la vida que no compartieron. Pero comprendieron que nunca es tarde. Silvia y Kike viven juntos en el pueblo de la infancia y hoy saben que no quieren separarse nunca más.

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Foto del periodista Marisela Salazar

Soy licenciada en Ciencias de la Comunicación, egresada de la Universidad de Occidente, unidad Los Mochis, Sinaloa. Reportera y conductora de TV Azteca Sinaloa. Reportera y conductora de streaming de El Debate de Los Mochis. Me he dedicado a contar historias. Relatar grandezas para inspirar. Narrar dolores y pesares para mitigar y ayudar. Creo en el poder de las palabras, en la bondad de la gente y en la magia de las risas, suspiros e instantes. Soy soñadora, curiosa, risueña y apasionada. Avanzo acarreando anhelos y esperanzas. Mientras dure la vida me resisto a ser indiferente. Todos podemos apartar esa piedra del camino.

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