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Con un punzocortante intentan secuestrar a estudiante de enfermería; nadie hizo nada 
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Con un punzocortante intentan secuestrar a estudiante de enfermería; nadie hizo nada 

Cesándary Betancourt, es una joven estudiante de enfermería que aquella mañana no imaginó que viviría el peor de los infiernos camino al escuela. Hoy, su cuerpo está lleno de moretones pero salió viva. 

Por: Karen Villaseñor

Con un punzocortante intentan secuestrar a estudiante de enfermería; nadie hizo nada (Foto especial Facebook)

Con un punzocortante intentan secuestrar a estudiante de enfermería; nadie hizo nada  | Foto especial Facebook

Y tú, ¿te sientes segura al salir de casa? A veces la rutina nos envuelve, creemos que será un día más y que volveremos a la cama. Sin embargo, no siempre es así, porque aunque duela, allá afuera hay gente mala. De ahí, lo que le sucedió a una estudiante de enfermería, con un punzocortante la intentan secuestrar y nadie hizo nada en CDMX.

Cesándary Betancourt, ha vivido uno de los sucesos más desgarradores para un ser humano. La libertad se puede perder de la noche a la mañana y es un miedo terrible. La mañana de este martes 8 de octubre, la joven estudiante de enfermería salió de casa con prisa, pues, ya se le había hecho tarde. 

 

Con un punzocortante la intentan secuestrar 

Esa mañana, Cesándary Betancourt, solo tenía un objetivo, llegar a tiempo a su clase, en la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia, pero tuvo la desfortuna de encontrarse con unos maleantes sin corazón. La chica caminaba rápidamente hacia su escuela, la cual está por la estación de Metro Tezonco, pero dos hombres la atacaron. 

Eran alrededor de las 8:20 am, Cesándary iba corriendo, cuando intentó cruzar la calle dos hombres se bajaron de un coche y con un punzocortante la amenazaron: ¨Ya valiste madre pendeja, súbete¨. La joven asegura que tuvo miedo, fue como si su vida le pasara en un segundo, pero asegura que no le importó el arma. 

Sí, Cesándary, se jaloneó, gritó con todas sus fuerzas, mientras que los demás no hicieron nada. Ella no quería ser una más, no quería que sus padres la buscaran por días, años, ni que su cuerpo apareciera por ahí. 

Nadie hizo nada 

La gente solo miraba, solo esperaba a que me subieran NADIE me ayudó, a la primera que pude soltarme corrí tan rápido sin voltear esperando poder ver y valorar a aquellos que me quieren, llegando a la estación, le comentó a policía lo sucedido y me pregunta el número de las placas, cómo eran, qué hacía sola!! sin mover ni un pinche dedo para buscarlos.

A esta valiente joven solo le queda decirle a las mujeres que se cuiden y que no se rindan. Que aunque el miedo les corra por la sangre, griten y se defiendan hasta el último momento: 

El Cáncer de México es su una sociedad que lejos de avanzar retrocede 500 pasos. En México nos acostumbramos al dolor, a la muerte, a olor a sangre, a los titulares amarillistas y fatalistas de la nota roja; los mismos que se empeñan en recordarnos que hace años estamos podridos y no hemos podido hacer nada por remediarlo, concluyó. 

 

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