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Violencia en pareja. I. Ilustrativa: Unsplash
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Textos de víctimas de violencia en la pareja que deberían leer todas las mujeres

¡Que no te pase! Recuerda que nunca debes permitir que alguien te lastime física ni psicológicamente.

Por: Jazmin Lopez

Violencia en pareja. I. Ilustrativa: Pexels(Copyright (c) 1998 Hewlett-Packard Company)

Violencia en pareja. I. Ilustrativa: Pexels | Copyright (c) 1998 Hewlett-Packard Company

La violencia en pareja es, por desgracia, una de las situaciones más comunes en la actualidad. Millones de mujeres sufren maltrato físico y psicológico y tienen miedo de decirlo por miedo. 

En todo el mundo, el 38% de los asesinatos de mujeres son cometidos por sus parejas. Este tipo de violación de los derechos humanos de las mujeres es un problema global que se sigue repitiendo a través de los años.

Violencia en pareja. I. Ilustrativa: Unsplash

Afortunadamente, hay recursos a los que las mujeres pueden acceder para escapar de este tipo de relaciones tóxicas y las redes sociales están sirviendo como plataforma de denuncia, para hacer que las personas tomemos conciencia de este tipo de situaciones.

Uno de los relatos de violencia contra la mujer que conmovió fuertemente a Internet es el caso de Eliane Mastrodomenico, una joven de 23 años que decidió contar en su página de Facebook la historia que vivió durante casi un año con su expareja. 

Ella y una de sus amigas que vivió una situación parecida de violencia en pareja, se armaron de valor para contar su historia luego de seguir una situación de Big Brother Brasil. En dicho programa televisivo, un participante fue expulsado de la casa luego de que la policía encontrara indicios de agresión física en su pareja

Violencia en la pareja: el relato de Elaine

"Me llamo Elaine y tengo 23 años. Me gustaría tener 22, para poder borrar de mi vida lo que viví durante casi un año. Pensé mucho sobre si debería escribir sobre mi vida y decidí que sí. Decidí que debo sacar afuera lo que tanto me atormentaba y así decidí, de alguna forma, ayudar a mujeres que pasan por lo que yo pasé.

Estoy hablando de relaciones abusivas y violencia contra la mujer.

Muchacha, ¡no te culpes nunca! Tengo la certeza de que, así como yo me culpaba, tú guardas mucha culpa y angustia en tu corazón. Hay cosas para las que no conseguimos encontrar razones, hay cosas de las que no entendemos el motivo de que estén pasando en nuestras vidas. Pero quiero que estés segura de una cosa: solo tú puedes salir de ellas. Solo tú puedes hacer que ese sufrimiento acabe. ¡Sé fuerte!

Se cumplen dos meses desde que conseguí salir de algo en lo que nunca imaginé entrar. Hoy me siento bien y cómoda hablar sobre eso y compartirlo. Me involucré con una persona aparentemente encantadora, algo típico de un agresor. Acababa de salir de una relación de tres años y medio. Una relación de verdad... pero solo hoy percibo esa verdad y lo bien tratada y respetada como mujer que era.

Yo era.

Yo era una chica feliz, era una chica vanidosa, era una chica dedicada al trabajo, era una chica simpática, yo era una chica que hoy me trato con psicoterapia para volver a ser ella..., y gracias a Dios lo estoy consiguiendo.

Discúlpame mamá, por haber sido débil. Pero me pegaron.

Fui golpeada, fui maltratada, lastimé personas que querían el bien para mí; estaba ciega y creía en un amor. Creía en las promesas y arrepentimientos del agresor. Creía de verdad que sería estúpida de no perdonarlo. Que iría a perder un chico cariñoso que cuidaba de mí y que me decía: "Eres la mujer de mi vida". ¿Cómo pude entrar en un círculo tan vicioso?

Desafortunadamente entramos. ¡Y entramos de cabeza! "El agresor te mira a los ojos y te convence de que te quiere dar tanto amor que tú serías una tonta si te fueses a pesar de eso. Él está arrepentido, y la culpa de que se termine la relación no va a ser de él, porque él te golpeó, va a ser tuya porque no fuiste capaz de perdonar e intentar de nuevo. No importa cuántas veces eso se repita."

Eso se repitió cuatro veces. Él golpeó cuatro veces.

Apretujones, sacudidas, patadas en el estómago, puñetazos en la nuca, puñetazos en el brazo, bofetadas en la cara, empujones al suelo, escupitajos en el rostro... Por celos. Por paranoia. Fui golpeada porque él imaginaba cosas. El orden siempre era el mismo: cariño, explosión, arrepentimiento o disculpas, cariño, explosión, arrepentimiento o disculpas, cariño, explosión...

"El agresor te hace sentir pena de él por ser descontrolado, antes que tú siquiera tengas tiempo de sentir algo por ti misma." Yo me sentía culpable. Creía también que realmente merecía oír palabras o improperios tan sucios. De la boca de él escuché muchas cosas que tenía vergüenza de contar a alguien. Yo sufría callada. Yo lo amaba, y era vista como tonta.

"Vaga", "vagabunda", "maldita", "desgraciada", "hija de puta", "fácil", "mentirosa de mierda", "estás muerta". Yo realmente estaba muerta. Había muerto por dentro. No salía a ningún lugar, no hablaba con nadie más. Vivía en función de una persona que me maltrataba. Mis nuevos amigos eran los amigos de él.

Tenía miedo del agresor y de lo que él pensaría de mí si yo saliese, por ejemplo, para ir al centro comercial con mis amigas. Permanecía en mi casa para evitar una pelea, para ver si podía tranquilizar mi corazón. Para ver si podría ser llamada «amor» y no «vagabunda».

Yo era "vaga" por ir hasta la panadería, era una "puta" por ira buscar a mi hermana al subterráneo a las once de la noche, era una "vaca" por dormir y olvidar avisarle, era una "desgraciada" por ir a ver una película y desaparecer de mi celular por algunas horas... Me esforzaba por agradarle. ¡No lo conseguía!

"¡El agresor psicológico te convence de que la culpa es tuya! Igual cuando dices que no tienes la culpa de nada, la culpa es tuya por no ser lo suficientemente buena para él, por lo ser exactamente lo que él quería. Y te frustras."

Me frustraba mucho. A pesar de que hacía de todo, siempre me equivocaba. ¿Qué más podía hacer? ¡Nada! ¡Era culpa de él! Él era así, y nunca iría a cambiar.

¡Es por eso que decidí escribir! Porque hoy entiendo y sé que millares de mujeres pasan por lo que yo nunca querría haber pasado. Yo intenté hasta suicidarme, pues dolía mucho oír cosas que yo no era.

Hoy me siento genial y liviana. Lo superé. ¡Lo quise superar! Abrí mis ojos de una vez. Y sí, tomé el coraje que me faltaba y presenté una queja en la comisaría de la mujer. ¡Sé fuerte, muchacha! Si pasas por algo parecido, ¡no tengas miedo! Levanta tu cabeza y no olvides lo maravillosa que eres como mujer".

Fragmentos de texto: Isabella Cêpa (isabellacepa.tumblr.com).

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