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Bebé de tres meses perdió la vida, fue abusada por el novio de su mamá
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Bebé de tres meses murió, fue abusada por novio de su mamá

Angy González llegó al hospital de Galapa para conocer qué había pasado con su hija después de verla por última vez a las 10 de la mañana y dejarla bajo el cuidado de su actual pareja sentimental a quien conocía desde hacía solo dos meses.

Por: Gisselle Acevedo

Bebé de tres meses perdió la vida, fue abusada por el novio de su mamá. El caso tuvo lugar en Galapa, Atlántico, Colombia y ha generado la indignación en distintos paises por lo cruel que fue.

Y es que la casi recién nacida estuvo en este mundo por un muy corto tiempo y su final fue desgarrador. Según las autoridades, la niña presentaba huellas de violencia física y sexual y como consecuenscia se reportó el encarcelamiento de un menor de edad como presunto responsable.

A las 9 de la noche del sábado, Angy González llegó al hospital de Galapa para conocer qué había pasado con su hija después de verla por última vez a las 10 de la mañana y dejarla bajo el cuidado de su actual pareja sentimental a quien conocía desde hacía solo dos meses.

"Cuando llego inmediatamente al hospital al verle la cara a mi mamá me supuse que mi hija estaba muerta", señaló la madre. Tras lo ocurrido, las autoridades reportaron la aprehensión de un adolescente de 17 años como presunto responsable del abuso y muerte de la bebé.

"Es algo que me cuesta creer ya que él con mis hijas no se portaba mal, jugaba con ellas, nunca vi un aspecto malo en él, ninguna maldad en ningún momento", señaló la mujer, que tenía una relación sentimental con el joven desde hacía solo dos meses.

Frente al caso, las autoridades locales hicieron un llamado para que los organismos competentes investiguen los hechos y se haga justicia en el caso de la bebé.

¿Cómo identificar a un violador?

No existe un perfil definido

Para empezar,  hay que tener en cuenta que no existe un perfil o un patrón específico para identificar a un agresor sexual.

De acuerdo con Luis Jesús Prada Moreno, profesional especializado forense del Instituto Nacional de Medicina Legal, un pedófilo puede ser una persona de cualquier edad, sexo, condición social o económica, nivel educativo, profesión, raza, religión, condición física o cognitiva.

De acuerdo con Prada, existen algunas conductas del sujeto que pueden levantar sospecha y a las que se debe prestar atención como por ejemplo:

Bebé de tres meses perdió la vida, fue abusada por el novio de su mamá. FOTO: UNSPLASH

La insistencia por permanecer a solas con niños, niñas y adolescentes. Inventa cualquier excusa para lograrlo.

  • La preferencia por socializar con menores de edad por encima de los adultos.
  • Las muestras exageradas de cariño o de afecto en forma injustificada e inoportuna.
  • La compulsión a la pornografía ya sea a través de video o de revistas.
  • El haber estado involucrado o haber sido denunciado anteriormente por un abuso sexual.
  • El consumo problemático o el abuso de sustancias psicoactivas.

Cuando la confianza se convierte en un peligro

Que la mayoría de los casos de abuso sexual hacia niños, niñas y adolescentes ocurran en sus entornos más cercanos, tiene un común denominador: la confianza. Precisamente, por eso, suele ser  tan difícil identificar a tiempo una situación de riesgo.

De acuerdo con Prada, de Medicina Legal,  una de las cosas que el agresor desarrolla en el proceso de abuso es la confianza tanto con su víctima como con los cuidadores de esta.

Su objetivo es generar una atmósfera en la que sus intensiones pasen desapercibidas y logren ganar espacios de privacidad  donde, finalmente, puedan quedarse a solas con el menor de edad.

“Los agresores siempre buscan ganarse la confianza de la niña, niño o adolescente: intentan ser muy cercanos, se inventan actividades lúdicas y recreativas con el propósito de compartir mucho tiempo con su víctima; tienden a ser muy cariñosos y suelen dar regalos sin motivo alguno. También se valen de guardar secretos o de darles dinero a las niñas y a los niños como una forma sutil de manipularlos y extorsionarlos”, añade Angélica Vera, del ICBF.

Factores de riesgo

Los expertos en el tema coinciden en señalar algunos factores que incrementan el  riesgo de que una niña, niño o adolescente sea víctima de agresión sexual. Entre ellos se consideran los siguientes:

La falta de educación sexual desde temprana edad que impide que los niños aprendan a identificar los riesgos a los que están expuestos y que, por ende, no desarrollan acciones de autocuidado y establezcan límites con relación a las manifestaciones de afecto.

La inobservancia o la negligencia por parte de madres, padres o cuidadores a la hora de crear entornos protectores. Asimismo, el dejar solos a los niños por mucho tiempo.

La debilidad o carencia de vínculos afectivos entre los menores de edad y sus adultos significativos. Los agresores aprovechan este desequilibrio para llenar vacíos emocionales.

El hacinamiento en las viviendas.

La violencia intrafamiliar y el maltrato físico, verbal o psicológico hacia las niñas, niños y adolescentes que lesiona su autoestima y su seguridad, haciéndolos más propensos a ser víctimas de este delito.

Los comportamientos de los niños también son una señal de alerta

Así como hay determinadas actitudes del agresor que deben llamar la atención de padres y cuidadores, las niñas, niños y adolescentes también manifiestan algunos cambios de comportamiento e, inclusive, cambios físicos que no se pueden pasar por alto.

Algunos de estos son:

  • Conductas sexuales inadecuadas para la edad. Que un niño o niña demuestre tener un conocimiento acerca de las relaciones sexuales que no debería, que se toque con insistencia sus órganos sexuales, que haga representaciones de una relación sexual, por ejemplo, con sus pares o con un muñeco al que le hace movimientos con su pelvis, o que haga dibujos alusivos a una relación sexual es un claro indicador de que algo no va bien.

Aquí hay que indagar,  de forma amable, respetuosa y amorosa, “dónde aprendió eso, con quién o con quiénes lo aprendió, quién inició la actividad y cómo participa cada uno”, aconseja el profesional forense, Luis Prada.

  • Cambios bruscos en su estado de ánimo. Cuando una niña, niño o adolescente es víctima de abuso sexual, generalmente, tiende a volverse introvertido, ansioso o agresivo.


En otros casos  puede mostrarse más extrovertido de lo normal. También debe llamar la atención la incomodidad o el temor que el niño o niña manifieste con respecto a un determinado adulto.

  • Retrocesos en su desarrollo. Hay niños que, tras ser sometidos a situaciones estresantes, o a sucesos que les provocan angustia y temor, presentan retrocesos.


Por ejemplo, presentar problemas de control de esfínteres después de que ya habían aprendido a ir al baño, alteraciones en su lenguaje o motricidad, problemas para dormir y cambios inesperados en su rendimiento académico.

  • Cambios físicos. Aunque la mayoría de las niñas, niños y adolescentes que son víctimas de abuso sexual no presentan señales corporales, en algunos casos sí es posible que se presenten pequeñas lesiones o cicatrices genitales o anales, dolor abdominal o en la región genital que deben ser consultados inmediatamente con el personal de salud.

A su vez, la aparición de algunas infecciones diagnosticadas con pruebas de laboratorio confirmatorias como, por ejemplo, la Chlamydia, la Sífilis, la Gonorrea, entre otras, así como la presencia de infecciones urinarias podrían hacer sospechar de un posible abuso sexual.

Por su parte, el embarazo en mejores de 14 años, de acuerdo con la ley colombiana, es una clara muestra de abuso sexual.

¿Qué hacer ante la sospecha?

Una vez la madre, el padre o el cuidador haya identificado alguna de las señales de alerta descritas anteriormente será clave realizar un abordaje adecuado de la situación empezando por acercase a la niña, niño o adolescente de forma amable, empática y cariñosa para así animarlo a hablar de la situación por la que está atravesando.

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Foto del periodista Gisselle Acevedo

Una mujer que se rehúsa a estar anclada siempre en un mismo lugar. En mi profesión cubrí desde la fuente política, pasé por la económica, turística y educativa; me especialicé en investigación periodística y hoy, con mis letras trato de pugnar por la igualdad de género. Además redacto notas de showbiz y salud.

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