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Si Lady Di viviera, moriría al ver a sus hijos enfrentarse; uno quiere ser rey y el otro, libre

Los que hace unos años fueron reconocidos como los príncipes más unidos, hoy están enfrentados buscando diferentes objetivos en su vida. Los hijos de Diana, Princesa de Gales, podrían estar repitiendo la historia que su madre vivió junto al Príncipe Carlos.

Por Gisselle Acevedo

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Si Diana, Princesa de Gales estuviera viva, moriría de inmediato al ver enfrentarse a sus hijos, Guillermo de Cambridge y Enrique de Sussex enfrentarse; uno buscando ser rey y el otro, simplemente libre. Según los expertos en realeza, pareciera que ambos jóvenes están repitiendo lo que hace algunos años fue la batalla que separó a sus propios padres, Lady Di y Carlos de Gales.

Y es que luego de que la Reina Isabel II  de Reino Unido informara que su nieto el príncipe Harry y su esposa, la actriz Meghan de Sussex se liberaban totalmente de sus deberes dentro de la realeza y que a su vez estos anunciaran que darían una entrevista a la pieriodista, Oprah Winfrey, corrió pólvora por el castillo. 

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De inmediato se supo que el mismo 7 de marzo cuando, Meghan de Sussex y Enrique, su esposo, hablarían ante los medios, la Reina Isabel II daría un mensaje a la nación cobijada por Catalina de Cambridge y el Príncipe Guillermo. 

Posteriormente fueron reveladas acusaciones de abuso a trabajadores, que definitivamente dejan muy mal parada a Meghan de Sussex y como si el que según los amigos de la actriz, es un ataque orquestado por la Reina Isabel II de Reino Unido no fuera fácil, ahora el Palacio anunció que no descansaría hasta investigar estos supuestos atropellos por parte de los ex reales. 

Pero como les dije al principio, esta guerra no es nueva, ya la habíamos visto antes, solo que hace unos años fue protagonizada por Lady Di y su esposo, ella siempre buscando ser libre y él, deseando ser rey a toda costa. 

Y es que resulta que en los años noventa, el príncipe Carlos y Diana, Princesa de Gales se disputaban el control de la narrativa sobre sus problemas maritales. La prensa de la época bautizó como “la Guerra de los Gales” la rivalidad sostenida por el heredero del trono británico y su esposa en los medios de comunicación, nutridos de las filtraciones y entrevistas que cada uno de los cónyuges –todavía estaban casados– proporcionaba a sus biógrafos y periodistas afines para socavar la imagen del otro y ganarse el favor del público.

“Era como una piscina de sangre filtrándose lentamente por debajo de una puerta cerrada”, describió años después el que fuera secretario privado de Diana, Patrick Johnson, el ambiente del palacio de Kensington en esa época.

Sí, la novela es la misma, según escribía recientemente un periodista en The Spectator, los príncipes Guillermo y Harry y su entorno cercano se encuentran librando una nueva “Guerra de los Gales”, peleando desde sus respectivas trincheras por el control de la narrativa sobre los verdaderos motivos por los que los duques de Sussex decidieron abandonar la casa real británica y mudarse a California el año pasado.

Sus armas son las mismas que emplearon sus padres en 1992 la princesa Diana abrió fuego contra su marido ayudando a Andrew Morton a documentar Diana: Su Verdadera Historia, el libro superventas que destapó la triste realidad de su matrimonio con el principe Carlos, el año pasado la biografía oficiosa de los duques de Sussex, Finding Freedom, en la que también estos habrían colaborado, reveló lo marginada que se habría sentido Meghan en la corte británica.

Según afirman los autores en el libro, el príncipe Guillermo ofendió a su hermano Harry cuando le pidió en un tono un tanto “fuerte” que se tomara todo el tiempo necesario para conocer bien a Meghan (“esa chica”, parece ser que la llamó) antes de ir en serio y casarse con ella, mientras que Kate Middleton no habría ayudado a su cuñada a integrarse en la familia real británica ni a sobrellevar los embistes de los tabloides.

“Gracias por preguntar si estoy bien, porque no mucha gente me lo ha preguntado”, le dijo con ojos llorosos Meghan Markle al presentador del documental de 2018 en el que confesó por primera vez sus problemas con su nueva vida como miembro de la familia real británica.

Unas palabras no muy distintas de las que pronunció hace casi tres décadas la princesa Diana en la famosa entrevista de la BBC, cuando se quejó de lo aislada que se sentía viviendo en el palacio de Kensington y de que nadie la escuchaba ni la ayudaba con sus problemas de depresión y bulimia.

Emitida en 1995, la entrevista en la que la princesa Diana confesó estos trastornos y habló por primera vez en público del affaire que existía entre el príncipe Carlos y Camilla es otro de los puntos en común que se han señalado entre la vieja “Guerra de los Gales” y esta nueva versión.

Este domingo, Meghan y Harry tendrán la oportunidad de explicarse al igual que Diana en su entrevista con Oprah Winfrey, donde todo apunta que se retratará a la duquesa de Sussex como víctima de una institución tan cruel como de la que se quejaba la princesa en su entrevista de la BBC.

En los adelantos del programa emitidos hasta la fecha, el príncipe Harry defiende que no le quedó más remedio que marcharse de Reino Unido para evitar que su esposa acabara sufriendo como su madre, mientras la duquesa de Sussex señala directamente a la familia real británica como responsable de “perpetuar las falsedades” que se publican sobre ellos. Una acusación, por cierto, que formula mientras luce una de las pulseras de su suegra, con quien se identifica.

La casa real británica, por su parte, parece decidida a presentar otra versión del llamado “Sussexit”.

El artículo de The Times apunta que si las acusaciones de bullying no llegaron a investigarse, fue porque la casa real británica protegía a Meghan Markle, lo que de ser cierto contradiría esa falta de apoyo que la duquesa de Sussex dice haber sufrido en palacio.

Al mismo tiempo, las acusaciones de acoso retratan a la actriz, Meghan de Sussex como una mujer déspota y la convierten en verdugo en lugar de víctima, una versión que cambia completamente la narrativa sobre los motivos por los que no consiguió adaptarse a la vida en la corte de la reina Isabel II.

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El príncipe Guillermo, el príncipe Carlos y la propia monarca parecen dar visos de verosimilitud a esta última versión, pues si no Buckingham no habría decidido investigarla.

También en este palacio, por cierto, parecen haber aprendido algunas lecciones de Diana. Si tras la entrevista de 1994 en la que el príncipe Carlos admitió públicamente que le era infiel, la princesa decidió vengarse de él dejándose ver en una fiesta de Vanity Fair con el famoso y despampanente "vestido de la venganza", este domingo la familia real británica se cobrará una revancha parecida al contraprogramar la entrevista de los duques de Sussex con un especial televisivo por el Día de la Commonwealth en el que, presumiblemente, darán la imagen de ser una familia muy bien avenida.

La princesa Diana tuvo una victoria muy amarga en la "Guerra de los Gales". La gente la adoraba y la mayoría de británicos creyó su versión de la historia del fracaso de su matrimonio con el príncipe Carlos, pero solo su muerte en 1997 consiguió que la familia real británica le dedicara públicamente palabras de afecto y que, por una vez, aunque con muchas reticencias, la reina Isabel II se saltara el protocolo de palacio para rendirle homenaje pese a no ser ya miembro oficial de la casa real.

La estatua de la princesa Diana que se levantará este verano en el palacio de Kensington será el símbolo definitivo de esa victoria póstuma que tuvo sobre los Windsor, pero habrá que ver si finalmente sus dos hijos aceptan inaugurarla juntos. Paradójicamente, la guerra que tanto les unió cuando eran adolescentes ahora les ha separado en bandos opuestos.

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