Trendy

¿Realmente existen las feromonas?

¿Son ellas las encargadas de hacernos más atractivas al sexo opuesto?

Por: Norma Portillo

Feromonas   (Foto: Imgs.notitarde.com)

Feromonas (Foto: Imgs.notitarde.com)

En 2010 un grupo de personas se reunieron en la galería de arte de Brooklyn en Nueva York en la Fiesta de las Feromonas para olerse las camisetas.

El experimento consistió en arir una de las muchas bolsas que contenían la camiseta usada de otra persona y olerla. Si te gustaba lo que olías podías tener una cita con el propietario de la prenda.

Estos eventos se organizaron para aquellos que "esperaran encontrar el amor a través del sentido del olfato y la fe en la ciencia".

En la cultura popular está muy arraigada la idea que las feromonas influyen en n uestras posibilidades de tener un encuentro sexual. Se llega a comprar perfumes que la contienen y que algunos aseguran aumenta la jibido de las mujeres y hace más atractivos a los hombres.

(Foto: Getty)

 

Otras feromonas se venden como "rompedoras de hielo", reforzadores de masculinidad y edredones químicos para encuentros sexuales.

Las feromonas son similares a las hormonas de la sangre, pero el cuerpo las emite hacia afuera e influyen el comportamiento y la sicología de quienes nos rodean, por lo menos eso dijeron los bioquímicos alemanes Peter Karlson y Martin Luscher.

Ese mismo año descubrieron la primera feromona. Producida por las hembras de los gusanos de seda (la mariposa Bombyx mori), la molécula Bombykol llama la atención de los machos a kilómetros de distancia. Es una feromona sexual, un afrodisiaco.

En 1971, los humanos formaron parte de la mezcla por primera vez. Comenzó con un descubrimiento que se ha convertido en saber popular: cuando están cerca, los ciclos menstruales de las mujeres convergen, como si se trataran de relojes corporales sincronizados.

 

Esta idea fue respaldada por un famoso estudio de Martha McClintock. "A muchos les gustaría que fuera verdad. Pero analizándolo con más detalle,probablemente no sucede", dice Tristram Wyatt, de la Universidad de Oxford (Reino Unido).

Un conjunto de estudios no pudo replicar los descubrimientos originales de McClintock y una de sus investigadoras postdoctorales descubrió que podría haberse tratado de una cuestión estadística.  

En la década de 1970, este aparente descubrimiento provocó mucha agitación. El físico británico Alex Comfort publicó un artículo titulado "La probabilidad de las feromonas humanas", en el que aseguraba que no tardaríamos mucho en descubrir la primera feromona humana. Tenía razón.

H.A. Cook, escribió en la revista científica New Scientist que había encontrado al menos dos ejemplos en la respiración y en el sudor humano.

Uno, a su juicio, olía a ajo. "Ocurre en la respiración de una mujer cuando esta se siente excitada sexualmente (y no es causada por comer ajo)", dijo Cook.

Cook sugirió que esta feromona atrae a los hombres y es la razón por la cual las mujeres utilizan pequeñas cantidades de ajo en la cocina.

Sudor masculino   (Foto: E-consulta.com)

La segunda feromona humana es el olor del miedo que, sin lugar a dudas, es evidente para los perros", continuó.

A principios de 1991, Linda Buck y Richard Axel, dos bioquímicos de la Universidad de Columbia, en Nueva York (EE.UU.), descubrieron una familia de receptores olfativos en ratones. Cada receptor respondía a un olor diferente, iniciando una cascada de señales en las neuronas del cerebro.


Además, un par de psiquiatras de la Universidad de Utah (EE.UU.) anunciaron haber encontrado dos feromonas sexuales en humanos. "Todos pensaron que era un poco raro", recuerda Richard Doty, director del Centro del Olfato y el Gusto de la Universidad de Pensilvania (E.U.).

En 49 voluntarios estas "presuntas feromonas humanas" incrementaron la actividad eléctrica entre el órgano vomeronasal (OVN), también llamado "nariz secundaria", y el cerebro.

Pero no hay evidencia de que los humanos tengamos la habilidad de detectar estos componentes químicos de la misma manera que lo hacen los ratones.

"No hay nada así en los humanos", dice George Preti, del Centro Monell de Sentidos Químicos de Filadelfia (E.U.).

Algunos investigadores creen que no existe ningún mamífero fuertemente influenciado por las feromonas.

¿Feromonas?    (Foto: Frontera.info)

 

Hace algunos años, Jane Hurst, de la Universidad de Liverpool (Reino Unido), dijo que los mamíferos y los humanos eran demasiado complejos para las feromonas.

Pero en 2010 descubrió el "darcin", una proteína que encontró en la orina de ratones machos y que no solo atrae la atención de las hembras, sino que actúa como un indicador de la memoria, permitiendo a la hembra recordar la huella olfativa del macho con el que se había cruzado.

Es al mismo tiempo un dispositivo de atracción y de aprendizaje. Sin él, la hembra no tiene interés o recuerdo del sexo opuesto.

"Cambié de opinión", dice Hurst.

Hay químicos específicos que tienen el derecho a ser llamados feromonas".

En 2009, un estudio reveló un posible punto de interés. Durante el amamantamiento, las glándulas areolares que rodean el pezón de la madre secretan un líquido, además de la leche.

Al colocarlo sobre la nariz de los bebés, estos abren su boca, sacan su lengua y empiezan a succionar. Tratan de alimentarse. Las secreciones de otras madres pueden provocar la misma respuesta, eliminando la posibilidad de que se trate simplemente de que los bebés se hayan acostumbrado al olor distintivo de su progenitora.

Según Wyatt, esta secreción es la mayor esperanza en la búsqueda de la primera feromona humana.

"Si podemos dar con la feromona mamaria, esto nos aportará confianza para buscar feromonas que puedan funcionar en adultos", dice Wyatt.

Y la conclusión podría ser que no tenemos feromonas. Todavía no se han identificado moléculas".

Por el momento, lo único que podemos decir con seguridad es que los seres humanos huelen.

Con información de BBC Future

También te puede interesar:


¡El poder de las feromonas!

 

 

Temas

  • mujer
  • salud
  • feromonas
  • olor
  • sexo

Comentarios

Te puede interesar