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La humillan por ser pobre y luego sucede algo inesperado

Un acto de bondad que no pedía nada a cambio y que nos hace entrar en una reflexión profunda. 

Por: Ana Izabal

La humillan por ser pobre y luego sucede algo inesperado

La humillan por ser pobre y luego sucede algo inesperado

Cosas sorprendentes ocurren cuando menos lo pensamos. A veces andamos por la vida con tanta prisa, que se nos olvida echar un vistazo a las personas que nos rodean y que necesitan de nuestra ayuda. 

Pero a veces esa ayuda llega de forma inesperada y eso nos hace recordar que el mundo todavía es un lugar hermoso. 

Algo similar ocurrió a un chico que comía en un restaurante de comida rápida, mientras se relajaba bebiendo un refresco, presenció uno acto de solidaridad que le caló hasta lo más profundo de su corazón y por ello decidió compartirlo con el mundo. 

La historia es la siguiente:

En ese mismo restaurante se encontraba una mujer a unos metros de distancia; sentada en un rincón esperaba ansiosa desde hacía algunas horas, un poco cabizbaja y sin haber ordenado nada para comer. 

Minutos después entra un hombre acompañado con un niño pequeño y se dirige hacia ella. Al llegar simplemente dice "aquí está tu hijo" y se da la media vuelta para salir con prisas. 

Pero antes de que pudiera alejarse demasiado, la mujer lo detuvo y con la mirada clavada en el piso y con una voz que parecía más un susurro, le pide un poco de dinero.

"Lo que tengo solo alcanza para el platillo del niño" dijo, con la vista todavía clavada en el piso y con el orgullo un poco lastimado. 

Pero el hombre, quien probablemente era su ex marido, sólo se dignó a devolverle una mirada fría y llena de odio, para después decir simplemente "por mi te puedes morir de hambre".

La terrible situación de esta mujer, de quien no se sabe nada, ni su nombre o su residencia, provocó un impacto tan grande como para que otro comensal decidiera hacer algo al respecto. 

En el momento en que ella salió a buscar algunas monedas a su auto, un desconocido que comía en la mesa de a lado, se acercó al mostrador, pagó por dos platillos grandes de hamburguesas, papas y refrescos y pidió al encargado que lo llevara a la mesa de la mujer, con la sola condición de que no revelara que había sido él. 

Cuando la mujer y su hijo regresaron a la mesa, una charola grande de comida esperaba por ellos y sobre ella, una servilleta con el siguiente mensaje:

No te sientas mal y no dejes de luchar. ¡Querer es poder, ponte de pie!

Sin creer que alguien pudiera ser tan amable y generoso con ella, la mujer soltó el llanto embargada por la emoción. Luego, después de terminar de comer, pasó junto a la mesa del hombre y dijo "gracias", "¿por qué"?, respondió él, pretendiendo no saber de lo que hablaba y la mujer solo le regresó una sonrisa cálida antes de salir por la puerta. 

La historia de esta mujer desesperada es igual a tantas que no conocemos. Vemos tantas personas necesitadas en el mundo, pero a veces la incertidumbre nos hace dudar de las intenciones de los otros. 

Al final dependerá de cada quien ayudar a quien mejor le parezca y cuando la intención sea verdaderamente genuina, pero algo no podemos negar después de leer esta historia, SIEMPRE es un buen momento para ofrecer ayuda a los demás, SIEMPRE. 

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