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Kim Anami y el "kung fu vaginal"

Si ya se habló mucho del pene, hablemos ahora de la vagina

Por: Norma Portillo

Kim Anami

Kim Anami

Para Kin el cuerpo y el alma no son cosas distintas. Desde la espiritualidad oriental, el sexo podría ser un camino de iluminación y empoderamiento.

Desde el punto de vista de la especialista una vagina débil y seca puede significar un alma contraída, estresada. Una vagina húmeda y fuerte es capaz de levantar objetos pesados y podría dar cuenta de una maestría en cuestiones de sexualidad, de un alma a punto de elevarse gracias a la divina energía tanta.

 

Kim Anami se autodefine como terapeuta holística de relaciones y sexo, escritora y oradora. Ha escrito, a lo largo de esos años, para revistas como Playboy, Elle, Glamour, Cosmo, Mary Claire, etc. Además de hablar sin tapujos sobre su vida sexual como camino de iluminación en las redes sociales, brinda servicios de coaching a solteros y a parejas.

Ella recorre las grandes capitales en un tour de arte marcial que abre los labios vaginales para levantar lo que se ponga por delante.

Se formó en filosofía tantra, taoísmo, sicología transpersonal y terapias de crecimiento que luego utilizaría para fomentar el encuentro con la intimidad, la energía y la creatividad en sus clientes.

 

Ella explica que el Kung fu vaginal “Es un arte marcial para alcanzar una maestría. Cuando uno hace algo mucho, eso revela su propio misterio, ¿cómo se aplica esto a una vagina? Bueno, una ´vagina maestra´ está en condiciones de mover muebles, de lanzar pelotas de ping pong, está en permanente estado de felicidad y puede alcanzar cualquier tipo de orgasmo.

Hasta puede manejar a su antojo la eyaculación masculina con movimientos de presión. Por ejemplo, en muchas culturas ancestrales es un deporte muy común lanzar pelotas de ping pong. La vagina es tan fuerte como cualquier otro músculo, aunque las mujeres suelen tener vaginas muy débiles, porque es un órgano que está desvalorizado en nuestra cultura”.

Desde el punto de vista de Kim, todas las mujeres podrán lubricar y eyacular a demanda. Esto involucra un estado muy alto de consciencia sobre el propio cuerpo.

 

Una de sus estudiante cuenta: “Me masturbo todos los días, especialmente antes de las grandes reuniones. Me masturbé antes de una presentación en la corte para darme confianza y ponerme en un lugar de empoderamiento. Funcionó. Mi presencia sexual es mi carta fuerte, en un sentido puramente energético”.

Una de las metas de Kim es integrar el sexo a la vida cotidiana: “Desde que vivimos en una cultura que excomulga sexo, no es de extrañar que la gente está confundida. Por un lado, hay un instinto natural que surge de tocar, de amar, de entrar en una relación sexual intensa. Por otro lado, tenemos que luchar contra las voces que nos dicen que el sexo es una pequeña parte de la vida o una relación. O peor, que hay algo mal con eso”.

Con información de Entremujeres.clarin.com e imágenes de Instagram

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