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Ella pensó que había matado a su pequeña hija

Poco tiempo después descubrió que Lola había muerto por una enfermedad conocida como Estreptococos del grupo B. Esto le puede salvar la vida a tu bebé. 

Por: Gisselle Acevedo

Ella pensó que había matado a su pequeña hija

Ella pensó que había matado a su pequeña hija

Como toda madre, Katie Doherty estaba feliz por el nacimiento de su pequeña Lola, su tercer hija. Sin embargo, la dicha le duró muy poco tiempo, siete días después de haber llegado a este mundo, la nena falleció de sorpresa.

Por varias semanas, la madre no podía creer lo que había pasado y solo se culpaba de la muerte de su hija. Pasaba horas de martirio porque pensaba que ella la había asfixiado mientras ambas tomaban una siesta por la tarde. (Y más cuando los médicos que revisaron el cuerpo de la menor aseguraron que la causa de muerte había sido la suspensión de la respiración).
 
La policía indagó en el caso para descartar cualquier delito contra Katie, hasta que por fin descubrieron la verdadera causa de la muerte de la pequeña: la septicemia por estreptococos del grupo B (EGB).
 
Aunque lo creas increíble, el 25 por ciento de las embarazadas albergan este tipo de bacteria en sus intestinos y vagina. La mayoría de las veces, EGB es inofensivo para los recién nacidos sin embargo, los pocos a los que sí les afecta pueden tener graves problemas, como el caso de Lola.

 

Katie al lado de sus hijos varones: Bradley y Damon, así como Molly, la pequeña que nació al poco tiempo de la muerte de Lola.


 La bacteria, que NO se transmite a través del contacto sexual, puede transmitirse al bebé al momento del parto y ocasionarle las siguientes infecciones:
 
-Septicemia (presencia de bacterias en la sangre).
-Neumonía
-Meningitis (inflamación del tejido delgado que rodea al cerebro).
 
Lola, por ejemplo, murió a causa de una infección viral llamada citomegalovirus; un tipo de virus del herpes que atacó sus pulmones.
 
Así Katie pudo saber que las manchas rojas que Lola tenía en su cuerpo, su dificultad q para respirar y su cansancio, eran claras señales de que la nena había contraído la septicemia por EGB. Lamentablemente, le costó la vida.

Para evitar una tragedia como esta, los médicos recomiendan que entre la semana 35 y 37 de embarazo, la mamá se someta a un examen de EGB para descartar que sea portadora de la bacteria, y en caso de serlo, aplicar los antibióticos indicados para que la vida de su bebé no corra peligro, pues actualmente no existe vacuna para contrarrestar a este tipo de bacteria.
 
 

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