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Doggings, práctica sexual para los muy arriesgados

Las redes sociales han expandido este tipo de prácticas

Por: Norma Portillo

Foto: 4.bp.blogspot.com

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La tecnología y la proliferación de las redes sociales han facilitado que el dogging haya resurgido con fuerza en los últimos años. Esta práctica sexual consiste en quedar con desconocidos en lugares públicos, ya sea en calidad de exhibicionistas, mirones o para tener sexo grupal. .

El dogging empezó a popularizarse en el Reino Unido durante los años 70, cuando personas que querían mantener relaciones con desconocidos sacaban a pasear al perro por zonas en las que era fácil encontrarse con alguna o algún voluntario que se prestara a tener sexo entre matorrales o en la parte trasera de un coche. De ahí, el origen del término ‘dog’.

No debemos confundirlo con el cruising, reservado estrictamente para el público homosexual, y que puede darse tanto en zonas abiertas como parques o playas, o en lugares públicos como los baños de centros comerciales o de grandes estaciones.


El dogging, sin embargo, abarca modalidades de lo más variadas y es practicado mayoritariamente por heterosexuales. Puede ir desde practicar sexo en pareja mientras un grupo de mirones se masturban cerca, merodear por la zona hasta encontrar a alguien con quien desahogar las ganas de sexo o hacer un intercambio de parejas. Las posibilidades son infinitas y las hay para todos los gustos.

«La mayoría de las personas que lleva a cabo esta práctica sexual están movidas por la búsqueda de sensaciones. La curiosidad es un factor importante en estos casos, además de la posibilidad de tener sexo ‘sin complicaciones’ y sin compromisos de ningún tipo», explica la sicóloga María Súnico, de la Clínica San Rafael (Cádiz). 

Las redes sociales ha cambiado el protocolo de esta práctica sexual y ha propiciado que se dispare. Hace que quedar con una pareja liberal o un grupo de doggers sea rápido y sencillo. No hay más que echar un ojo a todos esos sitios dedicados a ello, plataformas que incluyen foros en los que se organizan quedadas en diferentes puntos de las ciudades. 

La mayoría de usuarios registrados en estas redes son hombres heterosexuales que organizan encuentros con sus mujeres y otros hombres y/o mujeres.

Ahora bien, ¿es este comportamiento una enfermedad? Se entiende que las parafilias son aquellos comportamientos sexuales atípicos que impiden obtener placer por otras vías.

Foto: Stil Magazine

 

Cuando un voyeur no puede excitarse si no espía y un exhibicionista necesita que lo vean para calmar su libido, entonces se puede hablar de parafilia. Pero cuando es sólo un elemento dentro del abanico de fantasías y no existe un acto delictivo son solamente juegos eróticos.

Por lo tanto, el dogging puede considerase como una forma más de vivir la sexualidad. Aunque podría ser problema cuando a uno de los dos de la pareja no le guste esta práctica sexual.

No es lo mismo pasar una noche con alguien que ya conoces que desatar tu pasión con personas de las cuales no tienes ninguna información previa. Esto hace que el riesgo que se corre en las prácticas derivadas del dogging sea mayor que en otros contextos. Y no es nada más a correr más riesgos a robo, extorsión, violación, sino a contraer cualquier enfermedad de transmisión sexual.

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