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Revelan el verdadero y escalofriante motivo por el que Ana Julia, la madrastra mató a Pescadito
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Revelan el verdadero y escalofriante motivo por el que Ana Julia, la madrastra mató a Pescadito

Mientras el niño estaba desaparecido Ana Julia solo repetía: “Todo va a salir bien, mi amor. Y luego nos vamos a casar”.

Por: Gisselle Acevedo

Foto: Ana Julia Quezada

Foto: Ana Julia Quezada

La Guardia Civil de España ha concedido una rueda de prensa en la que dio pormenores de la investigación en torno al caso de Gabriel Cruz, el niño que fue asesinado por su madrastra, Ana Julia Quezada.

Según información de El Español, luego de que el menor, que desapareció en Almería, fue hallado muerto y su asesina Ana Julia Quezada confesara su crimen, se llegó a la conclusión de que la mujer actuó sola y es por ello que se ha cerrado el caso. 

También se señaló que la investigación apunta a los celos por la buena relación del niño con su padre. También se advierte de que Ana Julia era una persona con "ambición económica".

En la rueda de prensa han participado el teniente coronel José Hernández Mosquera, jefe accidental de la comandancia de Almería y responsable de la búsqueda de Gabriel Cruz, y el comandante Juan Jesús Reina, responsable de la policía judicial.

Niño Gabriel Cruz Foto: EFE 

"Pido máximo respeto por la familia, por Patricia y por Ángel, los padres de Gabriel", ha pedido el teniente coronel en el arranque de su alocución. Los agentes han bautizado a la operación con el nombre de Nemo, en referencia al apelativo cariñoso de pescaíto con el que la familia se dirigía al niño.

“Tranquilo, Ángel. Cuando el pequeño Gabrielito aparezca y todo esto acabe, nos vamos a casar”.

Ana Julia Quezada, la autora confesa del asesinato de Gabriel, no paró de repetir la misma frase durante la mayor parte de los 13 días que tuvo enterrado el cadáver del niño en una finca de la familia de su novio. Mientras, todas las sospechas se centraban en ella, fría y calculadora.

Ana Julia tocaba el pelo de Ángel David, acariciaba su frente, lo miraba a los ojos, lo besaba e insistía en pasar por el altar. Mientras, la familia, con el corazón en un puño, aguardaba la hipotética aparición del niño en la casa de su suegra, en Las Hortichuelas (Níjar, Almería).

“Todo va a salir bien, mi amor. Y luego nos vamos a casar”.

Decía, según cuenta un testigo que es familiar directo del padre del niño muerto.

Durante los últimos días, Ángel David apenas reaccionaba. Tenía la mirada casi perdida y una actitud fría. Se debía a dos motivos: Ana Julia lo había atiborrado a Diazepan, un ansiolítico, para que perturbara sus sentidos y no estuviera pendiente de sus movimientos; por otro lado, desconfiaba de ella desde el principio, como se lo transmitió a los investigadores de la Guardia Civil.

Niño Gabriel Cruz Foto: EFE

Llegó un momento en que Ángel David no se podía quitar de la cabeza que Ana Julia estaba con su hijo la tarde que desapareció, tampoco que encontrase su camiseta en una zona ya rastreada o que por momentos se mostrase más afectada incluso que él pese a que sabía que su relación con Gabriel no era buena.

El ‘canto’ de la asesina

El martes por la mañana, Ana Julia cantó. No soportó más la presión de los investigadores, que la volvieron a someter a una segunda ronda de preguntas. La detenida, de 43 años y origen dominicano, confesó que había matado al niño. Y que lo hizo sola, que nadie la ayudó.

Primero lo llevó en coche desde Las Hortichuelas hasta la finca de la familia de Ángel David, ubicada en una pedanía vecina, Rodalquilar. Tardaron poco, apenas siete u ocho minutos, en recorrer los tres kilómetros que separan ambos núcleos urbanos mediante una carretera zigzagueante que sube y baja.

Allí, tal y como reconoció, le pegó un golpe en la cabeza con un hacha. Luego, lo asfixió. Con el niño muerto, el informe preliminar del forense que le hizo la autopsia parece indicar que lo arrastró de las muñecas y los brazos hasta una zona de tierra cercana, donde lo enterró.

La crueldad de Ana Julia 


Según cuentan medios españoles, el año pasado, Ana Julia viajó hasta la República Dominicana a visitar a su familia. Durante semanas, la detenida intentó convencer al padre de Gabriel de que la acompañase hasta su país natal.

Niño Gabriel Cruz Foto: EFE 

Ángel David se negó. Dijo que se lo impedía el trabajo y que en esos días le tocaba cuidar de su hijo. Cuando Gabriel se enteró de que Ana Julia se iba a su país durante unas semanas, el niño dijo:

“Ojalá no vuelva nunca más”.

Tras la negativa de Ángel David, Ana Julia entró en cólera. No era la primera vez. La detenida no soportaba cuando el niño visitaba la casa que compartía con Ángel David o cuando pasaban los fines de semana en la casa de su suegra en Las Hortichuelas. Según todo parece indicar, Ana Julia no era capaz de asimilar que su novio le restara a ella atención en beneficio del pequeño.

En otras ocasiones, Gabriel también mostró su desagrado con Ana Julia. Llegó a desear que la relación entre ella y su padre terminara pronto, como le sucedió a Ángel David con otras parejas desde que él y su madre, Patricia Ramírez, se separaran cuando el menor asesinado sólo tenía un año.

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