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90% de las mujeres con VIH fueron contagiadas por sus esposos infieles, estudio. UNSPLASH
Sexualidad

90% de las mujeres con VIH fueron contagiadas por sus esposos infieles: estudio

Aids Healthcare Foundation (AHF México) dio a conocer estas cifras y solicitó a las mujeres usar condón. 

Por: Gisselle Acevedo

90% de las mujeres con VIH fueron contagiadas por sus esposos infieles, estudio. FOTO: UNSPLASH

90% de las mujeres con VIH fueron contagiadas por sus esposos infieles, estudio. FOTO: UNSPLASH

El 90% de las mujeres con VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) fueron contagiadas por sus esposos infieles, así lo ha revelado la organización Aids Healthcare Foundation (AHF México).

Al presentar el documental “Debajo de los laureles” la organización resaltó la importancia del uso del condón en cada relación sexual sin importar que se tenga una pareja estable, así como el autocuidado de la salud y el empoderamiento de la mujer ante la cultura machista que hay en el país.

90% de las mujeres con VIH fueron contagiadas por sus esposos infieles. FOTO: UNSPLASH

“Sucede que esta enfermedad es difícil por el rechazo al que nos enfrentamos, pero se puede seguir adelante gracias a los avances de la medicina, por ello dejo mi mensaje a las jóvenes para que no sean ingenuas al creer en su pareja y dejar en otras manos su vida y cuidado, este depende de cada una de nosotras”, dijo Pilar, otra de las protagonistas.

Las cifras nos duelen 

En México del total de personas con VIH -230 mil al 2017- 21.7 por ciento son mujeres, panorama que las señala como el grupo más afectado frente a la prevalencia de quienes tienen sexo sin condón, es decir 8 de cada 10, donde uno de sus principales argumentos es que “tienen una pareja estable”.

¿Cómo puedo saber si tengo VIH?

En general, las personas que contraen la infección lucen y se sienten sanas durante mucho tiempo. Pueden transcurrir 10 años o más hasta que la infección por VIH manifiesta síntomas, e incluso mucho más tiempo en el caso de quienes toman medicamentos antivirales.

Por eso, es fundamental realizarse pruebas de VIH periódicas, en especial si has tenido sexo sin protección o compartido agujas. Los tratamientos para la infección por VIH pueden ayudar a mantenerte sano.

Los tratamientos también pueden disminuír e incluso detener las probabilidades de contagiar a otras personas de VIH durante el sexo. 

Las primeras 2 a 4 semanas después de contraer el VIH, puedes sentir algo de fiebre, dolor y malestar. Estos síntomas similares a los de la gripe son la primera reacción del cuerpo a la infección por el VIH.

Durante esta etapa, hay una gran concentración del virus en tu organismo, de modo que es fácil transmitirlo a otras personas. Los síntomas desaparecen tras unas semanas y habitualmente no vuelves a tenerlos en años. Una vez tienes VIH, puedes transmitírselo a otros, bien sea que tengas síntomas o no.

Síntomas tardíos de la infección por VIH/SIDA

El VIH destruye las células del sistema inmunitario llamadas células CD4 o células T. Sin células CD4, a tu organismo se le hace muy difícil combatir las enfermedades. Esto te hace más propenso a enfermarte gravemente por infecciones que generalmente no te harían daño. Con el pasar del tiempo, el daño que el VIH causa en tu sistema inmunitario provoca el SIDA.

Una persona tiene SIDA cuando sufre infecciones raras (denominadas oportunistas), ciertos tipos extraños de cáncer o tiene un recuento muy bajo de células CD4. En general, esto sucede alrededor de 10 años después de contraer el VIH y no recibir tratamiento. Con tratamiento, la aparición del SIDA puede tardar mucho más.

Las señales del SIDA incluyen:

Aftas (un revestimiento espeso y blanco en la lengua o la boca)

Dolor de garganta

Infecciones graves por hongos

Enfermedad pélvica inflamatoria crónica

Infecciones graves recurrentes

Cansancio persistente, mareos y aturdimiento

Dolores de cabeza

Pérdida repentina de peso

Formación de hematomas con más frecuencia de lo normal

Diarrea, fiebre, o sudores nocturnos durante mucho tiempo

Glándulas inflamadas o duras en la garganta, las axilas o la ingle

Episodios de tos seca y profunda

Sensación de falta de aire

Protuberancias violáceas en la piel o en la boca

Sangrado de la boca, la nariz, el ano o la vagina

Erupciones de la piel

Adormecimiento de las manos o los pies, pérdida del control sobre los músculos y los reflejos, incapacidad de movimiento y pérdida de fuerza muscular

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