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Señales de que necesitas descansar, podrías tener estrés crónico.
Salud

Señales de que necesitas descansar, podrías tener estrés crónico

Experta explica los síntomas y las consecuencias del estrés crónico tanto físicos como emocionales, descubre si tu bienestar está en riesgo

Por: Brenda Colón Navar

Señales de que necesitas descansar, podrías tener estrés crónico.(Pexels)

Señales de que necesitas descansar, podrías tener estrés crónico. | Pexels

Experta revela las señales de que necesitas descansar, podrías tener estrés crónico y poner en riesgo tu bienestar tanto físico como emocional. Lo primero es dejar de pensar que puedes con todo y que siempre lo tienes que hacer solo, lo segundo es actuar y hacer cambios antes de que sea demasiado tarde y desencadenes enfermedades crónicas. 

La psicóloga Sherrie Bourg Carter explica que el agotamiento es una de las cosas que debemos conocer para poder prevenirlo, pues en la mayoría de los casos no sabemos reconocer las señales antes de que nos afecte y por lo general, le ocurre a esas personas que tratan de lograr todo siempre, las que se exigen demasiado y ponen todo su esfuerzo en todo lo que hacen. 

Hablamos de los que trabajan horas demás, los que toman grandes cargas de trabajo, los que se presionan para siempre poder más a costa de su bienestar en todos los sentidos. El agotamiento es precisamente un estado de estrés crónico que nos producen

  • Fatiga emocional y física
  • Cinismo y desapego
  • Sentimientos de que no podemos lograr nada, de que no somos efectivos 

Cuando llegamos a esta etapa simplemente ya no podemos funcionar a nivel personal ni profesional, claro, no ocurre de la noche a la mañana, no vas a despertar y dices “me siento agotada”, es algo que comienza pequeño y luego te aplasta como una avalancha de nieve que lleva su tiempo para sanar. Por eso te contamos las señales principales. 

El agotamiento en cada una de las tres áreas descritas se caracteriza por señales y síntomas que son constantes en nuestra vida, es un nivel de estrés extremo que implica que entre más rápido reconozcas las señales, más difícil te será llegar a este extremo. 

Primero, las señales de la fatiga emocional y física 

Fatiga crónica, sentimos que nos falta energía, estamos cansados la mayor parte del tiempo, simplemente te da flojera pensar en el futuro. 

Insomnio, sí, aparecen problemas para dormir algunas noches o de forma persistente y no importa lo cansada que te sientes, no puedes conciliar el sueño. 

Falta de atención y concentración, te cuesta enfocarte y puedes llegar al grado de no cumplir con tus obligaciones en el trabajo o en casa, todo se acumula y cada vez te es más difícil actuar para concluir tus pendientes. 

Síntomas físicos, pueden ser dolores en el pecho, palpitaciones, falta de aliento, dolor gastrointestinal, mareos, desmayos, dolores de cabeza.

Enfermedades constantes, tu cuerpo está cansado y tu sistema inmune se debilita, por ello eres más vulnerable a infecciones, resfriados, gripa y otros problemas inmunes. 

Falta de apetito, comienzas saltando algunas comidas, pero después pierdes tu apetito y pierdes peso de una forma considerable. 

Ansiedad, en las primeras etapas te sientes tensa, te preocupas, pero cuando ya estás agotada la ansiedad es tan seria que interfiere con tu habilidad para ser productiva y provoca problemas en tu vida personal y laboral. 

Depresión, puedes empezar sintiéndote triste, sin esperanzas, con sentimientos de culpa o inferioridad, cuando empeora te sientes atrapada y muy deprimida, hasta llegas a pensar que el mundo sería mejor sin ti. Si llegas a este punto debes consultar a un experto en salud emocional de inmediato.

Enojo, comienza como tensión e irritabilidad, pero después tienes ataques de enojo, discusiones en todos lados y sin razón, hasta podrías actuar violentamente y en ese caso debes buscar ayuda a la brevedad. 

Señales de que necesitas descansar, podrías tener estrés crónico. Pexels
Escucha a tu cuerpo y tus emociones.

Segundo, las señales del cinismo y el desapego

Falta de diversión, comienzas con cosas como el no querer trabajar o querer irte rápido de la oficina, pero luego esa sensación se extiende a otras áreas de tu vida, incluyendo a tu familia y amigos, ya no quieres estar con ellos y buscas forma de escapar. 

Pesimismo. Primero es una actitud negativa, después hay nuevas inseguridades y comienzas a desconfiar de tus compañeros de trabajo, familiares y amigos, sientes que no puedes contar con nadie. 

Aislamiento. Te sientes con algo de resistencia a socializar pero después te sientes molesta cuando alguien te habla, se te acerca y evades la interacción. 

Desapego, es cuando te sientes desconectada de los demás o de tu entorno. 

Tercero, los sentimientos de que no servimos para nada, de que no podemos lograr nuestras metas 

Sentimientos de apatía, sientes que nada va bien, que nada importa y después dudas de que las cosas tengan sentido, te sientes inmóvil física y emocionalmente.

Irritabilidad, sientes que no puedes hacer las cosas bien o como lo hacías antes, en el peor de los escenarios puede destruir vínculos y trayectorias profesionales. 

Falta de productividad y poco rendimiento, no importa las horas que trabajes, no logras tus metas, no eres tan productiva como antes, dejas asuntos sin concluir y por más que te esfuerces, no terminas.

Si tienes algunos de estos síntomas, vas por un camino peligroso y debes de buscar la forma de reducir el estrés en tu vida antes de que sea tarde, recuerda que no es algo que se irá rápidamente, debes ser constante con esos pequeños cambios y a la larga verás que estarás del otro lado.

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