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Meghan Markle y las 10 fotografías que la realeza oculta de su pasado

Al igual que la historia de la sirenita Ariel, Meghan tuvo que renunciar a muchas cosas para estar junto a su amado príncipe.

Por: Jazmi­n Lopez

Twitter @KensingtonRoyal

Twitter @KensingtonRoyal

Ser una princesa no es fácil, ya que para formar parte de la realeza, se necesitan cumplir con ciertos protocolos muy estrictos los cuales debes llevar a cabo de manera consistente. Si bien cuentas con estabilidad financiera, debes renunciar a muchas de las cosas que gozaban realizar con anterioridad, a los sueños que les daban una razón para vivir.

Tal como le sucedió a la sirenita Ariel, que tuvo que sacrificar hasta a su propia naturaleza para estar junto a su amado. Algo parecido le sucedió a Meghan Markle y hoy te diremos por qué.

Le quitaron las piernas

Recordemos que cuando la Sirenita vio al príncipe Eric por primera vez, fue tan grande el sentimiento que sintió por el, que fue capaz de hacer hasta lo imposible para transformarse en humana. Incluso, sacrificar su propia naturaleza.

Estuvo dispuesta a renunciar a su cola de pez lo cual la hacía una hermosa sirena que exploraba lo largo y ancho del mar para cambiarlas por dos piernas, lo cual la convertiría en una mujer terrenal y poder, así, estar junto a su príncipe.

Algo similar le sucedió a Meghan, una mujer que tenía toda una carrera artística desarrollada a la cual renunció recientemente. 

Incluso, podríamos decir que se encontraba en la cumbre del éxito cuando tuvo que abandonar su carrera debido a que una mujer que forma parte de la realeza, tiene prohibido laborar no importa el oficio o el éxito profesional que poseas.

La alejaron de su familia

Al igual que la princesa Ariel, quien prácticamente renunció a su familia porque jamás podría vivir en el mar debido a la ausencia de su cola de pez, Meghan Markle, se vio obligada a decidir entre sus hermosas mascotas o el príncipe Harry.

Dos perros que mostraba orgullosa al mundo a través de sus redes o vivir en el Palacio de Kensington junto a su príncipe. Markle, al igual que Ariel, tuvo que sacrificar algunas de las cosas que la hacían feliz para estar junto a su amado.

Le quitaron la voz

Al igual que la sirenita Ariel tuvo que renunciar a su voz a cambio de que la bruja del mar le diera dos piernas para poder ser un ser humano, Meghan Markle se vio obligada a renunciar a sus redes sociales para poder formar parte de la realeza.

Ahora ya no podrá compartir sus viajes, sus comidas, ya no podrá expresarse abiertamente. Nunca más mostrará una imagen junto a un pensamiento que la incentivara e incentivara a los demás a viajar, a explorar el mundo, tal como lo hacía antes en sus redes sociales y en su página oficial.

Esto será a lo que tendrá que renunciar Meghan Markle para formar parte de la familia real 

ADIÓS A LAS TENDENCIAS

Nada de hacer comentarios personales respecto a la última moda, política y temas que puedan destacar su opinión o manera de pensar. (Algo que antes sí hacía) pues a través de sus redes sociales, daba tips de cocina, viajes y moda.

SEGUIR ESTÁNDARES DE ATUENDOS

Este es uno de los puntos más rigurosos a seguir. Meghan tendrá prohibido llevar vestidos arriba de las rodillas así como escotes muy pronunciados (De nuevo, situaciones que practicaba antes de ser parte de la familia real). 

Markle portaba todo tipo de atuendos: zapatos deportivos, escotes, faldas cortas, pero eso quedará en el pasado.

NO TRABAJAR

Por ley real, Meghan no podrá ejercer ningún tipo de oficio ni carrera, solo dedicarse a la participación y beneficencia de actos oficiales. Ya todos lo sabemos: Markle ha renunciado a su carrera actoral.

Algunas de otros protocolos que deberá seguir son:

 NO COMERÁ MARISCOS

La realeza tiene prohibido ingerir estos alimentos debido a que pueden sufrir de algún tipo de intoxicación. Tampoco puede comer carne demasiado cruda o cualquier tipo de agua.

VISITAS AL VATICANO

Al visitar este sitio, el protocolo real es muy específico: las reinas europeas deben vestir obligatoriamente de blanco y, si es posible, portar un velo del mismo color que cubra su cabeza. Contrario al resto de mujeres que pertenecen a la monarquías no católicas, deben vestirse totalmente de negro con la cabeza totalmente cubierta durante sus visitas con el papa.

NO PODRÁ POSTULARSE A CARGOS PÚBLICOS

Es el precio de ser miembro real. Esta totalmente fuera de posibilidades de tener algún cargo público.

DEBERÁ TRATAR A LA REINA DELICADAMENTE

Meghan no podrá saludar a la reina, solamente darle la mano cuando esta extienda la suya. Cuando Michelle Obama era la primera dama de Estados Unidos, en una de sus visitas al palacio Buckingham, infringió una regla muy estricta: tocó a la reina por la espalda.

 

Sin duda alguna, la vida de Meghan Markle ha tomado un gran giro. Al igual que la sirenita Ariel, tuvo que renunciar a muchas de las cosas que formaban parte importante en su vida: sus gustos, sus mascotas, sus viajes, su carrera actoral, su afición a la moda. ¿Valdrá la pena renunciar a todo aquello que te hace feliz por el amor de un príncipe?

¿Será que, al igual que la sirenita, Meghan se ha lanzado al mar convirtiéndose en espuma?

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