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Frida Kahlo la mujer que soportó el dolor de un cuerpo destrozado y un marido infiel
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Frida Kahlo la mujer que soportó el dolor de un cuerpo destrozado y un marido infiel

Frida Kahlo fue marcada por el infortunio desde su infancia y sobrevivió a un terrible accidente que la dejó postrada en cama durante un largo tiempo; vivió gran parte de su vida torturada por un cuerpo destrozado y su amado esposo infiel

Por: Marisela Salazar

Frida Kahlo la mujer que soportó el dolor de un cuerpo destrozado y un marido infiel(Especial: Instagram)

Frida Kahlo la mujer que soportó el dolor de un cuerpo destrozado y un marido infiel | Especial: Instagram

Frida Kahlo fue marcada por el infortunio desde su infancia y sobrevivió a un terrible accidente que la dejó postrada en cama durante un largo tiempo. Fue una mujer que vivió gran parte de su vida torturada por un cuerpo destrozado y atormentada por los deslices de su amado esposo infiel. El dolor la acompañó hasta su último aliento, pero se aferró a la vida y al arte.

“Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno en el que un autobús me tumbó al suelo… El otro accidente es Diego Rivera”, expresó.

Frida Kahlo nació el 6 de julio de 1907, a los seis años de edad se contagió de poliomielitis y permaneció durante nueves meses en cama en medio de una contingencia sanitaria que amenazaba al mundo. La enfermedad le provocó debilidad muscular en una pierna, lo que desató crueles burlas de sus compañeros de clases. Así inició su peregrinar por una vida de sufrimiento.

A los 19 años de edad, un trágico accidente destrozó su cuerpo y rompió gran parte de su alma. Ocurrió la tarde del 17 de septiembre de 1925 en la esquina de las calles Cuauhtemotzín y Calzada de San Antonio Abad, cuando un tranvía arrolló el autobús en el que ella y su novio Alejandro Gómez Arias, regresaban del colegio a casa. 

En un parpadeo, su columna vertebral se fracturó en tres partes, pero además, sufrió fracturas en dos costillas, en la clavícula y en la pelvis. Su pierna derecha se quebró en once partes, su pie derecho se dislocó, el hombro izquierdo se descoyuntó y un pasamanos metálico atravesó su vientre.

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Al llegar los servicios de emergencia, Frida Kahlo estaba en riesgo de perder la vida, y su novio solo había sufrido fuertes golpes en la cadera. Fué traslada a un hospital y contra todo pronóstico, sobrevivió. En ese instante inició su calvario en vida y estaba a punto de surgir una de las pintoras más grandes de la historia.

Un mes despúes, regresó a su hogar, en el barrio de Coyoacán en la Ciudad de México y permaneció postrada en la cama durante un largo tiempo. Su madre, Matilde Calderón, diseñó un caballete para que pudiera pintar acostada y su padre, Guillermo Kahlo, le prestó sus pinceles y óleos, así empezó a brotar la expresión de su alma. La tragedia despertó su pasión por la pintura.

 

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Colocaron un espejo en el techo de su alcoba para que pudiera contemplar su cuerpo y empezó a pintarse a sí misma porque era lo único que tenía. Se volvió imparable, la inmovilidad no logró abatirla, resistió, no se dió por vencida ante su postredad. Combatió su profundo dolor y su depresión con cada pincelada. Y el primer autorretrato que realizó fue un óleo que regaló a su novio Alejandro Gómez Arias a finales de 1926.

Los padres de su novio, no aprobaban su relación y un año despúes, lo enviaron a Europa lejos de ella. Pero antes de partir, él regresó la pintura por temor a que sus padres se deshicieran de esa invaluable obra, que meses después, la llevó a los brazos del verdadero amor de su vida: el pintor realista, cubista y muralista mexicano Diego Rivera.

Frida Kahlo mostró sus obras al famoso artista y él quedó cautivado con su talento. Poco tiempo después, inició un tórrido romance con ese hombre 19 años mayor que ella, con dos matrimonios fallidos a cuestas y una interminable lista de amoríos. Se casaron el 21 de agosto de 1929. Frida tenía 22 y Diego 43. En ese entonces, los apodadaban ElefantePaloma.

Luego de intentar durante varios años convertirse en madre y albergar esperanzas, aceptó su desgracia: jamás podría tener hijos a consecuencia de aquél terrible accidente que rompió su cuerpo en pedazos, en el que un pasamanos metálico atravezó su vientre y lesionó su pelvis. Fue entonces cuando plasmó su agonía pintándose desnuda sobre una sábana blanca empapada en sangre en una cama de hospital.

Ambos comenzaron a viajar por distintas cuidades de Estados Unidos por compromisos del famoso pintor mexicano. Los rumores de las infidelidades de Diego Rivera eran cada vez más fuertes y las desgracias estaban lejos de terminar. Frida Kahlo perdió a su madre y al poco tiempo, le amputaron unos dedos del pie derecho. No le quedó más, que refugiarse en lo único que le brindaba paz y consuelo a su alma: la pintura.

Los amoríos de Diego Rivera eran del conocimiento popular, pero la peor traición estaba por ocurrir. Frida Kahlo convenció a su marido para que contratara a su hermana Cristina como modelo de una obra que estaba por iniciar, sin imaginarse que la encontraría desnuda entre sus brazos. 

El cruel engaño derivó en un divorcio, pero tiempo después, Frida Kahlo perdonó la traición de ambos, se reconcilió con Diego Rivera y se volvieron a casar el 8 de diciembre de 1940. Desde ese momento, aceptó los deslices de su esposo y también gozó sus propios romances, pero sufrió en silencio el resto de su vida por las infidelidades del amor de su vida.

Desde su accidente, Frida Kahlo necesitó 32 intervenciones quirúrgicas para reparar su cuerpo y varios corsés de yeso y acero para sostener su quebrantada columna vertebral. Sufrió amputaciones de algunos dedos y de su pierna derecha y su salud empeoró con el paso del tiempo. Padeció una bronconeumonía que no cuidó y perdió la vida el 13 de julio de 1954 a los 47 años de edad.

"Espero alegre la salida y espero no volver jamás", fueron las últimas palabras que escribió en su diario.

Frida Kahlo dejó un invaluable legado de más de 200 obras. Su arte recorrió el mundo y se convirtió en una inspiración. La aclamada artista nació, creció y vivió gran parte de su vida en una casa ubicada en la esquina de las calles Londres y Allende, número 247, en Coyoacán, en la Ciudad de México. Esa entrañable vivienda se convirtió en museo después de su fallecimiento y es conocida como La Casa Azul. Un emblemático lugar que alberga sus cenizas y gran parte de su historia.