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Cómo poner límites a una mamá tóxica, el amor no es excusa para lastimarte
Buena Vida

Cómo poner límites a una mamá tóxica, el amor no es excusa para lastimarte

Psicólogos revelan los tipos de toxicidad maternal más comunes y por qué debemos poner límites, podría afectar toda tu vida y la relación con tus hijos

Por: Brenda Colón Navar

Cómo poner límites a una mamá tóxica, el amor no es excusa para lastimarte(Fotografía Unsplash)

Cómo poner límites a una mamá tóxica, el amor no es excusa para lastimarte | Fotografía Unsplash

¿Has sentido que tu mamá te lastima? Quizá no es tu imaginación, estos casos son más comunes de lo que crees. La realidad es que el amor no es excusa para lastimarte y estudios recientes de la psicóloga Peg Streep, han revelado cómo poner límites a una mamá tóxica.

Piénsalo detenidamente, idealizamos el amor de mamá, pero cuando crecemos y somos conscientes de nuestro entorno, notamos que algo no es agradable, que quizá nos sentimos mejor cuando ella no está y nos alejamos, pasa el tiempo, creemos que todo está mejor, la visitamos, hablamos, y en cinco segundos ya nos sentimos mal otra vez.

Cómo poner límites a una mamá tóxica, el amor no es excusa para lastimarte. Fotografía Unsplash

La psicóloga explica que es tanto nuestro anhelo por una madre como la que imaginamos que omitimos las faltas, sí somos capaces de poner límites pero nos gana el sentimiento y nosotros mismos permitimos que pase la línea.

Peg Streep asegura que cerrar este ciclo puede tardar varios años. El ser humano prefiere creer en el amor universal de una madre, lo que califica como un mito de la cultura actual, así se aleja de pensar en el poder que tiene una madre sobre sus hijos y la posibilidad de que pueda cometer algún abuso.

Otras psicólogas como Deborah Tannen aseguran que padres y madres crean el mundo que los niños habitan, pero también son quienes dictan cómo ese pequeño le interpretará. Así, normalizamos interacciones y conductas tóxicas o abusivas. Justificamos que mamá nos grite o nos insulte por creer que realmente somos el problema del que se queja.

Ahora, ¿cómo reconocer a una madre tóxica? Aquí los principales tipos:

1.- Vergüenza y culpa

Esta mamá magnifica los errores de los hijos, los expone ante otros adultos y otros niños. También les culpa de los errores que cometen asegurando que simplemente son personas débiles, recurren mucho a frases que inician con el “tú siempre…” o “tú núnca…”.

Lamentablemente estos mensajes el niños los convierte en su autocrítica y cuando llega a la edad adulta pasa el tiempo enfocándose en sus errores y debilidades, lo que lleva a una pobre salud mental, provocando problemas como depresión.

2.- La víctima

Hablamos de la madre que siempre juega este papel, que recalca a sus hijos una y otra vez todos los sacrificios que ha hecho por ello y las obligaciones que debe implicar para ellos. Cuando los hijos responden o muestran fortaleza ante esta actitud, la madre “se enferma” y otros miembros de la familia culpan a los hijos por su malestar.

Además, el mensajero hace fuertes críticas hacia “el hijo irresponsable”, lo que aumenta el papel de víctima de la madre, pues hace partícipes a otros. Es hasta la edad adulta, cuando hacemos el esfuerzo por salir del ciclo vicioso.

3.- El juego de la comparación

El favoritismo familiar se da incluso en familias sanas, lamentablemente afecta mucho a los niños. Las madres optan por tener una mejor relación con los hijos que tienen una personalidad parecida a la suya, con los que necesitan menos apoyo de su parte o los que se van al otro extremo de crear dependencia.

Así, la madre juego al “hijo favorito” para mantener el control sobre sus hijos, les manipula para que puedan ocupar “el lugar más importante” en su vida e incluso afecta la relación entre hermanos. El problema también se da en hijos únicos, las comparaciones surgen con primos  o hijos de sus amigas.

4.- Agresión encubierta o pasiva

No necesita gritar para hacer que los hijos se sientan mal. El problema surge a raíz de la relación que la madre sostiene con el padre, los conflictos que hay entre ellos, la forma en que les solucionan o no y cómo repercuten en los hijos.

Desde el segundo año de primaria, los niños son capaces de mostrar comportamientos inusuales por lo que observan en su madre, en la adolescencia los conflictos de los padres pueden provocar ansiedad, depresión y problemas de sueño, bajo rendimiento escolar, agresión a otros.

5.- Manipulación y dudas

Pensamos que se da más en la adultez, pero los psicólogos revelan que el problema viene desde la niñez, cuando madre o padre nos hacen dudar sobre las cosas que hacemos, nos culpan por algo que sabemos que no ocurrió.

Cuando mamá hace una promesa, no la cumple y dijo que jamás le prometió, cuando simplemente negaba que algo ocurrió pero fue real, lo que aprendemos es a no confiar en nuestras emociones, ideas y habilidades. La situación mejora hasta que crecemos.

6.- Resta autoridad

Es la mamá que hace sentir a sus hijos que sus ideas no importan o son tontas, con ello controla las relaciones con y entre los miembros más pequeños de la familia. Ridiculiza a uno de ellos o los reprende fuertemente para que los otros obedezcan todo lo que dice, nadie quiere seguir “el mal ejemplo”.

Se trata de manipulación en toda la extensión, debemos recordar que cuando sentimos amor por alguien, también debe haber respeto mutuo.

7.- Evade responsabilidad, culpa a externos

Es la madre que hace que sus hijos vean a otra persona como la raíz de sus problemas. Les hace creer que todo está bien, que la familia está sana y que cuando “esa otra persona” actúe adecuadamente todo mejorará, por lo que evade su responsabilidad y enseña que ese es el comportamiento adecuado.

8.- Se niega a cooperar, comunicar o interactuar

Hablamos de la madre que no habla con sus hijos, la que puede pasar días sin dirigirles la palabra y permite que ellos imaginen todas las malas posibilidades y las asuman como realidad.

Ignoran lo que los hijos dicen, actúan como si el niño no estuviera ahí, es algo humillante y doloroso, les enseña a vivir con miedo, a actuar poco, a no expresar sus ideas, a sentir que no existen en el mundo.

Cómo poner límites a una mamá tóxica, el amor no es excusa para lastimarte. Fotografía Unsplash

Lamentablemente, en varios de estos casos los hijos se acostumbran al problema, lo ven tan seguido en casa que asumen que es parte de, que todo está bien, pero el abuso nunca es justificable.

Erróneamente, los niños que se expusieron a este tipo de familias creen que cuando sean adultos podrán llenar el vacío que dejó la falta de amor maternal. Hay una etapa de negación donde se ignora y justifica el trato de la madre, somos tan conscientes que nos negamos a aceptar el abuso como una realidad.

El primer paso es aceptar que esas conductas no son normales, acudir a un profesional si creemos que debemos profundizar. Marcar distancia, no se trata de no volver a ver a mamá o dejar de hablarle, pero sí limitar su presencia en tu vida y el efecto que provoca.

Es muy importante que le hagas saber cómo te sientes, eso dará la pauta para que ella tome conciencia y pueda hacer algo al respecto, es su decisión, pero ya no sentirás que hay algo más que puedas hacer, algo que esté pendiente en tu vida. Tu relación con tus seres queridos mejorará notablemente. 

Con información de Psychology Today


 

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