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Lo amé como a nadie, me fue infiel pero ya no voy a llorar por él 
Buena Vida

Lo amé como a nadie, me fue infiel pero ya no voy a llorar por él 

Ese hombre también era mi todo, también pensé que no iba a poder seguir sin él y también lloré hasta quedarme dormida, pero ya no...

Por: Karen Villaseñor

Lo amé como a nadie, me fue infiel pero ya no voy a llorar por él (Foto Unsplash)

Lo amé como a nadie, me fue infiel pero ya no voy a llorar por él  | Foto Unsplash

Hay amores que te llegan hasta lo más profundo, que parecen rasgarte de dolor y que te siguen como una sombra. Son los mismos a los que un día les entregaste tus días, tus miedos, tus tristezas. Sí, lo amé como a nadie, me fue infiel pero ya no voy a llorar por él. ¿Infidelidad? La verdad es que no se la deseo ni a mi peor enemiga. 

El amor te lleva, no es que te ciegue, es que te arrastra en la corriente de las emociones. Te envuelve, saca lo peor y lo mejor de ti, por eso amar sana, por eso amar te mantiene el corazón feliz. Pero, ¿la infidelidad? Llega así, sin avisar, con las ganas de devastar hasta lo último de ti, no tiene piedad, porque duele con la misma fuerza que lo amas. 

 

¿Cómo le haces?, ¿cómo le explicas al corazón que ya no debe querer?, ¿cómo le haces para que no duela? Lo amé, no pude darle más, pero lo hice de la manera más honesta. Su mirada me decía que también me amaba, sus besos en la frente me lo confirmaban y las tantas veces que se quedó dormido en mi pecho, me hizo creer que lo tenía seguro. 

No fue así...me fue infiel, se deleitó en otros brazos, se refugió en otros besos y se encontró en otro cuerpo. Sentí que nada tenía sentido, la respiración en mi pecho era cada vez más corta, como si alguien apretara con fuerza. Mi cabeza daba vueltas una y otra vez y lo caliente de mis lágrimas parecían quemarme el rostro. 

Un dolor en el estómago que me daban ganas de vomitar, ¿era posible? La persona que todas las noches me decía Te amo, ahora estaba con alguien más y yo qué hacía. Pensé que eso del mal sabor solo pasaba en las películas, pero es real y te tiras al piso porque ya no puedes más. 

Sin embargo, me cansé, me cansé de llorar por los rincones y no verlo llegar. Entendí que la vida es sabia, que no merezco una persona que me quiera a medias y que vivir en la mentira es mucho peor que enfrentar la ruptura. Ya no voy a llorar por él, no, no sé si vale la pena, a estas alturas ya me da igual. 

Es solo que ya no quiero toxicidad en mi vida, ya no estoy para amores a ratos, para personas indecisas y, sobre todo, para cobardes que no saben amar, que huyen cuando las cosas van mal y que cambian todo un reto por un rato. Vaya, que lo amé, como a nadie, pero aquella última lágrima que me sequé, confirmó que yo ya me amaba más.  

Y cuando eso pasa ya no hay marcha atrás, se va y ya ni ganas de llorar por un infiel te dan. 

 

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