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No siempre puedo ser la mujer positiva, a veces también odio el mundo 
Buena Vida

No siempre puedo ser la mujer positiva, a veces también odio el mundo 

La vida no es color de rosa, aunque siempre tengo ganas de disfrutar cada día, a veces solo quiero alejarme y eso no está mal. 

Por: Karen Villaseñor

No siempre puedo ser la mujer positiva, a veces también odio el mundo (Foto Unsplash)

No siempre puedo ser la mujer positiva, a veces también odio el mundo  | Foto Unsplash

A veces es muy fácil decirle a tus amigas, tu familia o cualquier conocido que enfrente una situación complicada, que todo estará bien. Que la vida es dura, pero que sí se puede y que hay que aprender de todo. Pero, no siempre puedo ser la mujer positiva, a veces también odio el mundo. 

Y es que me cuesta cumplir mis propios consejos. A veces, tengo días muy malos, desgastantes y en los que no quiero saber nada de nadie. No es para que lo tomen personal, es mi yo, que necesita salir de toda la presión, de la vida perfecta y que solo quiere escapar y llorar. 

 
 

No siempre puedo ser la mujer positiva, mi estrés no me lo permite, a veces también odio el mundo. Desde los desastres, las tragedias, las decepciones, la delincuencia, también me dan ganas de solo llorar, gritar y enojarme, pero eso no significa que esté mal, es una pausa necesaria. 

Sí, a veces me caigo mal, me repito que todo estará bien pero igual me tiro a llorar. Cuando nadie me ve, cuando cae la noche, cuando mis pensamientos me golpean una y otra vez, sigo intentando recordarme que puedo y sé que no es fácil. Es por eso que me cuesta ser siempre positiva. 

Sé que el mal no es para toda la vida, que pronto todo estará bien, pero no se me antoja fingir, no quiero ir por ahí haciéndole creer al mundo que siempre estoy sonriendo y no por eso estoy diciendo que no agradezco, que no disfruto y que no anhelo mucho más. 

La verdad es que sí tengo derecho a quejarme, derecho a no querer ver a nadie, tengo el derecho de alejarme y encontrarme. Pues, pronto regresaré con más fuerza, con el corazón limpio y con el alma deseosa de vivir más. A fin de cuentas así es esto y no es lo mismo sin un poquito de sabor amargo.

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