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Todo era perfecto hasta que tu orgullo nos separó.
Buena Vida

Todo era perfecto hasta que tu orgullo nos separó 

Mi felicidad no se trataba de opacarte, lástima que no supiste reconocer que yo también tenía derecho a sentirme plena y que mi amor propio pudo sumar a tu vida los mejores momentos 

Por: Brenda Colón Navar

Todo era perfecto hasta que tu orgullo nos separó.(Pexels)

Todo era perfecto hasta que tu orgullo nos separó. | Pexels

Todo era perfecto hasta que tu orgullo nos separó, porque vista mi brillo como algo que te opacaba en lugar de sentirte inspirado por tener una mujer plena y feliz. Te lo dijo así, yo nunca quise competir contigo, pero tu ego era tan grande que te aferró a una mujer sumisa y controlada por ti, una que simplemente no era yo. 

Y es que pudo más en ti el qué dirán, los cuestionamientos y las burlas de tus supuestos amigos que el amor que decías sentir por mí. Mi éxito te hacía sentir inferior y yo nunca quise quitarte tu lugar como el hombre de la casa, pero no entendí y aún sigue siendo un misterio, por qué preferías tener una vida difícil en lugar de disfrutar el fruto de nuestro esfuerzo.

Por mucho tiempo nos dijeron que el lugar del hombre era fuera de casa, trabajando para traer el pan y que la mujer debía quedarse en casa cuidando del hogar, de los hijos, pero hoy sabemos que tanto hombres y mujeres podemos ser mucho más y hacer las cosas diferentes no quiere decir que están mal.

Te acostumbraste a ser el fuerte, el reconocido y bastó que me reconocieran por mis habilidades y no solo por ser tu esposa para que te molestaras y tus inseguridades salieran a flote, mi delito fue perseguir mis sueños y aunque intentaste apoyarme, el resultado demostró que no era lo que querías en tu compañera de vida. 

El tiempo es sabio, yo me dediqué a tratar de balancearlo todo, le di prioridad a nuestra familia y rechacé grandes oportunidades por tener algo pero no darlo todo fuera de casa y ni así te fue suficiente. Creo que olvidaste que yo no era un objeto más en tu lista de pertenencias y que también tenía derecho a explorar mi lado profesional.

Ahí encontraste pretextos de todo tipo, pretextos para hacerte la víctima ante tu familia y los que eran nuestros amigos, también para anidarte en otros brazos que siempre estaban disponibles para ti, incluso te dolió que me llegaran mejores oportunidades cuando tú seguías en el mismo lugar y ¿sabes? Esa no era mi culpa, así lo decidiste tú.

Todo era perfecto hasta que tu orgullo nos separó. Pexels
Una mujer exitosa puede intimidar a los hombres.

Yo vivo sin remordimientos, pero no creo que puedas decir lo mismo

Tuvimos buenos momentos y hoy doy gracias de haber decidido desde un principio no depender de ti, porque cuando renunciaste a nuestro amor, eso que tanto criticaste me ayudó a mantenerme ocupada, a no pensar en tus berrinches y tus reclamos, sino a conocer más de mi propia fuerza. 

Todo era perfecto hasta que tu orgullo nos separó, porque en realidad, nunca quisiste una compañera de vida, mucho menos alguien que te motivara, tú buscabas una mujer que pudieras controlar a tu antojo y creo que ni así serás feliz, porque lo fácil siempre nos aburre, nos impide valorarlo y solo el tiempo dirá cuándo aprenderás esa lección.

Por mi parte, sí, a veces te extraño, pero hoy simplemente te agradezco todo lo que descubrí, todo lo que espero realmente de una pareja que no me vea como una competencia o una enemiga, sino como el amor de su vida.

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