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Mamá sé que trabajas por tus hijos, pero a veces necesitas parar
Buena Vida

Mamá sé que trabajas por tus hijos, pero a veces necesitas parar

La vida no siempre es como la imaginamos, hay que salir a la calle y luchar por llevar el pan a la mesa y al mismo tiempo dar amor. 

Por: Karen Villaseñor

Mamá sé que trabajas por tus hijos, pero a veces necesitas parar(Foto Unsplash)

Mamá sé que trabajas por tus hijos, pero a veces necesitas parar | Foto Unsplash

La vida es una línea delgada entre querer y poder, quieres tenerlo todo para poder disfrutar un rato con tus hijos. Pero, para una madre no hay horarios, no hay límites y, no es que uno juegue a ser la víctima, es que la realidad es que es duro. Mamá sé que trabajas por tus hijos, pero a veces necesitas parar.

¿En qué momento te perdiste? Mamá sé que trabajas por tus hijos, pero estás tan sumergida en la rutina, en el trabajo, las deudas y hasta lo que vas a comprar en unos años. ¿Y ellos? No me malinterpretes, no te estoy juzgando, es solo que a veces hay que detenerse y apreciar.

 

A veces, sé vale decir no quiero esto solo por hoy, por medio día, por una hora, incluso por 5 minutos, desconectarte para poder besarlos, abrazarlos, para preguntarles, ¿qué tal le fue en su día? Sé que estás pensando que sus zapatos ya están desgastados, que se viene la cooperación en la escuela. Pero, ¿y tu hijo (a)?, ¿sabes si hoy estuvo feliz, triste, enojado?

Mamá sé que trabajas por tus hijos, que te esfuerzas día con día, que la vida a veces te da golpes tan fuertes que terminas llorando en aquel rincón, como si nada pasara, como si la capa de súper mamá se aferrara a ti y no tuvieras oportunidad de gritar un respiro.

La vida se va como agua entre las manos, cuando menos lo pienses tus hijos se irán de casa. Sí, serán grandes, porque aunque ahora no lo entiendan, en el futuro valorarán todo lo que hiciste por ellos. Porque ser mamá y trabajar es una cruz, pero vale la pena, pues no hay nada más bonito que tener el poder de darle a tus hijos lo que se merecen.

 

Mamá sigue así, luchando como siempre, pero para un poco, de vez en cuando para limpiar sus lágrimas, arrullarlos por las noches, escuchar sus historias, verlos saltar y hasta enojarte por sus travesuras, al final no hay nada peor que se vayan de casa con un vacío emocional, con la sensación de que les hizo falta mamá.

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