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Descubrí la infidelidad de mi padre y mi mamá no me creyó
Buena Vida

Descubrí la infidelidad de mi padre y mi mamá no me creyó

Aprendí que el amor propio siempre debe estar en primer lugar y que la vida no se acaba cuando personas que consideramos importantes se van

Por: Brenda Colón Navar

Descubrí la infidelidad de mi padre y mi mamá no me creyó(Fotografía Unsplash)

Descubrí la infidelidad de mi padre y mi mamá no me creyó | Fotografía Unsplash

Tenía 22 años cuando descubrí la infidelidad de mi padre y mi mamá no me creyó. No le guardo rencor, pero fue una forma muy dura de aprender que no podemos amar a nadie más por encima del amor que sentimos hacia nosotras mismas. Esos fueron sin duda los meses más duros de mi vida.

Lo recuerdo como si fuera ayer, mi papá me había prestado su celular para revisar Facebook mientras él, mi hermana y mi mamá disfrutaban en la alberca. Era verano y yo había olvidado los tampones, así que tenía que buscar qué hacer fuera del agua. De repente lo vi, ese mensaje en segundos me partió el corazón.

Descubrí la infidelidad de mi padre y mi mamá no me creyó. Fotografía Unsplash

“Tú también fuiste mi primer pensamiento del día”, era una mujer, no era mi mamá y no podría creer lo que estaba frente a mis ojos. Ese hombre que me había cuidado muchas veces cuando enfermé, que había ido a las juntas de la escuela y que había hecho mis alas de mariposa para el desfile de primavera en el kínder nos había engañado a todos.

Lo supo, la tristeza que reflejó mi cara en ese momento fue como una alarma porque de inmediato volteó, salió del agua y me quitó el teléfono supuestamente porque tenía una llamada urgente. Era tarde, su doble vida estaba al descubierto, pero yo no sabía si hablar o no sobre ello, nadie me iba a creer.

Él era lo más importante en la vida de mi mamá. Cuando todos estábamos juntos rápido volvíamos a casa, mi hermana lloraba mucho, hacía berrinches por su corta edad y siempre era hacer todo de prisa para volver a casa y evitar escenas, pero cuando salían solos, todo en su mundo era perfecto, el tiempo se detenía cuando ella estaba a su lado.

Descubrí la infidelidad de mi padre y mi mamá no me creyó. Fotografía Unsplash

Ahí empezaron los secretos. Quizá no lo había notado antes pero era obvio que mi papá cuidaba mucho su teléfono, su cuenta de correo electrónico, se escondía para responder, estaba ausente mentalmente en las comidas familiares. Mi papá se había ido y ese hombre que estaba en su lugar era un extraño.

6 meses después nos llamó a mi hermana y a mi a su habitación, nos dijo que él y mamá se iban a separar pero que seguiría al pendiente de nosotras. Nos pidió que cuidarámos a mamá y las lágrimas aparecieron en el rostro de mi hermana y mío. No dio una fecha exacta, pero una semana después al llegar de la universidad subió sus cosas al auto y se fue.

Yo sentí alivio, estaba harta de aguantarme el asco que me daba ver cómo trataba a mi mamá, como fingía amor, ni hablar de cuando iba a darnos las buenas noches y luego se iba a la habitación que él y mi mamá compartían, me daba demasiado asco.

Descubrí la infidelidad de mi padre y mi mamá no me creyó. Fotografía Unsplash

Mi mamá y mi hermana juraban que volvería, que era solo un tiempo que necesitaba y que pronto todo sería igual, ahí lo dije, “tiene otra mujer, esto es un pretexto”, pero ellas no lo creyeron. Yo no cambié de parecer, no quería verlo, no quería visitar su nueva casa, no quería nada de él hasta que llegó su cumpleaños.

La comida familiar era tradición y aún con todo y separación se había planeado una comida con él, mi madre y mi hermana, yo me negué a ir y decidí pasar el día en un maratón de películas con mis amigas. Nunca imaginé que mientras mi madre estaba en su trabajo recibiría una llamada que le cambió la vida.

Del otro lado del auricular, estaba el hombre que era la ex pareja de la amante de mi padre. Esa mujer, estaba en planes de mudanza a la nueva casa de mi papá y se llevaría a su hijo de 5 años, ella venía de otra ciudad, así que ese hombre dejaría de ver a su hijo y le pedía a mi mamá que hiciera algo para detenerla. Mi mamá se quedó helada.

Descubrí la infidelidad de mi padre y mi mamá no me creyó. Fotografía Unsplash

Yo me enteré hasta la noche, cuando volví a casa y mi hermana y mi madre estaban raras. Mi mamá me llevó a su cuarto y me contó todo. En la comida, ella lo confrontó, él no lo negó y por fin el rompecabezas de su “tiempo a solas” tenía sentido.

Mi mamá me preguntó que por qué no lo dije antes, pero le recordé que no me creyó cuando lo insinué o cuando literalmente lo dije. No bastó con pedir perdón, pasaron años para que yo perdonara su incredulidad, hoy entiendo que no es fácil aceptar cuando el amor se va, nuestra relación está en el mejor punto.

¿Y mi papá? Hizo una vida con la otra mujer, pero cumplió su promesa de no dejarnos solas a mi hermana ni a mí. Con el tiempo aprendí a no juzgar, a entender que no era un problema mío, pero no fue algo que se dio de la noche a la mañana.

Creo que como padres, conocemos a nuestros hijos, sabemos cuando dice la verdad aunque queramos creer lo contrario. La verdad duele, pero cuando la aceptamos es cuando permitimos que la vida nos lleve a un lugar mejor aunque en ese momento no podamos entenderlo. Cree en quienes te aman.

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