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Esperé a que volvieras y ahora es tarde.
Buena Vida

Esperé a que volvieras y ahora es tarde

El tiempo es sabio y ahora que he aclarado mis ideas me doy cuenta de que no te necesito para ser feliz. En ti solo hay amor para ti mismo, tu mundo es para uno solo 

Por: Brenda Colón

Esperé a que volvieras y ahora es tarde.(Pexels)

Esperé a que volvieras y ahora es tarde. | Pexels

Me dijiste que necesitabas tiempo, que no era yo y que eras tú, pero simplemente no tuviste el valor de decirme que mi amor te abrumaba y que no tenías idea de cómo amarme. Esperé a que volvieras y ahora es tarde. Hoy sé que en ti solo hay amor para ti mismo y que tu mundo es para uno solo. 

Creo que en ese momento no me di cuenta, me impresionaste con lo guapo que eras, con esa sonrisa de príncipe encantador y con los clásicos detalles que toda mujer sueña, las rosas, los chocolates. Siempre pasabas por mí cuando salíamos y me regresabas a casa a una hora decente para que mis papás no se molestaran.

Todos decían que era afortunada, que no era fácil encontrar un hombre trabajador, atento, galante, caballeroso, me hacían sentir la mujer más suertuda del mundo por el valor que  me dabas, ese fue mi más grande error, verte como el sol aunque yo tenía brillo propio.

Siempre hice todo por ti, estaba lista a la hora que querías porque odiabas la impuntualidad, siempre dejaba que tú decidieras a dónde y con quien ir, era fácil y parecía que me cuidabas tan bien que me la creí, pero pocas veces me preguntaste qué quería o como me sentía. 

En algún momento me sentí como la novia de adorno, pero no duró mucho porque un día al dejarme en casa lo dijiste, “tenemos que hablar”, y no estaba equivocada. Me dijiste que estabas confundido y que necesitabas tiempo para ordenar las cosas, yo te creí y me sentí fatal, pero fue lo mejor que pudo pasar. 

Cuando me cansé de esperarte, comencé a brillar 

Mi propia mamá me dijo que no tardarías en volver, que las muchachas de casa siempre nos quedábamos con los buenos hombres y que no encontrarías a alguien como yo por más que buscaras. 

No quería quedarme encerrada en casa, salí, hice nuevas amistades y me di cuenta de lo mucho que podía divertirme cuando tenía la facultad de elegir lo que quería, cuando no tenía que esperar lo que tú dijeras o aceptar sólo lo que te hiciera feliz.

Esperé a que volvieras y ahora es tarde. Pexels

Ya no era adorno de nadie, era dueña de mi tiempo. Me comí esa pizza con queso en la orilla que tanto odiabas porque decías que me haría engordar, me compré esa blusa roja que vimos en el centro comercial que decías que era muy ajustada y me compré ese labial color café que decías que solo usaban las mujeres amargadas.

¡No sabes lo feliz que fui! Aún lo sigo siendo, me divertí tanto que se me olvidó esperarte. Todo marchaba perfecto hasta que tocaste a la puerta. Creo que para ti fue fácil pensar que te iba a esperar sin hacer nada, pero el tiempo es sabio, me ayudó a acomodar mis ideas y a entender que mi valor lo determino yo y no la persona que me acompañe. 

Espero que nunca encuentres a esa mujer adorno, a esa mujer que solo te servirá para que te veas bien y para simular la vida perfecta, creo que aún tienes mucho que aprender sobre lo que es amar, respetar y cuidar de otro, tu egoísmo no te permite verlo. 

Esperé a que volvieras y ahora es tarde, aprendí a ser feliz sin ti y no pienso dejar que nadie me frene, adiós.

 

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