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Cuando somos mamás sobreprotectoras, los hijos creen que merecen toda nuestra atención
Buena Vida

Educa a tus hijos sin malcriarlos; evita la sobreprotección

Cuando tenemos a nuestro primer hijo queremos darle todo y a veces exageramos

Por: Bonita Haro

La sobreprotección es una forma incorrecta de mostrar amor(Unsplash)

La sobreprotección es una forma incorrecta de mostrar amor | Unsplash

Cómo educar a nuestros hijos. Parece ser la pregunta más difícil de toda la historia de la humanidad. Más aún si somos madres primerizas, porque resulta que queremos amarlos, protegerlos y darles TODO lo que necesiten para ser felices, pero a veces exageramos y corremos el riesgo de malcriarlos.

Cuando somos mámás primerizas todo nos da miedo y queremos proterlos.

La sicóloga Azucena Castillo Ortega asegura que los hijos no merecen que los sobreprotejamos, pues ellos necesitan aprender y valerse por sí mismos y para eso deben tener sus propias caídas y enfrentar sus propias frustraciones.

Cuando somos mamás sobreprotectoras es natural que los hijos crean que merecen toda nuestra atención, todo el tiempo; toda nuestra energía y paciencia; todo el esmero para que ellos no muevan un dedo por sí mismos, pues nosotros les damos absolutamente todo lo que necesitan. No debe ser así.

La experta señala que la sobreprotección es una forma incorrecta de mostrar amor, pues en vez de impulsar limita, por lo que invita a las mamás para que “dejen a sus hijos caerse y, claro, también que los ayuden a levantarse”.

Uno de los mayores legados que les podemos dejar a nuestros hijos es enseñarles cómo vivir y sobrevivir en un mundo rudo, competitivo y a veces injusto. Si todo el tiempo les damos lo que quieren, creerán que todas las personas les deberán dar justo eso, pero en el mundo real no es así y eso puede causar una gran frustración. ¿Qué mejor que prepararlos?

 

Si de plano tu hija o hijo ya está malcriado, piensa que nunca es demasiado tarde para tomar cartas en el asunto y hacer lo posible para que cambie su forma de ver la vida y, al mismo tiempo, tome decisiones asertivas. Lo primero es poner reglas claras acerca de las obligaciones de cada quien, incluyendo levantar los juguetes o llevar la ropa al cesto. 

Otra opción es ser precisa en tus indicaciones, pues cuando los niños son pequeños tienden a no entender las oraciones ambiguas, como: “Deja las cosas en su lugar”, pero ¿cuál es su lugar? Si eres específica a la hora de decirles, seguro será más fácil para ellos lograrlo. 

Lo más importante de todo, predica con el ejemplo. No podemos ir por la vida diciendo: come bien, haz ejercicio, lávate los dientes, lustra tus zapatos, sé educado, si nosotros comemos lo primero que encontramos, la pasamos tiradas en el sillón todo el día, no lavamos los dientes o vamos por la calle diciendo maldiciones. 

Toma en cuenta que todo lo que haces es observado por alguien más que invariablemente, lo quieras o no, está siguiendo tus pasos todos los días. Enséñale a amarse, a respetarse y respetar a los demás, a intentar tener sus propios logros y a enfrentar los desaciertos, porque todo eso formará adultos que sepan llevar mejor su vida. ¿O tú qué crees?

 

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