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La clave para que una familia que está por destruirse vuelva a ser feliz.
Buena Vida

La clave para que una familia que está por destruirse vuelva a ser feliz 

Experto revela cómo volver a unir los fragmentos de lo que un día fuimos después de una experiencia traumática

Por: Brenda Colón Navar

La clave para que una familia que está por destruirse vuelva a ser feliz.(Pexels)

La clave para que una familia que está por destruirse vuelva a ser feliz. | Pexels

No solo el divorcio es capaz de separar a una familia, los traumas pueden darse de diversas maneras e implicar a cualquier miembro de este grupo que es la base de nuestra sociedad. Ahora, una experta nos comparte la clave para que una familia que está por destruirse vuelva a ser feliz.

Y es que más allá de la tristeza, hay experiencias que nos cambian la vida y que nos hacen pensar que es imposible recuperarnos. Eso no solo nos marca a nosotros, sino que repercute en las relaciones con nuestros seres queridos, especialmente en las que se desarrollan con nuestra familia. 

Por un momento, imagina la experiencia más difícil que has vivido en familia, esa que te ha provocado una herida tan grande que incluso ha puesto en juego tus estudios o tu trabajo e incluso tu estabilidad emocional. Doloroso ¿verdad? No haremos competencias, pero hay personas que han superado cosas iguales e incluso peores. 

Quienes han vencido esas cosas tan fuertes no lo han hecho solos, han logrado que su familia sane y se fortalezca, si ellos pueden ¿por qué tú y tu familia no? Kimberly Key, consejera familiar, charló con Psychology Today sobre el tema y toca puntos muy interesantes. 

Primero: El triángulo del drama 

Kimberly Key explica que el psicólogo Stephen Kapman desarrolló un modelo que capturaba una de las interacciones más comunes entre las personas, el triángulo compuesto por la víctima, su protector o rescatista y su perseguidor, además reveló que cada papel recibía una recompensa a su ego. 

La víctima terminaba por evadir sus responsabilidades, se volvía dependiente de forma que sus necesidades eran suplidas por otros en lugar de él o ella misma. También presentaban gran éxito en el proceso de obtener atención, tanto del perseguidor como de su rescatista.

El rescatista se apresuraba a ayudar a la víctima, su ego se recompensaba al ser percibido como una persona de luz, mientras que también evadía sus propios problemas y sentimientos. 

El perseguidor es que el se aprovecha de la víctima y sus necesidades egocéntricas se resumen a su gran necesidad de sentirse poderosos y superior, por lo que culpa, ataca y acosa a la víctima. Al igual que el rescatista, el perseguidor evade sus verdaderos sentimientos y miedos. 

La clave para que una familia que está por destruirse vuelva a ser feliz. Pexels

Aunque cada persona tomamos un rol primario de este triángulo, es común que nos turnemos y que también ejerzamos los otros papeles. El reto está en reconocer que este triángulo es una trampa alejarnos de los tres roles, no importa si alguno de ellos es socialmente aceptado. 

Hay que ser honestos, el evadir nuestro rol en el drama familiar puede ser difícil. Primero porque casi siempre estamos tan ocupados que no reconocemos lo que estamos haciendo, el rol que estamos desempeñando, y la costumbre lo refuerza de tal forma que casi es algo natural, automático.

Aún así, expertos en terapia familiar como Salvador Minuchin explican que el cambio puede iniciar con acciones pequeñas, pues no se trata de hacerlo más difícil sino de probar algo diferente. Algunos hacemos de más, otros de menos, lo ideal es enfocarnos en probar algo nuevo, si nos incomoda, entonces vamos por buen camino. 

La gran clave

Si al leer las recomendaciones de los expertos ha despertado en ti un deseo por ayudar a tu familia, la sugerencia es dejar de pensar en los demás y empezar por ti. Reconoce tus sentimientos, si estás escapando de ellos, el rol que tienes en el triángulo y las responsabilidades que debes asumir sobre tu vida y tus sentimientos.

Olvídate de asumir, culpar, rescatar, martirizar o ser el blanco de los ataques de otros, marca límites y respeta los límites de los otros, se consistente. Recuerda que los cambios llevan tiempo y compromiso, esto marcará la pauta para que el resto de tu familia te imite y pueda salir de la situación en la que se encuentran. Lo bueno ahora será lo normal. 

Con información de Psychology Today 

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