Logo Soy Carmin
Como él no se iba me fui yo, me harté de tantas mentiras.
Buena Vida

Como él no se iba me fui yo, me harté de tantas mentiras

En estos momentos también se tiene que hacer el orgullo a un lado y por dignidad, hacer lo que sea mejor para nosotras

Por: Brenda Colón Navar

Como él no se iba me fui yo, me harté de tantas mentiras.(Pexels)

Como él no se iba me fui yo, me harté de tantas mentiras. | Pexels

Como él no se iba me fui yo, me harté de tantas mentiras, las falsas promesas de amor y particularmente de un hombre que nunca quiso cambiar. Pretextos siempre hubo, pero una cosa era que las dijera y otra muy distinta que yo lo aceptara.

Me esforzaba por darlo todo para nosotros, en la oficina, en la casa, con nuestros hijos y nuestra mascota, pero al parecer para él no era suficiente. Eso sí, mucho valor no tenía, pues cuando vi las manchas de labial en su camisa lo confronté y lo confesó todo.

Había estado con una mujer de su trabajo, me dijo mil veces que no había sido nada importante, que no la amaba y que simplemente el deseo le ganó. A mí me daba asco estar a su lado, desde esa noche no pude volver a compartir la cama. Le pedí que se fuera, me pidió perdón, pero fui firme. 

¿Que si me dolió? Mucho, pero era peor quedarme con alguien que no me valoraba ni a mí ni a mi familia. Le di un plazo, pero no hizo ni el esfuerzo de buscar algo más, más me molestó que le dijera a los niños que yo estaba loca y que al rato se me pasaba. 

Yo no le iba a rogar, tampoco quería hacer una escena con mis hijos y finalmente lo decidí, la que se iba era yo. Hice las maletas, vestí a los niños y nos fuimos, me quedé con mis papás un tiempo hasta que encontré la que hoy es mi casa. 

Gracias a Dios siempre fui independiente, siempre tuve ingresos y eran suficientes para que mis hijos y yo tuviéramos una vida desahogada. ¿Qué necesitaba de él? Nada. Estaba a su lado porque lo amaba, pero no por eso le iba a concebir que se burlara de mí, mis hijos, de nuestros esfuerzo por formar una familia. 

Como él no se iba me fui yo, me harté de tantas mentiras. Pexels

A todos les dijo mentiras sobre mí, pero la verdad siempre sale a la luz

Sé que el orgullo es la peor emoción cuando llega a un extremo. Claro que me daba pena decir que él nos traicionó, pero aprendí que a las cosas había que hablarles por su nombre y que no quería que mis hijos aprendieran a mentir así. 

Él me dibujó a sus amigos y familiares como la peor mujer, la loca que abandonó su casa, la que le quitó a sus hijos y que seguramente andaba con alguien más, al principio le creyeron, pero cuando me vieron tan tranquila, tan feliz con mis hijos y tan firme como siempre, fue obvio que el mentiroso era otro.

Conozco amigas que han sufrido demasiado por una separación, que se la viven hablando pestes de su ex, pero ¿vale la pena? No. Suficiente hizo con destruir lo que teníamos como para todavía darle control sobre mí, sobre mi futuro, sobre lo que mis hijos aprenderían para cuando fueran grandes. 

¿Sabes? No me arrepiento. Amarme tanto me facilitó las cosas, me hizo dejar de esperar un cambio que no iba a llegar, además, alejarme de un hombre que no quería cambiar. Creo que a veces perdemos mucho tiempo en esperar y en estos casos, nosotras también podemos dar el paso a la libertad. 

Lo valemos, valemos todo el esfuerzo, todo el amor, toda la fidelidad, toda la paciencia, toda la pasión y me niego a que esto me marchite el corazón, no vale la pena. No me lastimó el amor, sino alguien que no supo ni quiso amarme.

 

TE RECOMENDAMOS