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De algo estoy segura, es que Dios nunca me abandona 
Buena Vida

De algo estoy segura, es que Dios nunca me abandona 

Dios sabe muy bien lo que viene en cada capítulo de tu vida, tal vez sientas que ya no puedes más, pero es una lección, confía él nunca te abandona. 

Por: Karen Villaseñor

De algo estoy segura, es que Dios nunca me abandona (Foto Unsplash)

De algo estoy segura, es que Dios nunca me abandona  | Foto Unsplash

Sí, la vida muchas veces golpea duro, como que si no quisiera que siguieras, como si estuvieras pagándole algo. Pero, aunque sienta que ya no puedo más, aunque termine en aquel rincón sin fuerza, de algo estoy muy segura, es que Dios nunca me abandona. Al contrario, me pone pruebas para darme lecciones para siempre. 

Sé que no es fácil, sé que tal vez estés pasando por un momento complicado, que la mayoría de las veces las cosas no salen como uno quiere. Porque podemos planear, soñar y ver una vida color de rosa, porque descartamos las tragedias, las lágrimas, los esfuerzos, que aunque no nos guste le dan otro sabor a nuestros días. 

 

Dios nunca me abandona 

Porque, ¿qué sería de mí sin tanto qué aprender? No, las batallas se las otorga Dios a aquellos que pueden doblar las rodillas mil veces y levantarse otras mil más. Dios nunca me abandona, inclusive cuando le he llegado a reprochar, ahí se queda a mi lado, viendo cómo me hago pedazos, sin darme cuenta de lo mucho que valgo. 

Dios nunca me abandona, me prepara para lo que viene, me hace entender que voy por el camino correcto y aunque me duela, me guía. Y sí, muchas veces me aferro al pasado, a la comodidad de estar en un sitio en el que no sonrío, muchas veces mi ego me gobierna e intento ignorarlo, pero al final siempre vuelve a mí. 

De algo estoy muy segura, vivir no es nada fácil, es un reto todos los días, pero si nos detenemos un segundo para agradecer que estamos, que respiramos, que vemos, que bailamos, si de verdad observamos lo afortunados que somos, cada pieza se empieza a acomodar en donde debe estar. 

Porque después de un día triste, Dios te recuerda porque sigues siendo uno de sus elegidos, te recuerda que tú puedes y te pone en donde las sonrisas vuelven, donde valoras todo tu esfuerzo y justamente en donde entiendes el para qué de todo lo que tuviste que vivir antes. Así es Dios, pase lo que pase nunca me abandona.

Confía en él...

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