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Pensó que al volverme a ver estaría derrotada, pero de amor nadie se muere
Buena Vida

Pensó que al volverme a ver estaría derrotada, pero de amor nadie se muere 

Hay hombres que creen que son tus dueños, que aunque pasen los años estarás ahí cuando se decidan. No, la vida no es así y el amor mucho menos. 

Por: Karen Villaseñor

Pensó que al volverme a ver estaría derrotada, pero de amor nadie se muere(Foto Unsplash)

Pensó que al volverme a ver estaría derrotada, pero de amor nadie se muere | Foto Unsplash

Un día se fue, no lo voy a negar, me rompí, sentí que la vida me estrujaba hasta lo más profundo. Era como si mi mente lo negara, le hacía caso al corazón, a la esperanza de que fuera solo una pesadilla. Sin embargo, pensó que al volverme a ver estaría derrotada, pero de amor nadie se muere. 

Los días se volvieron un calvario, era yo luchando contra mí, contra las pocas ganas que tenía de levantarme y seguir adelante. El insomnio se apoderó de mis noches, de mi soledad y las tantas horas que perturbe mi mente, porque no entendía qué fue lo que pasó. Era yo, llorando hasta el cansancio. 

 

Me perdí, me olvidé de mí, de lo que me gustaba y empecé a girar mi mundo en su ausencia. Me sentí rota, la pieza más importante se me había ido y nada de lo que yo pudiera hacer cambiaría la situación. Daba igual qué tan bonita me pusiera, daba igual que lo complaciera en la cama, daba igual qué tanto lo amara, no regresaría. 

Mis amigas se preocuparon, mi madre estaba triste por mí y a mi padre se le notaba la rabia en la mirada, estaba enojado y no entendía la razón por la que las lágrimas de su hija le lloraba a un patán. Sí, el patán que en realidad nunca me valoró, pero yo me enamoré, me cegué y maquille todos sus defectos. 

Se marchó sin ver atrás, sin preocuparse por lo que enfrentaría y decidió regresar. Dicen que los hombres siempre vuelven a lo seguro, con la que nunca dice que no y con la que pueden saciar sus ganas y luego de nuevo saltar de cama en cama. Pensó que estaría ahí, que todo sería como antes. 

Pensó que al volverme a ver estaría derrotada, pero de amor nadie se muere. Y cuando se fue, viví mi duelo, tan así que dejé que los días me arrastraran una y otra vez, tan así que no busqué otros brazos, tan así que mis sonrisas eran fingidas. Pero, me sirvió, fue la única forma de encontrarme conmigo misma, la única para decirle adiós. 

Él ya no estaba, pero su recuerdo me agobiaba y un día todo cambió. Un día me cansé de llorar, tomé mis pedazos y me prometí que nadie más me haría tanto daño, le lloré por última vez, lo dejé ir, pero él no supo. Él se quedó con la imagen de aquella tonta enamorada, con la que siempre podía regresar. 

No fue así…

 

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