Logo Soy Carmin
Carta a mi nuevo cuerpo de mamá: acepto tu transformación, me diste el regalo más grande de mi vida.
Buena Vida

Carta a mi nuevo cuerpo de mamá: acepto tu transformación, me diste el regalo más grande de mi vida

Desde que lo sentí latir dentro de mí vientre supe que la vida no sería igual y aunque a veces me quejo de esos kilitos de más, no podría estar más agradecida de que me permitieras crear el milagro de la vida

Por: Brenda Colón

Carta a mi nuevo cuerpo de mamá: acepto tu transformación, me diste el regalo más grande de mi vida.(Especial Iván Ramos)

Carta a mi nuevo cuerpo de mamá: acepto tu transformación, me diste el regalo más grande de mi vida. | Especial Iván Ramos

Carta a mi nuevo cuerpo de mamá, acepto tu transformación, me diste el regalo más grande de mi vida. Hoy pensé en hablarte a ti, en decirte gracias, en celebrar tu infinita fortaleza que hizo posible tener entre mis brazos a un pedacito de cielo.

Recuerdo cuando me decían “ya no vas a dormir como antes”, cuando leía esas historias en las revistas del corazón de las famosas que tenían abdomen plano a las dos semanas de haber dado a luz, pero a mí me basta ver a mi bebé, escuchar sus risas y su llanto diciendo que me necesita, para sentirme privilegiada de lo que hemos vivido juntos. 

¿Sabes? Años atrás me quejé mucho de ti, me quejé porque no tenía la cinturita de alguna de mis amigas, porque mis piernas eran gruesas y los pantalones se rompían en poco tiempo, a veces dejé de comer por parecerme a lo que veía en las revistas, te dañé y aún así me ayudaste a crear vida, ¿podrías ser más maravilloso? 

Nada de eso importó cuando supe que sería mamá. Sabía que en lo primeros meses no subiría mucho, pero desde entonces me dejaste impresionada con tu capacidad de hacerme saber qué necesitabas para crear un bebé sano. Agua, unos tacos con mucho aguacate a las 10 de la noche, unos chocolates de vez en cuando, por fin vivimos en armonía y sin culpas. 

Por instantes dudaba del momento de dar a luz, sabía que fuera parto o cesárea, el dolor sería inevitable, ¿y si no lo aguantaba? ¿y si algo se complicaba? ¿y si debían elegir entre mi bebé y yo? Una vez más volviste a sorprenderme, soportaste la más grande de las batallas y entonces me diste al gran amor de mi vida.

Mi cuerpo de madre es maravilloso, lo honro, lo celebro y lo amo 

Nuestra historia no terminó ahí, ahora, te has convertido en la fuente del mejor alimento para nuestro pedacito de cielo, a la hora que lo pida estás listo para darle más vida, te adaptas a cuando se ha enfermado y nos has dado un vínculo único y maravilloso a través de la lactancia. 

No me importa no tener la cinturita que veo en las famosas, mucho menos esa piel perfecta libre de estrías, cada marca de esas me recuerda todo lo que pasamos juntos, todo lo que has logrado aunque no siempre fui amable contigo y hoy te digo que te amo, que verte frente al espejo, con mi bebé en brazos, no podría hacerme sentir más orgullosa.

Carta a mi nuevo cuerpo de mamá: acepto tu transformación, me diste el regalo más grande de mi vida. Pexels
Mi cuerpo de madre es mi mejor versión.

La piel perfecta y la cinturita no se comparan a poder cargar a mi bebé, abrazarlo y arrullarlo hasta que se duerme y sabe que está en el lugar más seguro del mundo, no se compara a alimentarlo y ver sus ojitos diciendo gracias, mis piernas podrán tener celulitis, pero son lo suficientemente fuertes para caminar con mi bebé y ayudarlo en sus primeros pasos. 

Sí, mi pecho ya no es el más firme, pero es el mejor lugar para que mi bebé descanse y más adelante me cuente sus penas. Mi cuerpo de mamá es la mejor versión de mí misma, pues así como la oruga se transforma en mariposa, la metamorfosis de la maternidad me ha dado la bendición más grande de todas.

Visita nuestro canal de YouTube