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5 miedos que tuve que enfrentar para salvar mi matrimonio
Buena Vida

5 miedos que tuve que enfrentar para salvar mi matrimonio

Repetir el pasado, cambios en la economía, oídos sordos a los celos, aceptar que los tiempos de mi pareja eran distintos a los míos y la presión social. La decisión fue nuestra.

Por: Brenda Colón Navar

5 miedos que tuve que enfrentar para salvar mi matrimonio(Fotografía Unsplash)

5 miedos que tuve que enfrentar para salvar mi matrimonio | Fotografía Unsplash

Para bien o para mal, estoy rodeada de varias parejas, algunas casadas, otras próximas a compartir la vida juntos y tras casi 7 años de matrimonio, compartir mis experiencias han ayudado a otros. Hablando de los miedos que tuve que enfrentar para salvar mi matrimonio, me di cuenta de que no soy la única, hoy te comparto los 5 más importantes.

Si algo he aprendido es que apoyarnos entre mujeres provoca cambios grandes, es verdad que cada cabeza es un mundo, pero abrir nuestro corazón, hablar y escuchar, puede ayudar a que otras no repitan nuestros errores, ¿eso no es hacer del mundo un lugar mejor? Estoy agradecida por lo que mi esposo y yo hemos aprendido de nuestro entorno.

5 miedos que tuve que enfrentar para salvar mi matrimonio. Fotografía Unsplash

Quizá no te identifiques con todos los puntos, pero conocerlos simplemente por ser la opinión de alguien más, te abrirá el panorama a nuevas posibilidades y ¿por qué no? a una relación con más amor y confianza. ¿Qué miedos eran los que me robaban el sueño? Estos fueron los principales:

1.- Repetir el pasado

Aunque tengo una excelente relación con mis padres, ha sido un proceso. Han pasado casi 10 años de su separación y al principio me costaba entender cómo terminaba el amor. Tengo recuerdos bellísimos de mi familia y otros dolorosos, pero estaba decidida a no repetir ese desenlace.

¿Te ha pasado que por no querer repetir los errores de tus padres terminas cometiendo otros? Mi marido fue muy claro al principio, su ideología personal no contemplaba un “plan b”, el divorcio no entraba en su vocabulario y lo mejor que pudimos hacer fue hablar de vez en cuando sobre lo que habíamos aprendido uno del otro, lo que podíamos mejorar para llevarnos.

Esto implica que ambos cedamos en algunas cosas, que seamos conscientes de lo que el otro siente y a medida que pasa el tiempo, evitar detonar aquello que duele. No es tratarnos con pinzas para que la bomba no explote, sino simplemente hacer lo correcto para los dos.

2.- Aceptar mi nueva economía

Mis padres me dieron una vida desahogada, luego cuando trabajé, no tenía que rendir cuentas a nadie, pero ahora al compartir un hogar con otra persona, tuve que aprender a aceptar mis límites.

Muchos dicen que la mujer es quien debe administrar el hogar, pero la realidad es que puede ser cualquiera de los dos, lo importante es reconocer de quién se trata y confiar, en ese proceso aprendemos y reducimos el estrés que pueden generar las deudas.

No se vale ocultar gastos o aferrarnos a comprar aquello que sale de nuestras posibilidades. Quizá en un principio de la relación la economía no sea la mejor, pero si ambos son conscientes de sus posibilidades, a medida que pase el tiempo y lleguen mejores ingresos por su esfuerzo, todo mejorará.

3.- Reconocer que mi pareja es distinta a mí

Particularmente en los primeros meses de casados me costó muchísimo, incluso a veces ocurre, quiero que mi esposo haga algo cuando yo digo y como yo lo hago ¿les suena familiar?

Es imposible leer la mente del otro, pero lo que sí podemos hacer es aprovechar los momentos de calma para hablar sobre las formas en que puede ayudarnos y el resultado que esperamos, entonces podrá decir si quiere, si puede o no. Hay personas que requieren instrucciones específicas.

En lugar de elaborar historias e imaginar los peores escenarios, hablar antes de suponer me ha ayudado muchísimo. Va más allá de lo que yo quiera, se trata de entender que él creció con hábitos distintos, considerar el tiempo que tiene y aceptarlo.

4.- Controlar los celos

Mi esposo se ha desarrollado en ambientes donde hay muchas mujeres, por mi parte, he colaborado en lugares donde hay mayor número de hombres. Aceptamos que no siempre podremos estar al lado del otro y mucho ha servido el conocer nuestros círculos cercanos.

Varios psicólogos lo han confirmado, la fidelidad no se puede exigir, si alguien quiere cometer una falta, lo hará a pesar de vigilarle cada paso. Desde un principio hablamos sobre lo que pasaría si uno u otro era infiel y las consecuencias, no tiene caso arriesgar lo que se tiene por segundos de diversión, más si sabes lo que te espera.

Ser transparente con mi esposo ha provocado que esa honestidad sea recíproca, claro que nos hemos dicho cosas que no nos agradan, pero esa confianza de hablarlo deja poco o nada de lugar para mentiras y engaños.

5.- Respetar nuestros tiempos para lograr metas

Las personas que nos rodean son expertas en “recomendar” lo que es mejor para nosotros, en demandar que demos pasos para los que no nos sentimos listos y aprendimos que lo mejor es decidir escuchando solo nuestra opinión.

¿Sabes cuántas veces me han preguntado que para cuándo los hijos? Muchas. ¿Cuántas veces me han preguntado que para qué permito que mi marido juegue videojuegos? Más de las que puedo contar. ¿Por qué no dejo que él se encargue de todo lo económico y yo me dedico solamente al hogar? La nota no me alcanzaría para contarte.

Más allá de la presión social, tu pareja y tú son quienes saben lo que es mejor para ustedes, este es el mejor consejo que recibí y que puedo compartirte: ustedes son los únicos que importan, si sus decisiones los hacen felices ¡adelante! De eso se trata la vida juntos.

Gran parte de mis miedos se controlaron o desaparecieron porque mi esposo me ayudó, porque aunque no es su trabajo reparar lo que cargo en la vida, sí puede apoyarme, escuchar, animarme y yo hago lo mismo con él.

No somos perfectos, no estamos ni cerca de serlo, pero somos felices y los momentos difíciles no definen nuestra relación ni quien es cada uno de nosotros.

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