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Adiós, me fui a ser feliz.
Buena Vida

Adiós, me fui a ser feliz 

Mis sueños valen más que cualquier ofensa, más que cualquier persona que quiera lastimarme por sentirse opacada, no pienso perder el tiempo en quien no vale la pena

Por: Brenda Colón Navar

Adiós, me fui a ser feliz.(Unsplash)

Adiós, me fui a ser feliz. | Unsplash

Hoy decido hacer un cambio, dejar atrás lo que me duele, lo que me frena, lo que me hace dudar de mí misma, especialmente a todas esas personas que consideraron pisotearme para poder avanzar, en el amor, en mi familia, en mi casa, en todos lados. Adiós, me fui a ser feliz. 

Por mucho tiempo quise hacer las cosas bien, ser amable, atenta, considerada, traté de ayudar a los demás, pero lo único que recibí fueron abusos, encuentros con personas que se aprovechaban de mí para cumplir lo que deseaban sin pensar en cómo me sentía o las repercusiones que tenía para mí. Yo lo di todo, pero nadie estuvo para mí.

No me quiero victimizar, solo escribo esta carta para que tú lo lees lo entiendas: eres todo lo que tienes, eres más fuerte de lo crees y cuando crees en ti el mundo cambia porque entonces no hay quien te detenga. 

Adiós, me fui a ser feliz, a vivir sin miedo, a disfrutar de la libertad que tengo de elegir qué quiero y cómo será, a perseguir mis sueños hasta alcanzarlos y sumar tantas experiencias que pueda morir en paz, no importa cuándo, pero quiero hacerlo satisfecha y sin ningún arrepentimiento.

Aclaro, mi felicidad no quiere decir que voy a lastimar a los demás o que no tendré compasión con quien me ha amado, porque así como me he topado con verdaderos monstruos, también he encontrado seres maravilloso.

Mi felicidad llega hasta donde inicia la de alguien más, no tengo el más mínimo deseo de atraer malas vibras u oscuridad a mi vida, pero simplemente me cansé de que intentaran manipularme o abusar de la forma que fuera. Alzo la voz con fuerza y camino con seguridad. 

Adiós, me fui a ser feliz. Unsplash

Si yo puedo, tú también

La vida está llena de situaciones que pueden desarnimarte, momentos donde sientes que no puedes más y que lo mejor es tirar la toalla. Es ahí donde las fuerzas parecen no alcanzar, donde hasta podemos sentir que nos faltan motivos para seguir, pero no es así.

Gracias a Dios sentí esa magia que había en mi corazón, me fui a ser feliz y aprendí que todos podemos hacer ese viaje si decidimos emprenderlo, así que no importa lo que has vivido, lo que fue tu responsabilidad o no. 

Cada día tienes la capacidad de elegir algo nuevo para tu presente y tu futuro, deja de pensar en las posibilidades y déjate llevar, no te quedes con la ganas, adiós, vámonos a ser felices.

 

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