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Niños traviesos y ruidosos son los más felices. FOTO: UNSPLASH
Buena Vida

Mamá, no quiero molestar con mis travesuras, solo estoy creciendo y aprendiendo

La inquietud, el ruido y los juegos, son parte del crecimiento de todos los niños, y, aunque puedan parecer molestos, nadie debe coartarlos

Por: Bonita Haro

Niños traviesos y ruidosos son los más felices. FOTO: UNSPLASH

Niños traviesos y ruidosos son los más felices. FOTO: UNSPLASH

Hoy en día, la gente es menos tolerante con los niños, sobre todo si les encanta gritar, brincar, agarrar cosas, y no quedarse quietos ni un momento. Sin embargo, debemos tenerles paciencia pues nos dicen a gritos: mamá, no quiero molestar con mis travesuras, solo estoy creciendo y aprendiendo.

Niños traviesos y ruidosos son los más felices. FOTO: UNSPLASH

Y es que, un niño feliz es el que disfruta interactuando y descubriendo el mundo, es ruidoso y revoltoso; en pocas palabras: es un niño, y es lo más normal del mundo. De hecho, los que están en la actitud incorrecta son los que se empeñan de coartar sus juegos, y pretenden que pasen su día sentados sin hacer nada, quizás jugando con una Tablet o un celular.

Lamentablemente, en la actualidad, cada vez toma más fuerza un movimiento que llama la atención y entristece a todos los que somos padres: la niñofobia.

Nadie quiere tener que lidiar con el llanto de un bebé, o con los brincos y juegos de un niño, e incluso, ya existen lugares “libres de niños”, como hoteles, cines y restaurantes, entre otros, que ofrecen en sus servicios la comodidad de no ser perturbados por infantes.

Y eso abre la pauta para preguntarnos, ¿Ya se nos olvidó lo que es ser niño? ¿por qué no toleramos conectar con los rasgos maravillosos, ruidoso y revoltosos que definen la niñez?

Niños traviesos y ruidosos son los más felices. FOTO: UNSPLASH

¿Prohibidos los niños?

La cantante canadiense, Sarah Blackwood vivió la peor experiencia que una madre pueda tener, al viajar en avión desde San Francisco hacia Vancouver, con su pequeño de 23 meses de edad, y con 7 meses de embarazo. Aunque no era la primera vez que lo hacía, nunca le había ocurrido nada parecido como aquel día.

Aún el avión no despegaba, y su hijo rompió en llanto. La artista sintió la mirada penetrante de todos los pasajeros, que en silencio le pedían que callara a su bebé, Hasta que poco a poco se fueron escuchando enfurecidas voces que expresaban que era una mala madre que no sabía atender a su hijo.

Pero eso no fue lo peor, pues al cabo de unos minutos apareció frente a ella la azafata, advirtiéndole que debía calmar a su hijo, de lo contrario podrían hacer que bajara del avión si no lo controlaba. Sarah quedó sorprendida.

Su bebé pasó llorando 10 minutos, que bastaron para que todo mundo se le fuera encima, como si fuera algo del otro mundo que no suelen hacer los niños siempre. El niño se durmió y no despertó hasta que aterrizaron en Vancouver.

Este es solo un pequeño ejemplo de lo que sufren día a día muchos padres. Ir a comprar, a pasar un rato a un teatro, a comer a un restaurante… Si un niño grita, llora o llama la atención de otras personas es porque sus padres “no están haciendo algo bien”. La “niñofobia”, pues.

Sin embargo, cada niño tiene su personalidad y su manera de desenvolverse con su entorno, y los que lo rodean; hay quienes son más tranquilos, y otros que son demasiado inquietos, lo cual es perfectamente normal, para su desarrollo, y no tiene nada que ver con la educación que le hayan dado. Ellos ya son así.

Los bebés lloran, les informamos

El medio que los bebés tienen para comunicar algo, es el llanto. Cuando tienen hambre, calor, frío, sueño. No hay de otra. Nos guste o no, los bebés lloran.

Por eso, la gente debería ser más empática y respetuosa con las madres de estos niños, pues, no es nada fácil controlar a un bebé, y hacerlo entender que “no debe llorar”, porque la gente se molesta. JAMÁS.

La niñofobia está haciendo que en muchos espacios de ocio de Estados Unidos y Reino Unido se vete ya la entrada a menores. No obstante, con ello, se prohíbe la entrada también a sus padres. Es algo sobre lo que reflexionar.

Los niños juegan y descubren

Un niño que grita, corre, toca y pregunta todo, es un niño que está experimentando, sintiendo, y aprendiendo. Si lo obligamos a permanecer callado, a llorar, a hablar bajito y a no moverse, es un niño que tendrá temor de aprender y de explorar. Le estamos coartando su felicidad.

Es necesario fomentar en un niño la curiosidad, la exploración, la interacción con lo que nos rodea, los “¿por qué, mamá?; pues de esta manera estamos criando a niños con sed de aprender todo el tiempo, y de superarse.

La infancia es ruidosa por naturaleza, pero verás que un niño que experimente esto pasará su infancia con enorme felicidad.

Recuerda que los niños crecen, y es solo un instante en el tiempo que “darán lata” y gritarán y mancharán tus paredes, y quizás arruinarán tu vestido favorito, porque intentaron “arreglarlo”. Pues después de eso se convertirán en unos adultos tranquilos, como siempre deseaste, que tarde o temprano harán su vida, y formarán su propia familia. Así que ¡disfrútalos!

Disfruta cada travesura, cada llanto, cada gesto, cada grito, cada manita pintada en la pared, cada cabello mal cortado por ellos mismos; que ellos crecerán, y tú te quedarás con esos hermosos recuerdos de la infancia más feliz que pudiste haberles permitido tener.

Niños traviesos y ruidosos son los más felices. FOTO: UNSPLASH

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