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Errores que los padres que crían hijos felices no cometen.
Buena Vida

Errores que los padres que crían hijos felices no cometen

Para tener hijos felices y exitosos o todo lo contrario, existe una línea muy delgada, que debemos evitar atravesar. Por eso, te decimos cuáles son los errores que cometen comunmente los padres, y que afectan el desarrollo y ánimo de sus hijos

Por: Bonita Haro

Errores que los padres que crían hijos felices no cometen.(FOTO: UNSPLASH)

Errores que los padres que crían hijos felices no cometen. | FOTO: UNSPLASH

A nadie se nos enseñó a ser padres, sin embargo, la gran mayoría, sino es que todos, ponemos siempre nuestro mejor empeño, no por ser los padres perfectos, sino hacer a nuestros hijos los más felices. Sin embargo, en esa travesía, hay situaciones que quizás no sepamos manejar adecuadamente, y que pueden afectar a nuestros hijos. Estos son los errores que los padres que crían hijos felices no cometen.

Hay que tener algo muy claro, tampoco se trata de tratar de tener hijos perfectos, la felicidad es lo que debemos buscar siempre para nuestros pequeños, y no lo que los demás esperan de ellos. Sabemos que no es sencillo, pero vale completamente la pena luchar por ello, así que sé paciente, disfruta de tus hijos, y ayuda a que ellos también disfruten la etapa que están viviendo. Por ello, ten en claro estas recomendaciones.

Errores que los padres deben de evitar

Aprender a ser padres se logra día a día, esforzándose al máximo, disfrutando y ayudando a disfrutar, reconociendo las dificultades y los errores, y evitando volver a cometerlos. Todo con paciencia, confianza, y principalmente, mucho, mucho amor. El ser padres cambia la vida, la mejora, demuéstrale a tus hijos lo que significan para ti.

  • Educación

Más que enseñar o adoctrinar, la educación se trata de despertar e incentivar en tus hijos las ganas de aprender, motivarlos a descubrir, a investigar y/o a crear. Que en ellos despierte un sentido de sed por aprender.

  • No aceptar a nuestros hijos como son

En ocasiones, nos fijamos expectativas totalmente opuestas a la realidad de nuestros hijos, sin notar siquiera sus aptitudes, capacidades y lo que tienen para ofrecer al mundo. Los padres que tienen hijos felices y exitosos, aman a sus hijos por lo que son y como son, sin tratar de cambiarlos por lo que quisieran que fueran. Evita proyectar tus frustraciones en tus hijos y déjalos ser felices a su manera.

  • No existe la magia

Para empezar a ser felices y dejar que nuestros hijos también lo sean, hay que construir desde abajo, establecer metas y objetivos, estar presentes para ellos, tenerles paciencia, reconocer los errores y evitar cometerlos de nuevo, y, sobre todo, tener muy claro que no hay fórmulas perfectas para ser padres. Lo que a otra persona le funciona, no quiere decir que sea lo ideal para ti. Conócete, conoce a tus hijos y trata de darles una vida de calidad.

  • Hacer todo por ellos

El evitar que “sufran” o que batallen, no los hará mejores personas, ni forjará en ellos el carácter que necesitan para enfrentarse a la vida futura. No es necesario allanar el camino para evitar que cometan errores o que sufran. No los sobreprotejas, pues lejos de ayudarlos, perjudicamos parte fundamental de su vida al hacerlos dependientes, inseguros, y sin la capacidad de reaccionar ante la frustración.

Es bueno que se equivoquen, que no todo les salga perfecto, pues así, tienen la oportunidad de aprender a reaccionar ante la vida, equivocarse, caerse, y volverse a levantar más fuertes.

  • Olvidarse que son unos niños

El jugar es parte esencial del crecimiento y desarrollo de un niño, e impedir que lo hagan es privarlos de ese derecho que los convertirá en unas personas sanas mentalmente hablando. No frustres su diversión, ni satures su día en otras actividades aburridas que lo mantengan al margen de la creatividad. Para todo hay tiempo.

  • No empatizar con lo que sienten

Ignorando y restándole importancia a lo que sienten, no los hará más fuertes, ni hará que sus sentimientos se vayan. La educación emocional también debe formar parte importante de su desarrollo. Motívalos a que expresen lo que sienten, a que pregunten cuando tienen dudas o miedos, enséñales que se vale equivocarse y que no deben temer de mostrarse tal cual son.

Compartir sus alegrías y tristezas los liberarán y los enseñarán a ser empáticos, y a no guardarse lo que quieren expresar.

  • No prestarles atención debida

Fomentar el diálogo entre padres e hijos, debería ser el pilar de cualquier hogar. El oír por “encimita” sin prestar atención real a lo que están expresando, no es algo que los padres de hijos exitosos y felices hagan.

Aprende a darle el valor que merecen sus palabras, sus sentimientos, y ponte siempre en su lugar, guiándolo como se debe ante cualquier inquietud, y claro, respetando su forma de pensar por sobre todas las cosas.

  • Dejarse llevar por nuestro estado de ánimo

Independientemente de cómo nos encontremos anímicamente, debemos de establecer reglas y normas mutuas que no se rompan por ningún motivo. No dejemos que el estrés, la frustración, la tristeza o el enojo dominen nuestros impulsos, ni mucho menos, afecten la interacción con nuestros hijos.

  • No poner límites ni responsabilidades

Todos tenemos límites y responsabilidades, y si no se fomentan desde temprana edad, es muy difícil que los lleguemos a conocer y que los pongamos en práctica en nuestra vida adulta, o bien, que los tomemos en serio. Si nuestros hijos crecen sin reglas, será muy difícil que se adapten a la sociedad, ya sea al trabajo, la escuela, e incluso las relaciones personales.

Como padres debemos de fomentarles motivación de lo que deben y no deben hacer, ayudarlos a que asuman los riesgos que se presenten en cualquier situación, y sobretodo, ser conscientes y responsables de las consecuencias de todo lo que hagan y digan.

  • Comparar a los hijos con otros niños

El estar marcando la diferencia entre tus hijos y otros niños, aunque sea con sus hermanos, solo hará que el niño crezca con celos, envidias, y además que siente que no vale igual que los demás. Cada persona tiene sus cualidades, y debemos empezar por resaltarlas e incentivar que se exploten al máximo, en lugar de hacerlos menos comparándolos con otros niños.

Tus hijos merecen ser tomados en cuenta y valorados como un ser único, irrepetible, que debe creer en él para poder lograr lo que se proponga.

  • No ser coherente en lo que decimos

Como padres, siempre tenemos que actuar conforme a lo que decimos y hacemos. No podemos exigirles a nuestros hijos algo que nosotros no practicamos. Es fundamental practicar con el ejemplo, y esa será la mayor enseñanza que podamos darles.

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