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Te hubieras ido antes de lastimar a nuestros hijos.
Buena Vida

Te hubieras ido antes de lastimar a nuestros hijos 

Se supone que uno se queda para cuidarlos, no para ignorarlos o culparlos de los problemas que no pudo resolver, ¿dónde quedó el amor por ellos? 

Por: Brenda Colón Navar

Te hubieras ido antes de lastimar a nuestros hijos.(Unsplash)

Te hubieras ido antes de lastimar a nuestros hijos. | Unsplash

Han pasado un par de semanas desde que te fuiste de casa, no me había dando cuenta hasta que saqué unos zapatos tuyos debajo de la cama, los olvidaste y ya estaban cubiertos de polvo. Creo que te hubieras ido antes de lastimar a nuestros hijos, lo de menos era yo.

Siempre te dijeron que la familia era primero, que había que dar todo por los hijos y que tu trabajo era proveer para que no faltara nada bajo tu techo, lo que se te olvidó es que de las apariencias no nace el amor y que los niños aunque sean pequeños son brillantes, se dan cuenta de todo y es imposible ocultarles cuando no estamos bien.

Habías sido un excelente papá, aún recuerdo cuando te sentabas con ellos en la mesa a hacer barcos de papel tratando de que hicieran la tarea con gusto, o cuando te los llevaste a la media noche a ver el estreno de esa película de superhéroes que tanto los hizo soñar.

Cambiaste, ya no sentías lo mismo por mí y en lugar de alejarte el tratar de ocultar eso salió peor, porque te amargó el corazón de una forma que hasta a tus hijos asustó y alejó de ti. ¿Cómo fue que un abrazo cambió por palabras cortantes? ¿En qué momento fuiste de ser su héroe a una sombra que contaminaba todo lo que tocaba? 

Uno se queja mucho de los padres ausentes, pero de nada servía tenerte en casa cuando tu mente estaba en otro lugar. Más daño hace el que se queda cuando quiere irse, que el que simplemente se va y acelera el proceso de aceptar la nueva dinámica, por eso te digo, te hubieras ido antes.

Te hubieras ido antes de lastimar a nuestros hijos. Unsplash

Al mal tiempo darle prisa

Lo admito, me costó admitir que no me querías, pero de cierta manera me siento culpable por lo que los niños sufrieron. Ese cambio de amor también tuvo que ver conmigo y no es que me crea más, soy lo que soy, una mujer que tiene todo para ser feliz por ella misma, que ama a sus hijos más que a su vida propia y que solo quiere verlos felices.

En una pareja donde no hay amor pero hay hijos no hay lugar para el egoísmo. Tu lugar vacío en la mesa lo hemos ocupado con más pláticas, con más risas, y no es que espere que no regreses, sino que cuando vuelvas a verlos seas el buen papá que conocieron, el hombre que podía enseñarles a conquistar el mundo, a creer que todo era posible. 

Ve y sánate, ellos te estarán esperando porque así como los lastimaste, también sigue latiendo su amor por ti y no tienen por qué perder el tiempo, aún quedan muchas historias por vivir juntos. Yo no me interpondré siempre y cuando no los lastimes más, el amor por los hijos no puede ser a medias, tiene derechos y obligaciones, siempre serás su padre.

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