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Confirmado: Mujeres que cuidan sus jardines son más felices y menos chismosas.
Buena Vida

Confirmado: Mujeres que cuidan sus jardines son más felices y menos chismosas 

Luego de confirmarse diversos beneficios de la jardinería para el bienestar emocional, un nuevo estudio revela que la práctica constante también nos ayuda a mejorar nuestros vínculos con las personas que nos rodean 

Por: Brenda Colón Navar

Confirmado: Mujeres que cuidan sus jardines son más felices y menos chismosas.(Pexels)

Confirmado: Mujeres que cuidan sus jardines son más felices y menos chismosas. | Pexels

Confirmado: mujeres que cuidan sus jardines son más felices y menos chismosas, así lo afirman diversos expertos en bienestar y jardinería, pues se ha revelando que por sus grandes beneficios, esta actividad invita a no meterse en la vida de los demás, nos mantiene ocupadas y nos da grandes lecciones. 

Y es que aunque parezca extraño, el amor por las plantas no es una moda, es un pasatiempo que le hace bien al corazón y la ciencia lo respalda. La jardinería nos brinda sanación y confort física, emocional y mental. 

¿Te has fijado que algunos aman las caminatas al aire libre? El estar en bosques, plantas, nos hace sentir bien y no es solo tu imaginación. Chris Fehlhaber es horticultor en el jardín Chanticleer de Pennsylvania y charló con el psicólogo Seth Gillihan de Psychology Today quien reveló más de los beneficios de la jardinería. 

No importa si en tu jardín solo hay flores o cultivas frutas y vegetales, simplemente la actividad como tal te ayudará de varias formas, por ello el psicólogo comparte los puntos más importantes del proceso de sanación que conlleva a la felicidad con tan solo cuidar de nuestro jardín. 

Cómo sanar mente, alma y corazón con ayuda de tu jardín 

Más allá de ser una mujer alejada de los chismes, tener un jardín propio te dará grandes lecciones con las que sanarás alma, mente y corazón, estas son: 

Ser tú misma 

Tu jardín te enseñará a ser honesta con lo que sientes y te responderá, las plantas no mienten, te dicen cuando les das demasiada agua, poco sol y saben decir qué necesitan para crecer. Así, su honestidad nos enseña a ser transparentes, auténticas, a sanar el corazón.

Puedes bajar la velocidad y disfrutar cada instante

Cuando llegas a un jardín o a tu propio jardín te relajas, sueltas aquello que te es pesado, te alejas de la rutina y te reconectas con tu espíritu, simplemente eres tú y eres libre. 

Te conectas con otros, incluso con quienes ya no están 

Las plantas son capaces de conectarnos con quien las creó, cuando llegamos a un jardín de un ser querido, en él sentimos su esencia, imaginamos el tiempo que le dedicó, todo lo que le plantó y cuánto ha crecido, es como si dejara huella. 

Recibes amor 

Sí, todo jardín se crea con amor, con cuidado, con paciencia, nos permite ver el milagro de la vida, de cómo una semilla puede crear tanto, florecer, fortalecerse, ver el amor de esa forma tan palpable es otra forma de sanar y de entender lo que esa fuerza hace en nosotras mismas. 

Confirmado: Mujeres que cuidan sus jardines son más felices y menos chismosas. Pexels

Te distraes

Estar en nuestro jardín nos permite cambiar de escenario, nos hace estar presentes en el ahora y nos hace comprometernos a él, basta observarle detenidamente para ver vida, todo el ciclo de nacer hasta despedirse, habrá días buenos, otros no tanto, tal como la vida misma, y te enseñará que a pesar de todo, va a estar bien. 

Procesas el cambio

A veces hay cambios muy difíciles, sobretodo cuando son inesperados, nos cuesta aceptar lo que es y nos aferramos a lo que debería ser, pero en el jardín aprendemos que el cambio es algo inevitable, no es bueno ni malo simplemente es. Cuando aceptamos los ciclos propios del jardín, lo mimetizamos y es mucho más sencillo aceptar los cambios de la vida. 

Nuestro jardín nos muestra que la vida sigue, que el cambio no es el final de la historia sino parte de ella y que seguirá cambiando aún cuando nosotros no seamos quien le cuide. 

Encuentras vida en la pérdida 

Las pérdidas son el cambio más difícil de aceptar y en el jardín observamos que no solo es parte de la vida, sino que permiten la vida misma, pues las plantas deben marchitarse para convertirse en el alimento de todo aquello que florecerá después. 

Con información de Psychology Today 

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