Buena Vida

Un patán te rompió el corazón, véngate con inteligencia

Estas son las reglas básicas para demostrarte que sola estas mejor. 

Gisselle Acevedo
Por Gisselle Acevedo
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Si estás molesta porque el chico del que te enamoraste te dejó sin dar mayor explicación y es hora de que no contesta, no aparece y hasta parece que de plano de un día para el otro te borró de su vida, es momento de que hagas frente al problema, ese hombre realmente no valía la pena y seguramente tampoco te merecía.

A pesar de saber eso tal vez tu pregunta sea sí, pero cómo le hago para olvidarlo, pues psicólogos nos dieron la respuesta: véngate de él, pero hazlo de la manera en la que solo lo hace una mujer inteligente y con amor propio y te aseguro que tu vida será otra. 

¡Aquí están los pasos que debes seguir para lograrlo! 

Por ningún motivo lo llames. Es necesario que te muestres indiferente, por tu bien sigue con tu vida.

 

 

Pon más cuidado en tu aspecto personal. Maquíllate, cómprate un poco de ropa, haz ejercicio y vida social. Te sentirás mejor contigo misma y más cuando las alabanzas de tu persona lleguen.

Pasea y diviértete. Sal de casa, deja esas horribles paredes y de estar lamentándote. Es hora de volver a ser tú, la chica alegre de antaño. Sal, diviértete y encuentra algo mejor que hacer, tu salud emocional está en juego.

No lo elimines del Facebook. De ninguna manera se te ocurra eliminarlo de redes sociales, así él podrá ver lo bien que te la pasas, las fotos que subas te aseguro que no pasaran desapercibidas para él. Arreglate bonito y pon cara de felicidad.

 

 

Encuentros fortuitos junto a su nueva pareja. Ni que pensar de salir corriendo, si te lo encuentras de manera inesperada, salúdalo como si no pasará nada y dale las gracias por haber salido de tu vida.

Todos estos detalles además de demostrarle que estás mejor sin él, te ayudarán a superar la separación y te sentirás de lo mejor.

Además de esta existe otra venganza recomendada por un psicólogo, pero esta solo aplica en caso de que el sujeto en cuestión te haya engañado: 

El psicólogo Joan Garriga es el máximo exponenente de la terapia de Constelaciones Familiares tanto en España, como en Hispanoamérica. En la actualidad trabaja en el Instituto Gestalt, en el cual sigue realizando una tarea de ayuda a las parejas.

 

 

 

 

Este emblemático médico tiene un libro que podría ayudarte, su nombre, "El buen amor en la pareja" (Ediciones Destino), el cual muestra diferentes modelos de pareja para encontrar una buena fórmula de convivencia (sin la intención de utilizar modelos ideales de relaciones).

Este es un extracto del libro en el que se explica el concepto "venganza con amor", el cual fue expuesto por el diario El Confidencial.

 

 

En un taller que impartí en Caracas salió una pareja a "trabajar". Ella estaba pletórica y él, con cara de culpabilidad y el rabo entre las piernas, como asustado. Pregunté, como siempre, cuál era el tema. Y ella dijo con gesto casi triunfal:

-Él me ha sido infiel.

Es curioso, pero lo decía como si fuera una victoria en lugar de un hecho triste. Se la veía crecida, y a él empequeñecido. Entonces le pregunté:

-¿Has pensado cómo vas a vengarte?

Y la mujer me miró extrañada, como si la venganza fuera algo muy por debajo de su nivel.

-Sí, ¿cómo vas a vengarte para ponerte a su altura?, le dije.

Ella seguía sin comprender. Todo el mundo en la sala se reía nervioso, pensando que yo invitaba a la mujer a ser infiel, lo cual, no era en absoluto mi idea; pero planeaba en el grupo de una forma graciosa, siguiendo la antigua y presuntamente justa idea del ojo por ojo, la cual es un uso fatal no solo para la pareja sino para cualquier relación humana.

 

 

El perdón puede ser peligroso cuando deja por encima, moralmente, a un miembro de la pareja

Lo importante del asunto es que yo la invitaba a vengarse de alguna manera, porque era un buen modo de recuperar un estado de igualdad y equilibrio entre ambos.

Ella era la buena y él, el pecador y el malo, y eso la ponía por encima, así que la única forma de recuperar el equilibrio era que ella pecara también.

Porque puede parecer que los justos necesitan pecadores para alimentar su arrogante sentimiento de justicia, pero en verdad lo que necesitan es pecar para no encontrar tanto placer en condenar a los pecadores.

 

 

Ella pensaba más bien en el perdón, pero el perdón puede ser muy peligroso, sobre todo porque no suele ser verdadero. El verdadero perdón, el que efectivamente ayuda, significa aceptación e incluso amor hacia los hechos tal y como son, aunque duelan.

Demasiado a menudo el perdón es un mensaje interpersonal que dice:

“Yo como bueno, te perdono a ti como malo”, y de esa manera uno se eleva por encima del otro a través de un mensaje falso que viene de las buenas intenciones y no de la verdad del corazón. Es peligroso porque no suele dar buenos resultados.

También hay que decir, que ambos, esposa y marido, estaban haciendo las cosas conforme a las costumbres familiares, ya que en ambos sistemas por generaciones se repetía que los hombres fueran infieles y las mujeres se sintieran víctimas, pero paradójicamente superiores, a los hombres.

 

 

Así que, sin darse cuenta, seguían al pie de la letra un dictado escrito por varias generaciones en sus familias, repitiendo el libreto como buenos hijos y nietos.

Devolver un daño en menor medida puede servir como forma verdadera de perdón

Bert Hellinger, psicoterapeuta creador de la terapia con Constelaciones Familiares, defiende que cuando se produce un intercambio negativo dentro de la pareja, es decir, uno de los dos daña al otro, el que ha sido objeto del daño debe compensarlo vengándose con amor. Vengarse con amor significa devolver el daño pero en una cantidad suficientemente menor.

 

 

Si se limita a perdonar, de alguna manera queda en una posición de superioridad moral, mientras que si devuelve el daño procurando que sea un poco menor, restablece el equilibrio y la igualdad, aunque pueda parecer lo contrario cuida también el amor en la relación al devolverlo en menor medida.

Si, por el contrario, devuelve el daño en una medida mayor o ensañamiento, entonces no solo no se restablece la vivencia de justicia, sino que se lastima el amor.

Y si esta es la dinámica en la que se sumerge la pareja, será fácil que se adentre en una escalada bélica de resultados inciertos.

 

 

Vengarse con amor es una idea curiosa, pero es más habitual de lo que pueda parecer. A veces los padres cuando castigan a sus hijos están cuidando el equilibrio del intercambio.

Cuando esto ocurre, el hijo, en el fondo, se siente bien y se tranquiliza, aunque no lo diga, porque su sensor interior de justicia le dice que tiene que compensar lo que hizo mal y también porque se siente contenido en los límites que le imponen.

Cuando llega el domingo por la tarde, o a mediodía, muchos padres dicen: “ya es suficiente, esta tarde puedes salir”. De esta manera, los padres cuidan del amor en la relación, restándole un poco de castigo y los hijos se sienten queridos. Lo que lastimaría profundamente sería que, pasado el castigo, los padres decidieran agregarle otro fin de semana.

 

 

En una relación no debe haber buenos y malos, debe desarrollarse en un plano de igualdad. Ser creativo en la venganza amorosa es un arte que conviene desarrollar.

La mujer de la pareja venezolana a la que me he referido no era nada creativa, porque en realidad estaba más dispuesta a repetir sus patrones familiares y sentirse mejor persona que su marido, que a regresar a un estado de igualdad. Así que le pregunté si estaba interesada en mis ideas de cómo vengarse. Respondió que sí.

Entonces, yo le dije que una buena compensación podía ser irse una semana con la tarjeta de crédito del marido a pasar unas maravillosas vacaciones, en compañía de la amiga más odiosa para el marido. A la mujer le interesó la idea, y el marido respiró aliviado al ver que no era necesario que ella se fuera con otro hombre para ponerse de nuevo en situación de igualdad.

 

 

En el intercambio positivo, la fórmula es: tú me das algo, yo te devuelvo ese algo y un poco más y de este modo el vínculo se hace más fuerte. En el intercambio negativo la fórmula es: tú me das algo, yo te devuelvo ese algo, haciendo que te duela, pero un poco menos. Esto es vengarse con amor.

Y es importante hacerlo, ya que la felicidad no crece allí donde hay buenos y malos. Sí crece, al menos un poco, donde hay personas que se asumen como imperfectas y toman conciencia de que cometieron errores, hicieron daño, y pueden llevarlo con dignidad y repararlo de una forma constructiva, a la vez que asumen que pueden resultar dañadas.

 

 

La idea de venganza amorosa es sencilla, pero la forma en que se concreta puede ser algo más complicado. Cada persona puede encontrar la suya en cada momento en función del contexto pero siempre con el objetivo último de recuperar cierto equilibrio y seguir avanzando. Porque la pareja requiera a la vez estabilidad y cambio y ambas cosas en las proporciones adecuadas.

La pareja navega en la barca de la vida, que exige seguridad a través de sus inercias, pero también atrevimiento, innovación, creatividad y búsqueda de soluciones nuevas para viejos problemas.

Con información de El Confidencial 


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