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Si quieres ser buena madre acepta al hijo que tienes y no al que imaginaste.
Buena Vida

Si quieres ser buena madre acepta al hijo que tienes y no al que imaginaste 

Cuando entiendes que tu hijo no es como los demás y que sus diferencias le hacen grande, tu maternidad se vuelve mucho más sencilla, guíalo con amor y respeto

Por: Brenda Colón

Si quieres ser buena madre acepta al hijo que tienes y no al que imaginaste.(Pexels)

Si quieres ser buena madre acepta al hijo que tienes y no al que imaginaste. | Pexels

Si quieres ser buena madre acepta al hijo que tienes y no al que imaginaste. Si de por sí la maternidad está llena de desafíos, el querer cambiar a tu hijo le complicará más y le creará un sin fín de inseguridades.

Como madres y padres, nuestra labor es preparar a nuestros hijos para vida, enseñarles lo bueno, lo malo, pero también reconocer sus capacidades y demostrarles que sus diferencias son parte de su grandeza. Muchas veces serán criticados por eso que les hace sobresalir aunque sea bueno, pero si queremos que se amen y se acepten a sí mismos, debemos empezar por nuestro ejemplo

Desde que sabemos que un bebé viene en camino imaginamos su vida, imaginamos cómo será físicamente y cómo se comportará, pero todo eso es producto de nuestra imaginación, de lo que creemos correcto y pocas veces nos preguntamos cómo quiere ser.

Si bien, la disciplina es importante en la crianza, una de las cosas que más daño causa son las comparaciones y el afán por transformarlos en algo que no son. Dicen por ahí que a fuerzas ni los zapatos entran y en la maternidad o la paternidad no es la excepción, cada niño es único y especial a su manera

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Es muy común que como mamás y papás comparemos a nuestros hijos con los de nuestras amistades, otros familiares e incluso con sus propios hermanos ya sea mayores o menores, pero nos basta ser un poco empáticos para reconocer que eso solo hace sentir mal a nuestros hijos y que además crea fricciones entre ellos y los otros niños. 

Si quieres ser buena madre acepta al hijo que tienes y no al que imaginaste. Pexels
El amor propio de tus hijos comienza en ti.

Guía a tus hijos con amor y con respeto, celebra su grandeza

Si el niño habla poco quisiéramos que hablara más, tal vez nos gustaría que se vistiera de cierta manera, que tuviera otros gustos, pero la vida es curiosa y siempre nos manda al hijo perfecto para cada uno de nosotros. Aceptar a nuestros hijos no es permitirles hacer todo lo que quieran sino saber separar entre su personalidad y lo que podría hacerles daño para no seguir ese camino. 

Cuando le aceptamos como es nuestra maternidad no solo se vuelve más sencilla sino que ese niño crece feliz y sano emocionalmente. Estas recomendaciones podrían ayudarte:

Reconoce su talento

Aunque tu hijo no sea como imaginaste tiene varias cualidades que le hacen único y destacar en ciertas áreas. Cuando tu reconoces su talento y le incentivas a perfeccionarlo, le inculcas orgullo por quien es, amor propio, confianza y seguridad en sí mismo.

La riqueza de las diferencias

Para tu niño será fácil ver que hay niños que son mejor que él o ella en otras áreas, también que él o ella les supera en otras, pero con tu guía aprenderá que el ser diferentes nos permite crear algo mejor en nuestro entorno, entenderá que todos tenemos una importante labor para lograr un objetivo y que como piezas de un rompecabezas, cuando todos ponemos de nuestra parte logramos cosas grandes y maravillosas.

Tu apoyo incondicional 

Cuando tu hijo sabe, siente y ve que cuenta contigo, que le respetas y le amas exactame así como es, aprende a ignorar las críticas negativas y a no darse por vencido, a no sentirse mal cuando le hagan comentarios de mala fe. Sentirse respaldado por ti le hará llegar muy lejos. 

Una mejor relación con su familia y su entorno 

Aceptar a tus hijos como son y no como quieres que sean les ayudará a tener una mejor relación con su familia y su entorno. Al no haber comparaciones formarán vínculos más sanos y fuertes, además sabrán alejarse de los ambientes, lugares y personas que no les traten con amor y respeto. 

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La admiración

En el afán de no aceptar a nuestros hijos como son le comparamos con otros, esto nos impide ver la admiración que otros le tienen precisamente por aceptarles como son y pocas dañan a un niño como el recibir amor y respeto de todos pero no de sus padres. Tu hijo es admirado, no te pierdas de ver su grandeza. Además, esos niños con los que les comparan tienen sus propias batallas, recuerda que no todo es como se ve. 

La culpa de la presión social, tus hijos son primero 

Una de las cosas que nos impide aceptar a nuestros hijos como son es la presión social, los comentarios que otros hacen sobre ellos y sobre cómo deberían de ser. No dejes que tus inseguridades hagan blanco a tus hijos de las críticas de los demás, no los acostumbres a depender del qué dirán, tus hijos son primero y cuando los aceptas como son, cuando los amas y los respetan, los demás aprenden a tratarlos de la misma forma. Si quieres que tus hijos se amen, ámalos tú primero.