Buena Vida

Querida amante de mi marido, me enseñaste de amor propio

Quisiste hacerle daño a la persona equivocada. Siempre tuve claro lo que valgo, que el amor no se mendiga. 

Por: Gisselle Acevedo

Querida amante de mi marido, me enseñaste de amor propio

Querida amante de mi marido, me enseñaste de amor propio

Presentí que estabas desde el primer momento. Para qué engañarse. Llegaste justo cuando se fueron los te quieros, los abrazos, las ganas de tener sexo; estuviste presente desde aquel instante en el que mi marido utilizaba más el celular que el control de la televisión, y eso ya es mucho. 

A pesar de todo permití tu estancia entre nosotros por dos meses, sí dos malditos meses o poco más. ¿Te preguntarás por qué? Simple, fue culpa de mi aún existente ingenuidad que se negó a aceptar que todo el amor que había entre aquel que me juró amor eterno y yo se había acabado de la manera más sucia, con el engaño, la traición.

Pero la ingenuidad no pudo con el llamado sexto sentido que tenemos todas las mujeres, no me dejaba dormir. Eso, y claro, el corriente labial que dejaste en mi automóvil durante uno de los tantos paseos que dabas con mi esposo mientras yo trabajaba o atendía a los niños me abrieron los ojos de par en par. 

Al verlo, no te niego me explotó la cabeza, primero quise morir, el corazón se me "salía del pecho" y, después quería deshacerte a ti y a él. Pero querida amante de mi marido, tú me enseñaste de amor propio. 

Recordé o tal vez nunca olvidé, que me respeto, lo siento por ti, pero soy una mujer fuerte, hecha de una sola pieza; me abracé a la vida, opté por pararme frente al espejo y decirme a los ojos lo mucho que valgo, que el amor no se mendiga, que quien falló fueron ustedes, él como pareja y tú, tú como mujer, por que niña, seamos claras quién que se dice digna de ser mujer, no hace lo que tú por obtener migajas de amor.

Cuando él me confesó que existías, que te llamó error, cuando pidió perdón, me di cuenta que solo serviste para poner parámetros, no me comparo contigo, él me ahorró ese desgastante trago, sí, porque fue él mismo el que viéndome perdida me valoró. Muy tarde. 

Querida amante de mi marido, el viento que provocaste, no lo niego, fue fuerte, pero para tu mala suerte soy de las que piensan que las cosas siempre pasan por algo en la vida, así que gracias por cruzarte en nuestros caminos, porque aunque me dolió saber que mi matrimonio había fracasado, me ahorraste años de un ir y venir de pretextos para no dejarnos.

Querída amante de mi marido, te enfrentaste a la mujer equivocada, porque hagas lo que hagas, él jamás se decidirá por ti sabiendo que en mí tuvo todo y lo perdió. A ti, a ti hoy solo te llama ERROR, a mí su amor ya no me interesa.

Video relacionado: 

 

 

 

Esto te puede interesar: 

 

Temas

  • mujer
  • infidelidad
  • amor propio
  • mujer dolida
  • esposo
  • matrimonio
  • esposo infiel

Comentarios

Te puede interesar