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Quería un parto pero tuve una cesárea y eso no me hace menos mamá.
Buena Vida

Quería un parto pero tuve una cesárea y eso no me hace menos mamá

La maternidad es distinta para cada mujer y es importante que en lugar de criticarnos celebremos los logros que cada una de nosotras cumple al hacer el trabajo más importante de todos

Por: Brenda Colón

Quería un parto pero tuve una cesárea y eso no me hace menos mamá.(Pexels)

Quería un parto pero tuve una cesárea y eso no me hace menos mamá. | Pexels

Quería un parto pero tuve una cesárea y eso no me hace menos mamá. Lo digo porque nunca falta la que me dice que yo no sufrí al traer a mi hijo al mundo y que “no fue natural”. En mi caso como el de muchas, fue una decisión por el bien de mi bebé y mío y no me arrepiento.

Estoy cansada de que siempre nos dibujen la maternidad como algo natural, hermoso y sencillo. Lo aclaro, no me arrepiento de ser mamá pero la vida real no es como se ve en el cine o en las revistas y tenemos que aceptar que lo que nos funciona a unas no nos funciona a todas las demás y está bien.

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Mi embarazo no tuvo complicaciones, pero en los últimos días antes de dar a luz mi presión comenzó a elevarse, yo solo pensaba en que mi bebé estuviera bien y aunque por mucho tiempo imaginé un parto sin anestesia, aunque pasé horas haciendo un plan, entendí que la maternidad era algo impredecible y que la mejor forma de mantener la calma era aceptar que las cosas podían cambiar

Por seguridad me programaron la cesárea y todo salió bien, sí, no sufrí los dolores del parto, no se rompió mi fuente, no viví esa adrenalina de ir de casa al hospital con los dolores, pero eso no me hace menos mamá. Además del proceso propio de ser madre y de ajustarme a esta nueva aventura, sufrí una cirugía donde me cortaron varias capas de piel y pasaron semanas para volver a sentirme yo. 

Mi cuerpo igual se ha recuperado de un embarazo, he sangrado, me ha dolido, me he tenido que hacer curaciones y no me arrepiento de nada, especialmente cuando mi bebé duerme en mis brazos y sonríe.

Dar pecho o fórmula no nos hace menos mamás, tener un parto o una cesárea no nos hace menos mamás, trabajar en casa o fuera de ella no nos hace menos mamás, cocinar todos los días o comprar la comida hecha no nos hace menos mamás, cuidar a nuestros hijos solas o apoyarnos en alguien más tampoco nos hace menos mamás. 

Quería un parto pero tuve una cesárea y eso no me hace menos mamá. Pexels
Ser mamá es la aventura más grande de mi vida.

Más allá de la forma en que cuidamos a nuestros hijos lo importante es que estén bien cuidados, sanos, felices, hasta traviesos, que vean que hacemos todo por ellos pero sin perdernos en la maternidad olvidándonos de nosotras mismas. 

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Ser mamá no es solo cuidar a los hijos, también es aprender a cuidarnos a nosotras mismas, aceptar esta nueva vida y adaptarnos al mundo con ese pedacito de nuestro corazón que vive fuera del cuerpo, es buscar ser la mejor versión de nosotras mismas para que esos niños enfrenten al mundo con las mejores herramientas, con amor, con seguridad, con inteligencia, con esfuerzo.

Ya sé que no es día de las madres pero no necesitamos una fecha especial para recordar que ser mamá es uno de los mejores, más hermosos y más díficiles trabajos del mundo, para recordar que nada nos llena el corazón como ver brillar y triunfar a nuestros hijos y que un hijo feliz es una meta para la que puede haber muchas rutas, que cada quien puede tomar la que desee y aún así llegar a ese gran destino.