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¿Qué pasa con los niños después de las masacres?

Armar a la población norteamericana, ¿será la solución?

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Niños quedan desamparados   (Foto: Libertaddigital.com)

Niños quedan desamparados (Foto: Libertaddigital.com)

En su editorial, LOS NIÑOS QUE SE QUEDAN DESPUÉS DE LAS MASACRES, The New York Times dice lo siguiente:

Dado que parece que ninguna cantidad de cadáveres de personas es suficiente para impulsar a que los legisladores pongan un freno al acceso a las armas, vamos a concentrarnos en los vivos; los niños a los que deja atrás la violencia relacionada con las armas.

Violencia en Norteamérica   (Foto: Eldia.com.do)

 

Empecemos con el niñito y la niñita que eran los hijos de Jennifer Markovsky quien tenía 35 años de edad, que fue una de las tres personas asesinadas el viernes durante la masacre más reciente del 2015: esta vez, un gatillero solitario que asedió durante horas una clínica de Planeación Familiar en Colorado Springs. Por el delito de haber acompañado a su amiga a una consulta en la clínica, Markovsky perdió la vida en la forma más brutal y sin sentido, pero totalmente estadounidense.

Armando a América    (Foto: Cinereverso.org)

 

Esta es una idea para los legisladores que se niegan a considerar cualquier normativa significativa para reducir las matanzas cotidianas debidas a la violencia relacionada con las armas por todo Estados Unidos: gracias a su firme defensa de los derechos, sin restricción alguna, relativos a ellas a costas de cualquier razón y respeto por la vida, hay una oferta interminable de niños a quienes consolar. Las otras dos víctimas del asalto del viernes _ Garrett Swasey, un policía, y Ke’Arre Stewart, un veterano de la guerra en Irak _ también tenían, cada uno, dos hijos.

Manifestación contra la violencia   (Foto: Img.rtve.es)

 

Claro que los niños no son los únicos que aguantan este sufrimiento innecesario. También lo hacen los padres y abuelos. Los nietos y los sobrinos. Los esposos y las esposas y los hermanos y las tías. Los amigos de toda la vida y los colegas queridos. Cada vida es única e irremplazable, pero, todas son igualmente inermes de cara a una bala.

Comprando armas    (Foto: Img.sdpnoticias.com)

 

Sin embargo, en lugar de actuar para abordar toda la magnitud de la destrucción que inflige la violencia relacionada con las armas en Estados Unidos, muchos políticos parecen más cómodos ofreciendo palabras aprendidas de memoria, de solidaridad banal, a las familias de las víctimas, luego se ponen rápidamente detrás de distracciones como la situación de la atención de la salud mental en Estados Unidos. ¿Robert L. Dear, Jr., el sospechoso en el tiroteo de la semana pasada, era un enfermo mental? ¿Se oponía al aborto? ¿O solo estaba extremadamente enojado?

Mujer de luto    (Foto: Cdn.elimpulso.com)

 

La verdad es que pueden variar las características de los asesinos, pero el resultado es siempre el mismo: una masacre de inocentes, posibilitada por el acceso prácticamente sin trabas a las armas. Dear, por ejemplo, tuvo varios altercados con la ley y, con todo, tenía bastantes armas a la mano.

Muchos que se oponen a las medidas razonables de seguridad relativa  a las armas señalan las más o menos 350 millones de armas que circulan y dicen que es demasiado tarde para retroceder ahora. Su escalofriante solución es que todos estén armados y listos para disparar, en todo momento.

Estados Unidos teñido de rojo   (Foto: Aporrea.org)

 

El gobernador John Hickenlooper de Colorado tenía razón al referirse a las masacres como “una forma de terrorismo”. Cuando los políticos y quienes están en el Congreso inflan los temores de la población por la presunta amenaza de los refugiados que huyen de Siria, cada día, en Estados Unidos, personas _ en su mayoría blancos _ entran en los cines, restaurantes, iglesias, escuelas primarias y centros de atención de la salud, armadas hasta los dientes, determinadas a matar a tantas personas como puedan.

Barak Obama    (Foto: Images-ahn.mdstrm.com)

 

No es un problema inextricable. Países desde Australia hasta Gran Bretaña han resuelto las matanzas rápida y efectivamente con mejores leyes. Como resultado, más de sus habitantes están vivos hoy, y ninguna de esas leyes ha creado las tiranías que alimentan las fantasías paranoides de algunos activistas.

Aun en Estados Unidos, donde la Segunda Enmienda brinda una protección robusta a los derechos sobre las armas, hay reformas que políticos modestamente valientes podrían aprobar, si quisieran, incluida la revisión universal de antecedentes; la expansión de categorías de personas consideradas demasiado peligrosas para poseer armas; el financiamiento de la investigación sobre la violencia relacionada con las armas, y programas de recompra de armas.

¿Estás de acuerdo con la política norteamericana?

En lugar de eso, la retórica sobre este problema cambia de dirección entre lo irracional y lo desquiciado. Solo hay que considerar una muestra reciente de los principales aspirantes a la candidatura republicana a la presidencia. Ben Carson dijo:

Nunca vi un cadáver con agujeros de bala que fuera más devastador que quitarnos el derecho a armarnos”

Donald Trump, quien otrora apoyó ampliar las revisiones de antecedentes, dijo que los asesinatos en los ataques terroristas en París estaban conectados a los estrictos controles que tiene Francia sobre las armas. El senador Ted Cruz indicó que Dear podría ser “un activista transgénero de izquierda”. Días antes, orgullosamente, Cruz anunció que respaldaba a Troy Newman, el presidente de Operation Rescue, una organización contra el aborto, quien ha defendido la ejecución de los médicos que llevan a cabo los abortos.

Escogiendo un arma   (Foto: Lavozdelinterior.com)

 

Entre tanto, continúan los asesinatos. Más de una vez al día, en promedio este año, las masacres han destruido vidas y familias. El presidente Barack Obama dijo el sábado que este interminable ritual de asesinatos “no es normal”, pero ese es precisamente el problema: en Estados Unidos, se ha vuelto demasiado normal.

¿Te gustaría que México siguiera la misma política de armas?

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