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Psicólogo: nunca debes obligar a tus hijos a saludar a los mayores
Buena Vida

Psicólogo: nunca debes obligar a tus hijos a saludar a los mayores

Los buenos modales van más allá de extender la mano.

Por: Jazmin Lopez

Psicólogo: nunca debes obligar a tus hijos a saludar a los mayores((Unsplash))

Psicólogo: nunca debes obligar a tus hijos a saludar a los mayores | (Unsplash)

Seguramente en más de una ocasión has vivido la experiencia de que obliguen a un niñito(a) a saludarte "porque es de buena educación." O incluso, pudiste haber vivido la incómoda experiencia en carne propia donde tú, como niño, considerabas absurda tal práctica. Y para que te sientas mejor, no es que tú estuvieras mal, sino que tus padres, en base a las "reglas" de la sociedad, actuaban sin siquiera analizar la profundidad de tales o cuales acciones.

A continuación vamos a contarte las razones por la que no debes obligar a tus hijos a saludar a mayores o extraños, de acuerdo a lo que opinan expertos como psicólogos y analistas del pensamiento. Recuerda que los buenos modales van más allá de extender la mano. El comportamiento de tus hijos está basado, principalmente, en lo que ve en ti y tus comportamientos.

Las maneras de educar a los hijos son tan diversas como el mundo, incluso Harvard tiene una 'fórmula' para hacerlo "bien", pero, como en todo, las cosas funcionan dependiendo de cada persona; nadie es igual y se pueden cometer algunos errores que confundan a los pequeños durante su crianza.

No obligue a sus hijos a saludar

Si en más de una ocasión has vivido la experiencia incómoda en donde  obligan a un pequeñito a saludarte, seguro tal acción es algo que te ha dejado pensando, ya que, prácticamente, los padres están obligando claramente, a que los niños hagan algo en contra de su propia voluntad. Actúan haciendo algo que no quieren, y eso, claramente, no les aporta factor positivo por ningún lado. Hay padres que incluso, obligan a sus hijos a abrazar, saludar o dejarse besar por alguien, conocido o no. Quienes defienden esta práctica, consideran que se trata de "enseñar buenos modales."

No está mal que tus hijos no quieran extender la mano o dejarse besar por algunos de tus conocidos y familiares. De acuerdo con el doctor Jack Levine, miembro del comité ejecutivo de la Academia de Pediatría Americana, lo que está mal no es que no quiera, sino obligar al niño a hacerlo.

El pediatra Levine explica que sentirán que habrá fuerzas externas igual o más importantes que sus propios sentimientos, algo que podría afectar su desarrollo emocional en el futuro, dejando sin un valor concreto sus sentimientos.

Continuó explicando que:

«Si fuerzas a los niños a abrazar o besar a alguien que no conocen bien, les enseñas que no tienen voz en la decisión de a quién mostrarle su afecto. Comenzarán a creer que mostrar su afecto se debe de hacer siempre que se solicite sin importar lo que sienta o piense».

La doctora en pediatría Nancy Steinberg por su parte, explica que obligar a los niños a besar o abrazar tiene otras secuelas negativas en su desarrollo emocional. 

Cuando obligas a tus hijos a saludar extraños, impides que desarrollen sus propias defensas naturales ante los desconocidos que en algún futuro, pueden dañarlos. Un niño, por naturaleza propia, genera alertas que le ayudan a determinar cuando una persona quiere (o no) causarles daño. Y al obligar a saludar constantemente, 'rompes' con ese sentido invisible. Alertas que genera el niño referentes a ciertas personas. Puede que el pequeño se sienta amenazado por alguien basándose en experiencias reales o intuición.

Cuando impones a tu hijo a hacer algo que no quiere, crecerá creyendo que no tiene poder de decisión sobre su propia vida y cuerpo: inconscientemente, pensará que los adultos tendrán todo el derecho de tocarle cuando y como quieran, incluso sin su consentimiento.

Qué hacer como padre
Los dos especialistas aquí citadas tienen una visión similar al respecto. La respuesta es: NO LOS OBLIGUES. Quizá es tímido o necesite tiempo para poder acercarse a una persona. Háblalo con él o ella y bríndale tu atención para hacerle saber que puede confiar en ti.

Como padre/madre/adulto/, tu papel es comprender que su carácter es distinto al tuyo y además, está desarrollándolo. Puede ser que también le tome más tiempo para tener confianza con una persona, no todos los niños son iguales, no lo compares.

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