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Por qué pegan los hijos y cómo evitarlo desde una crianza respetuosa
Buena Vida

Por qué pegan los hijos y cómo evitarlo desde una crianza respetuosa

Desde una crianza respetuosa, las madres, padres y en general toda persona que esté dentro de su núcleo social, deben atender los golpes de los niños desde una posición de calma y comprensión

Por: Aline Ordaz

Por qué pegan los hijos y cómo evitarlo desde una crianza respetuosa(Foto: Unsplash)

Por qué pegan los hijos y cómo evitarlo desde una crianza respetuosa | Foto: Unsplash

Todos los niños reaccionan de manera particular, si tu hijo da patadas, lanza puñetazos, araña, muerde o tira del pelo es momento de dar la atención necesaria para saber de donde proviene ese comportamiento y atenderlo desde una crianza respetuosa, tal vez lo haga por imitación a su caricatura favorita o sea un reflejo de los adutlos a su alrededor.

Múltiples son las razones del comprotamiento agresivo de los hijos, cuando cumplen un año de vida y hasta el tercero, es común ver a niños que pegan, pueden enfadarse por querer defender su territorio ante los hermanos u otros niños, o si necesitan descargar su ansiedad al enfrentarse a una situación nueva o que no les agrada.

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Desde una crianza respetuosa, las madres, padres y en general toda persona que esté dentro de su núcleo social, deben atender los golpes de los niños desde una posición de calma y comprensión, de tratar de respirar para aminorarla y no respondiendo de la misma manera que ellos.

Privar de estas reacciones agresivas que tienen nuestros hijos, podría agravar la situación, es necesario tomar su altura, mirar a tus hijos a los ojos, preguntarle qué le sucede, escucharlo, decirle que le vas a ayudar y si es posible le darás un abrazo, es una enseñanza que se fortalecerá a medida que se den las rabietas.

Los niños aprenderán a respirar y a calmarse ellos mismos si son atendidos desde el respeto, además serán concientes de sus emociones. Cuando un niño pega siempre hay un motivo detrás. Si todavía no saben hablar es posible que simplemente peguen como forma de comunicarse y llamar la atención, o porque alguien se ha reído antes y cree que es gracioso.

Mientras que otras veces, los golpes son una muestra de frustración por algo que no les gusta. Los niños también tienden a probar los límites de los adultos, también un niño pega cuando está celoso de otro, muy en especial de sus hermanos o porque se niega a compartir.

Cuando tú como adulto estás presente en el altercado o incluso eres a quien más pega, es momento de hacer una charla amena sobre el tema, primero tratar de evitar lo más posible una situación agresiva, por ejemplo, dando el mismo caramelo a ambos y si no quiere compartir, respetarlo y dar marcha atrás, cuando el niño dice no debemos parar.

Son sentimientos normales que no hay que negar, sino enseñarle a canalizar de otra forma que no sea pegando, una conducta inadmisible que los padres no deben ignorar, minimizar o, peor aún, animar, en la falsa creencia de que es una demostración de carácter o que así es toda la familia de enojona.

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Para evitar que la reacción común de los hijos sean los golpe necesitan ser comprendidos y que les pongan límites para su desarrollo, la gente más cercana a los niños son los encargados de establecerlos además de proveer su seguridad física y psicológica. El respeto por los demás es una norma que se aprende, sobre todo, en el ámbito familiar.

Si quieres que tu hijo no pegue, no le pegues tú: la exasperación que produce que tu hijo pegue a otro niño o a algún miembro de la familia ya sea adulto o menor, puede hacer que respondas con un golpe, en ese momento le estarás mandando a tu hijo el mensaje equivocado porque los niños aprenden, sobre todo, de lo que ven.

Por qué pegan los hijos y cómo evitarlo desde una crianza respetuosa. Foto: Unsplash

Cuando un niño reacciona con un golpe se debe atender la situación en ese momento donde le expreses tu necesidad por saber qué siente, si es posible apartalo del ambiente en el que sucitó el acto y que nadie más interrumpa la conversación. Es preferible evitar los insultos y que lo menosprecies; tu hijo no es malo y ese es el mensaje que hay que transmitirle, con voz y gesto firme, para que sea consciente de sus emociones.

En ocasiones, los hijos se alteran tanto que no quiere ni escucharnos, démosle un tiempo de reflexión y ofrecele un abrazo, puedes cerrar los ojos cerca de él y comenzar a respirar fuerte u hondo, tal vez consigas que se calme poco a poco, una vez calmado,  puedes ayudarlo a comunicar lo que siente con sus propias palabras y reforzarle en la idea de que pegar no es nunca la solución.

Anímale a pedir perdón sin forzarlo, desde que los niños muy pequeños es necesario inculcar desde una crianza respetuosa el perdón, aunque no hablen, puedes enseñarle un gesto que signifique que están ofreciendo una disculpa, es importante fomentar en ellos la empatía para que vean que sus acciones pueden tener consecuencias negativas, como lastimar a otro.

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También, tengan la edad que tengan es importante reforzar la conducta positiva, por ejemplo, transmitirle a tu hijo la felicidad que genera que juegue tranquilamente con su hermano, a estarle repitiendo que no se pega. Aunque no hablen puedes crear con tu hijo un lenguaje de señas en donde pueda comunicar sus deseos sin alterarse o pegar para que le hagas caso.