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Por qué es difícil perdonar
Buena Vida

Por qué es difícil perdonar

A veces perdonar no es fácil aunque pongamos toda nuestra voluntad en ello, probablemente esto ocurre como una respuesta al dolor experimentado por el mal causado por la otra persona

Por: Marisela Salazar

Por qué es difícil perdonar(Fuente: Pixabay)

Por qué es difícil perdonar | Fuente: Pixabay

Perdonar no es aprobar lo que la otra persona nos hizo, tampoco es un acto de caridad ni de sumisión, perdonar es aceptar que esa persona se equivocó y nos hizo daño con sus actos o palabras. Es un proceso continuo que se puede ir profundizando y completando a lo largo del tiempo, se necesita el deseo y la motivación de hacerlo, y una profunda reflexión interna. 

Perdonar no es fácil, aunque pongamos toda nuestra voluntad en ello, a veces los recuerdos, los sentimientos, las emociones y nuestra propia mente, no nos permiten aceptar las disculpas del otro. Probablemente esto ocurre como una respuesta al dolor experimentado por el mal causado por la otra persona.

"Mensajes contradictorios pasan a formar parte de nuestro autodiálogo interno y pueden incluso empeorar las cosas haciéndonos desarrollar sentimientos contradictorios hacia la otra persona que nos conducen a alejarnos de ella sin saber muy bien por qué", explican especialistas.

Perdonar es más difícil cuando el acto que nos causó dolor es obra de una persona a la que amamos como nuestros padres, hermanos, amigos íntimos o la pareja. El malestar emocional viene cuando el acto a perdonar se encuentra ligado a una persona a la que queremos de verdad y que ocupa un lugar privilegiado en nuestra vida.

Cuando nos lastima una persona que no es tan cercana a nuestra vida y no es tan apreciada por nosotras, sus malos actos no pueden hacernos tanto daño porque esperamos menos de ella, y simplemente, el mal causado provoca que el vínculo se rompa.

"Perdonar es difícil cuando tu pareja te traiciona, cuando tu mejor amigo no sabe estar a la altura de las circunstancias en uno de tus peores momentos, cuando te sientes abandonado por tus padres o hermanos en una situación donde lo que más anhelabas era su apoyo".

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Uno de los principales motivos que dificultan el perdón es la decepción sufrida. Cuando nos relacionamos con otras personas generamos expectativas sobre lo que significamos para ellas y lo que estarían dispuestas a hacer por nosotras, pero cuando la expectativa y la realidad son distintas aparece la decepción, porque las cosas no resultan como pensábamos.

Pero a la decepción se le pueden unir otros sentimientos como el enfado por sentirse engañada, la vergüenza por no haberse dado cuenta cómo era la otra persona en realidad, o la tristeza porque nunca verá a la otra persona como creía que era. 

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Otro de los motivos que nos impide perdonar es el miedo a que esa persona vuelva a hacernos daño. La imposibilidad de saber, si lo hará o no, provoca sentimientos como la ansiedad, la inseguridad y la desconfianza. Y otro de los grandes protagonistas que nos dificultan el perdón es el orgullo, porque sentimos que alguien ha herido nuestro ego y que no nos valora como merecemos.

A todos los seres humanos les puede costar perdonar. Ya sean personas afectuosas que acostumbren implicarse mucho en sus relaciones y se lleven grandes decepciones, o personas demasiado orgullosas que no toleren que otros las ofendan y se niegen a aceptar las disculpas.

Al final, cada persona es libre de sentir sus emociones y tomar sus decisiones, pueden perdonar o no a la otra persona, pero deben procurar vivir su vida en paz y lejos del rencor, porque el resentimiento le impediría ser feliz o hacer feliz a otra persona.

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Foto del periodista Marisela Salazar

Soy licenciada en Ciencias de la Comunicación, egresada de la Universidad de Occidente, unidad Los Mochis, Sinaloa. Reportera y conductora de TV Azteca Sinaloa. Reportera y conductora de streaming de El Debate de Los Mochis. Me he dedicado a contar historias. Relatar grandezas para inspirar. Narrar dolores y pesares para mitigar y ayudar. Creo en el poder de las palabras, en la bondad de la gente y en la magia de las risas, suspiros e instantes. Soy soñadora, curiosa, risueña y apasionada. Avanzo acarreando anhelos y esperanzas. Mientras dure la vida me resisto a ser indiferente. Todos podemos apartar esa piedra del camino.

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