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Por qué dejamos las cosas sin terminar y cómo solucionarlo
Buena Vida

Por qué dejamos las cosas sin terminar y cómo solucionarlo

Dejar las cosas sin terminar no es un ‘problema’ en sí si sucede de forma ocasional, pero es malo si se vuelve un hábito; hoy es Soy Carmín te contamos cómo abordarlo, según los consejos de un psicólogo

Por: Diana Miriam Alcántara Meléndez

En la vida es importante trazarse metas y planear nuestras acciones, con estrategia, inteligencia, madurez y perspectiva. Siempre habrá imprevistos y hay que estar preparados para ello, ahí radica la responsabilidad y la autonomía, en aprovechar nuestras capacidades y conocimientos para resolver problemas, adaptarnos y evolucionar.

Las cosas no pueden ser perfectas, no todo puede salir como esperamos, pero hay que tener compromiso y constancia, con lo que hacemos y con nosotros mismos. Dejar algo sin terminar no es ‘malo’, si es a causa de un cambio inesperado, un descuido o la resolución de que ese algo es una ligereza sin importancia, pero si no es algo ocasional, sino sistemático, puede ser un problema, reconoce el psicólogo Sergio De Dios González.

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Dejar las cosas sin terminar puede provocar angustia y provocar la sensación de insatisfacción. Plantea un peso emocional, en lo inconcluso, en el ‘tiempo perdido’ y en lo que se percibe como correcto e incorrecto, respalda el experto.

Las razones para dejar algo sin terminar pueden ser muchas, a veces por factores externos o ajenos, a veces por indecisiones, la presión por avanzar, el miedo a errar o la decisión de eludir una responsabilidad. En cualquier caso, no es nada bueno, pues se rompe ese lazo entre objetivo y tarea: queremos algo, pero no lo hacemos; o lo hacemos sin hacerlo (sin terminarlo), y entonces no lo conseguimos. Algunas razonas frecuentes de dejar las cosas sin terminar, detalla el experto, son:

Baja autoestima. Si no valoramos lo que hacemos, quizá pensemos que aquello que debemos cumplir, no tiene importancia. Esta falta de amor propio parece que nos dice que da igual hacerlo o no, porque creemos que no marcará ninguna diferencia.

Sentimiento de fracaso. Es importante definir por qué y para qué queremos algo. Cuál es el objetivo y beneficio de la meta y de cumplir la acción. El problema es que si lo vemos como un caso perdido, en negatividad, temeremos al reto y no querremos tomar el esfuerzo por lograrlo, lo que puede ser signo de depresión.

Sentimiento de inutilidad. Hay quien puede pensar que es mejor no hacer las cosas porque no sirven para nada o ‘las harán mal’. Esta es una postura negativa, fatalista, que refleja inseguridad pero también temor. Dejar sin terminar aquí es evitar enfrentarnos a nuestras propias limitaciones, capacidades y metas, imaginando y maximizando obstáculos, quizá reales, quizá inventados.

Por qué dejamos las cosas sin terminar y cómo solucionarlo
Por qué dejamos las cosas sin terminar y cómo solucionarlo. FOTO: Unsplash

Distracción. Si hay algo diferente que absorbe nuestra atención, el interés o la energía mental se irán para otro lado. Y si no hay disponibilidad para hacer algo, no habrá interés por terminarlo o dedicarle su tiempo.

Sobrecarga. Cuando hay más compromisos que tiempo, no habrá forma de cumplir con todo. Hay que darle tiempo al tiempo y tomar las responsabilidades conscientes de si podemos o no cumplir con todo, o todo saldrá mal o a medias.

Así mismo, el experto también comparte las principales consecuencias de dejar las cosas sin terminar:

  • Favorece la aparición de estrés constante.
  • Genera una sensación de estancamiento.
  • Afecta la productividad.
  •  Dispersa la atención.
  • Impide iniciar nuevos proyectos.

Como solución, la propuesta de los profesionales es, primero, romper el hábito. Hay que ser más conscientes de lo que estamos haciendo, no volver una costumbre dejar las cosas sin terminar y tomar con responsabilidad aquello a lo que nos comprometemos.

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Comienza de las tareas básicas y las prioritarias y de ahí, planifica de forma realista, con objetivos alcanzables, dividiendo en sub-tareas y pausando cuando es necesario tomar un descanso y retomar energía.

Por otra parte, haciendo una reflexión objetiva. ¿Es algo que no te gusta hacer, te sientes atrapado, te sientes infeliz? Toma en cuenta todo ello, pregúntate si puedes cambiarlo y si el problema crees que tiene un trasfondo más dañino, acude con un especialista psicólogo o terapeuta.

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Foto del periodista Diana Miriam Alcántara Meléndez

Creo por completo en el poder de la palabra escrita; es por eso que estudié comunicación y guionismo. Tengo un Master en Comunicación, Periodismo y Humanidades con especialidad en Narrativa Audiovisual de la Universidad Autónoma de Barcelona. Soy amante del cine, las series, la música, la cultura popular, la literatura, la moda y todo lo que tenga que ver con entretenimiento, curiosidades y aprender cosas nuevas. Siempre tengo un dulce en la bolsa, hay sin falta un libro en mi buró y no puedo vivir sin papel y pluma a la mano para apuntar nuevas ideas.

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