Buena Vida

No, un clavo no saca otro clavo; lo entierra más

Tómate el tiempo de sanar los dolores del corazón,  de no hacerlo por el resto de tu vida te perseguirá la soledad aún estando acompañada.

Por: Gisselle Acevedo

No, un clavo no saca otro clavo; lo entierra más

No, un clavo no saca otro clavo; lo entierra más

Fui necia la mayor parte de mi juventud.  En ocasiones me complacía el hecho de buscar pareja y otras, muchas otras le aposté a mi soledad y justo cuando estaba sumida en ella, mi mayor deseo era abandonarla. Así viví por años, supongo que no fui la única, ni mucho menos seré la última. 

En este ir y venir de amores y desamores (que yo sola buscaba, elegía y después me ahogaban) un buen día frene mi andar. No entendía cómo era posible, por qué y cómo había llegado a tanto. Y fue hay que me di cuenta, sin querer (queriendo) no sé cómo, no sé dónde, tomé como ley de vida aquel refrán que a la letra dice: "UN CLAVO SACA A OTRO CLAVO". 

Sí, lo hice y entonces me enamoraba, me herían, quería huir de aquel dolor y claro, en lugar de curarme, prefería correr a refugiarme a los brazos de otro. En realidad me aterraba estar conmigo, solo conmigo. Lo que nadie me advirtió es que el mentado clavo, nunca saca otro clavo, por el contrario, lo entierra más en su soledad,  y de paso arrastra a otro inocente hacía el abismo de la decepción. 

Te explico. Cada que yo tenía un amor y me sentía plena, por alguna razón aquel ser amado me traicionaba, mi respuesta era salir de aquella relación, pero desarrollé tanto miedo a la soledad que de inmediato buscaba a otra persona, sí, a ese que nombraré inocente, porque ni la debía, ni la temía, se enamoraba y era entonces un cuento de nunca acabar, porque yo no podía amarlo por la incomodidad de los recuerdos. 

No, un clavo nunca saca otro clavo, al contrario lo entierra más, porque aquel clavo herido nunca tuvo la paciencia de curarse y entonces se le vuelve común herir, escapar tapando huecos. 

Hoy he aprendido la lección, ni esos buenos amores, ni yo merecíamos lo que pasó, no, ningún humano merece ser el remplazo de aquel que no quiso estar, todos merecemos que nos amen de verdad. 

Tómate el tiempo de sanar tus dolores del alma y el corazón antes de elegir continuar por el complicado camino del amor, evítate y evita el dolor a alguien más. De no hacerlo, por el resto de tu vida te perseguirá la soledad aún cuando estés acompañada.

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