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No quiero un novio ni un esposo, sino un verdadero compañero.
Buena Vida

No quiero un novio ni un esposo, sino un verdadero compañero

El amor no es un juego y me conozco tan bien, que no quiero una pareja de título, sino alguien que realmente se comprometa a dar lo mejor a él, a mí y a todos 

Por: Brenda Colón Navar

No quiero un novio ni un esposo, sino un verdadero compañero.(Pixabay)

No quiero un novio ni un esposo, sino un verdadero compañero. | Pixabay

Títulos, a veces les damos demasiada importancia y no vienen solos, sino con las ideas de lo que todo mundo menos nosotras esperamos de ello. Yo sé que no quiero un novio ni un esposo, sino un verdadero compañero. Quiero enamorarme y saber que esa persona lo hará igual que yo.

Me he dado cuenta de que es muy común que a una chica soltera le pregunten que para cuando el novio y si ya pasa de cierta edad, la presión es directa sobre por qué no se ha casado o que si piensa quedarse sola para toda la vida, si así fuera ¿qué? 

La gente pregunta con tal afán que pareciera que nuestra pareja es para darle gusto a ellos, pero no es así, la pareja es para nosotros, una ayuda ideal, alguien a nuestra medida, no hay a quien más convencer

El novio perfecto

Pensamos en un chico guapo, en el que nos protege, nos trata como princesas, tiene lindos detalles...y es idea más bien parece la de un sirviente, alguien que solo existe para darnos algún tipo de placer pero jamás pensamos en la forma de corresponderles realmente ¿o sí?

No se trata de vernos lindas para él, de tolerar a sus amigos o de sentirnos bien por estar con un gran hombre, se trata de darnos realmente la oportunidad de mostrarnos reales y de conocerles lo mejor posible para poder saber si seremos compatibles a largo plazo.

El novio perfecto no tiene rostro de galán de cine, sino un corazón honesto que trata de mostrarnos su forma de ver el mundo para ver si es similar a la nuestra o no, que nos muestra un nuevo lado de la vida y que hace todo para hacernos sentir que siempre estará.  

El esposo ideal 

Este es el segundo escalón, a quien ya tomamos como un verdadero compromiso para toda la vida y con quien formamos una nueva familia. No quiero a alguien que se preocupe por proveer y que solo vea a sus hijos unas cuantas horas cuando están a punto de dormir, o cuando viene molesto por algo del trabajo.

No quiero un novio ni un esposo, sino un verdadero compañero. Pixabay

Quiero un esposo que realmente se involucre, no que me ayude, sino que entienda que es su casa, su familia y es lo más importante que tiene. No quiero un esposo que se queje cuando se queda solo con los niños, son parte de él, quiero que los respete, los ame y los cuide. 

Quiero un esposo que no me vea como la niñera de sus hijos, mucho menos como una segunda madre para él, sino como una mujer que le dirá sus verdades, que él también debería guiar para ser mejor, que aunque tengamos hijos y pasen los años se pierda en mi cuerpo y yo en el suyo, que rasguemos las sábanas cuando los niños estén dormidos.

Quiero que siempre podamos tomar un café, reírnos de lo más simple y que podamos envejecer juntos como los mejores amigos y amantes.

Así que gracias, si decido tener pareja prefiero tomar mi tiempo para elegirla lo mejor posible y también para ser más de lo que él espere. 

 

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