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Niño mimado no es sinónimo de niño feliz; conoce las diferencias que los distinguen
Buena Vida

Niño mimado no es igual a niño feliz; conoce las principales diferencias que los distinguen

Darles a los niños todo lo que quieren genera que su escalada de valores se base en lo material y no en el amor. Y ahí radica la principal diferencia entre un niño mimado y un niño feliz.

Por: Alicia Kelsey López Medina

Un niño mimado no es sinónimo de niño feliz, y hay diferencias básicas que los distinguen y son importantes de conocer, sobre todo porque culturalmente se considera que un niño mimado es feliz porque tiene todo lo que quiere. Pero esta es una falsa idea que debe ser depurada para trabajar en la verdadera felicidad de los menores.

Todos los niños tienen necesidades. Necesitan comer, necesitan dormir, necesitan jugar, necesitan ser niños. Pero hay una delgada línea entre éstas y los caprichos y algunos padres la cruzan porque consideran que lo mejor es darles a sus hijos todo lo que pidan e incluso todo lo que ellos no tuvieron cuando eran pequeños.

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Pero esto conlleva a que los pequeños se acostumbren a que siempre recibirán lo que quieren, fomentando que sean niños mimados, pero no necesariamente felices porque la felicidad no tiene que ver con lo que se tiene, sino con las experiencias y los momentos que llenan de alegría, diversión y buenas memorias a los menores.

Al respecto, Lily Daniel, maestra de Terapia Familiar, explica que los caprichos no deben ser confundidos con los berrinches. Los primeros surgen de los deseos descontrolados de los niños para obtener algo; cuando esto no ocurre, se frustran y no se resignan. Los segundos indican que los niños son conscientes de que existe un entorno.

Además, hay que tomar en cuenta que incluso los niños que no son mimados pueden hacer berrinches porque son parte del desarrollo de los menores de entre uno y tres años de edad, al ser un mecanismo para externar sus sentimientos y necesidades, ya que aún no saben expresarse y distinguir entre necesidades y anhelos.

Por otra parte, Naran Xadul expone que existe otra falsa idea con respecto a los niños mimados: hay que usar la famosa “mano dura” para evitar estas conductas, lo cual lejos de ayudar, daña a las emociones de los niños y la relación con sus padres. Para saber si se está educando a un niño mimamdo, compartimos las principales diferencias entre un niño mimado y un niño feliz.

Niño mimado no es sinónimo de niño feliz; conoce las diferencias que los distinguen. UNSPLASH.

Reacción ante un no

Al recibir un no como respuesta, un niño mimado se frustra y pierde el control de sus emociones, haciendo rabietas, como tirarse al suelo, llorar y gritar hasta ya no poder más. En cambio, un niño feliz podría hacer un berrinche, pero está abierto al diálogo y eso que entienda y acepte que no puede tener determinada cosa.

Reacción ante una elección

Al poder elegir algo, un niño mimado tiene inclinación por lo más caro e incluso poco accesible porque su escala de valores se basa en lo material. En cambio, un niño feliz no requiere ni lo más caro ni grandes cantidades de cosas porque su escala de valores se basa en el amor, así que prefiere descubrir el mundo y hacerlo a su manera.

Actitudes y carácter

Al hablar de carácter, un niño mimado tiende a caer en la frustración y la tiranía porque se ha acostumbrado a obtener lo que quiere, sin ponerse a pensar en lo que eso implica y en los demás. En cambio, un niño feliz es amable y sensible y aprende que las cosas (recompensas) no vienen de la nada, que es necesario ganárselas.

Más allá de conocer las diferencias, lo importante es analizar si se está criando a un niño mimado o a un niño feliz para hacer los cambios necesarios, es decir, empezar a poner límites. Esto es urgente porque la infancia y la niñez son etapas fundamentales porque los niños empiezan a conocer los valores y les empiezan a asignar valor a las cosas e incluso personas, así que si crecen con la idea que eres lo que tienes, es más factible que sean adolescentes y adultos que le den más importancia a lo material que al amor.

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Foto del periodista Alicia Kelsey López Medina

Las letras se volvieron mi refugio cuando tenía 12 años; con el paso del tiempo, mi amor por ellas creció y aquí estoy. Escribir me ha permitido colaborar con diferentes medios como el Diario de Yucatán, El Universal, Novias Pashá y Yo amo los zapatos. Mediante este noble trabajo puedo escribir desde notas humanas hasta moda; sin embargo, para mí, lo más importante es ser un canal para darles voz a quienes no son escuchados.

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