Buena Vida

Mujeres sufren la carga mental familiar más grande en casa y son más incomprendidas: testimonios

Pese a que se ha pensado que en la actualidad hay mayor equidad en casa en cuanto a las tareas y responsabilidades familiares, la realidad es totalmente diferente, aseguran expertos

Por Bonita Haro

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Si bien, aunque hoy en día muchos hombres se inmiscuyen un poco más en las labores del hogar, y a pesar de que se pregona que cada vez hay más igualdad dentro de las familias, la realidad es que las mujeres siguen siendo las que realizan el papel más pesado dentro del núcleo, y quienes sufren la carga mental familiar más grande de la casa.

Las estadísticas dicen todo lo contrario, pues, de acuerdo a un censo realizado en España por el Instituto Nacional de Estadística en el 2016, las mujeres invierten al menos 38 horas a la semana en cuidar y educar a sus hijos, mientras los hombres solo 23. Mientras tanto, en México, según el INEGI, el trabajo doméstico no remunerado y cuidado de los hogares, siguen constituyendo una carga desproporcionada para las mujeres.

“Para 2017, la actividad de proporcionar cuidados y apoyo a los integrantes del hogar es la de mayor participación respecto del PIB nacional (5.6% de las mujeres y 1.9% de los varones). Un subsidio invisible para el sistema económico, que perpetúa su subordinación y explotación”, dice el documento.

Testimonios de madres

Por su parte, la revista S Moda recogió el testimonio de varias mujeres con hijos que han confirmado la gran carga mental y de estrés que atraviesan en sus hogares, así como lo incomprendidas que se sienten, al no tener tiempo para ellas mismas, pese a que se da por hecho que las cosas han cambiado y que los trabajos del hogar y la carga familiar se reparte de manera equitativa y justa.

“Durante el fin de semana él no hace más que buscar el hueco para dedicarse a su hobby. Mi hobby es poder darme una ducha. Tener tiempo para mí significa dejarlo todo preparado y adelantado para poder hacerlo. No puedo simplemente desconectar de todo y confiar en que él se ocupará”, manifestó Rocío, una madre de 39 años de un niño de 8 meses.

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“Cuando mi hijo duerme la siesta los fines de semana intento hacer mis hobbies, pero hay veces que estoy tan reventada de la semana que lo único que quiero es tirarme en el sofá. Y una vez que se despierta es casi imposible hacer nada. Primero, porque mi hijo me reclama mucho más a mí que a su padre y, segundo, porque cuando le pido que lo entretenga un rato casi siempre tengo que escuchar un ‘espera que acabo de pintar esta miniatura y me pongo ahora con él’, relata Nerea, una madre de 33 con un hijo de 2 años.

Y es que, para los hombres pareciera que al cuidar de los hijos y “darnos” un tiempo para nosotras, más que una repartición de tareas, es un favor que nos están haciendo. Así agregó Nerea cuando contó que le tiene que pedir a su marido que se haga cargo del niño para poder realizar algo personal.

“Cuando a veces le pido explícitamente un rato para mis cosas, me dice que me organice mejor el tiempo, que si prefiero ver la tele en vez de hacer otras cosas mientras el niño duerme, que es mi problema”.

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Tanta es la carga emocional y mental, que incluso, tanta presión y falta de una válvula de escape para realizar ejercicio, visitar a las amigas, o simplemente recostarse a dormir sin que nadie requiera de su apoyo; que suele desencadenar, incluso, en problemas de salud, como lo relata Ana Rosa, madre de dos niños de 1 y 5 años, a quien le fue detectado un problema de salud por el estrés y tensión.

“Hace poco más de un mes me diagnosticaron una psoriasis que me estaba comiendo entera, lo que me ha hecho ver que necesito bajar los niveles de estrés. También me he propuesto quedar con mis amigas por lo menos una tarde cada quince días”, narró.

“Mi pareja siempre ha tenido tiempo para él. Durante el primer año de nuestro primer hijo, se preparó varias carreras y nunca dejó de jugar al pádel o quedar con sus amigos. Aunque es cierto que desde la pandemia pasa mucho más tiempo en casa, estos años atrás siempre pudo disfrutar de tiempo para sí mismo, algo que yo no puedo decir”, agregó.

Y es que, de acuerdo con Ana Rosa, los hombres han sido criados con privilegios a los que no están dispuestos a renunciar, siempre anteponiendo su comodidad ante todo. Lo peor del caso, es que lo que no hacen ellos, como mujer y madre, se te hacen imposibles de ignorar esperando que él reaccione, pues al cabo de un rato la conciencia no te deja, sintiéndote culpable de no haberlo solucionado cuando lo notaste.

“No es que lleve más carga mental es que la llevo toda. Lo noto porque no sabe ni dónde está el maldito papel higiénico o porque si va solo a comprar tengo que hacerle un mapa del súper y la lista de la compra ordenada por pasillos. Por no saber, no sabe ni las citas del médico que tienen sus hijos”, manifestó.

Y aunque la tarea es difícil, estas tres mujeres que se han convertido en la voz de muchísimas madres en todo el mundo que sienten lo mismo y que han perdido las esperanzas en que sus parejas cambien su modo de vida y comprendan lo que comprometerse con el hogar y la familia realmente implica, no les queda más que educar a sus hijos que se responsabilicen y crezcan con la mentalidad de ser adultos responsables y funcionales.

“Estoy depositando todas mis ganas en criar a dos personas autónomas, activas, y empáticas”, puntualizó.

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