Buena Vida

Me exijí tanto que me olvidé de vivir

Darme tiempo para disfrutar de los placeres de la vida me la cambió

Por: Norma Portillo

Foto: Melodijolola.com

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Aunque esto es algo que le pasa a miles de mujeres en el mundo, hoy les platicaré mi experiencia.

Cada una de las mujeres que trabajamos solemos dividirnos en muchas yoes. El peso de una casa, hijos y trabajo cada vez llena todo nuestro tiempo. Así fue como me di cuenta que los días transcurrían uno después del otro y todos eran igual.

Levantarme, baño, desayuno, trabajo, casa, hijos, era una rutina que me estaba dejando sin vida.

Ahora ya no había tiempo de ir con los amigos, de disfrutar una buena velada, de ver una película o de chismear con la vecina.

Mi vida se había convertido en trabajo y casa. El ayer era cualquier día y mañana igual.

Pero un día reflexioné sobre el asunto y me hice el propósito de por lo menos salir una vez a la semana, disfrutar de los amigos, de los hijos, de los placeres que da la vida, de ya no estar pensando en el trabajo las 24 horas que tiene el día.

Ir al mar de vez en cuando, ver los atardeceres, las noches estrelladas, tomar una copa de vino tinto mientras escucho mi canción favorita, saborear mi platillo favorito.

Hay tantas cosas para disfrutar y ser feliz que la lista es interminable. El estrés se ha quedado rezagado y el trabajo en su lugar y yo mucho más tranquila, receptiva y feliz.

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